Cuando los urbanistas nos
recuerdan a Aristóteles en su “Política” que lo primero que debe
considerar la ciudad es “la cuestión de los hombres y el suelo” se
estaba muy lejos de concebir a la técnica alterando las condiciones del
lugar. Hoy el mundo social se enfrenta a un mundo físico que constituye
su “habitad”, como un complejo de naturaleza y técnica.
Surgen entonces los planes de ordenamiento territorial. Sullana
importante ciudad del país, en 1955 concibe su primer plano regulador,
contaba con cuarenta mil habitantes. El interés de profesionales
calificados en maestrías de desarrollo urbano en la Universidad de Yale
Estados Unidos, años más tarde culminan con éxito el valioso documento.
Se garantizaba una ciudad desarrolla, ordenada, estructuralmente
armónica.
Año 2005,
exactamente cincuenta años después, los “urbanistas” modernos sin
conocer nuestra ciudad, invierten un cuarto de millón de dólares, donde
urge inversión de servicios básicos, en levantar el espacio mas
desorganizado, de increíble desorden vehicular en el tránsito de
trimóviles motorizado mas grande del país, paradójicamente llamado
Pasaje Ecológico E. Palacios en el corazón de la ciudad.
Paralelamente se desfigura el plan director de la ciudad y superponen en
el área industrial un área habitacional. Con el agravante y la mala fe
de lotizar unidades para vivienda y asegurarse cobros indebidos, que en
el mejor de los casos de ser habilitadas, debe cumplirse con los
requisitos y exigencias de ley para poder ser finalmente lotizadas.
Y hoy por “decisión histórica” según expresión del alcalde de la ciudad
y por “consenso en las grandes decisiones” según voceros del concejo
municipal, se cede parte del estadio municipal al Instituto Peruano del
Deporte, para la construcción de un coliseo cerrado, desconociendo la
existencia de un expediente técnico correspondiente a modernizar y
ampliar la infraestructura existente, frente a la necesidad de un
escenario para competencias que así lo requiere nuestro nivel
competitivo y frente a la realidad de la imposibilidad económica de la
construcción de uno estadio de fútbol nuevo.
Aquella “decisión histórica”
contribuye hoy a negar así mismo la posibilidad de desarrollar
ordenadamente la ciudad. Si sumamos a ello, conociéndose las condiciones
y políticas que limitan al IPD a ejecutar inversión acá seguramente en
muchos años, es lamentable la decisión.
Sullana requiere modestamente, orden, limpieza, seguridad, autoridad y
sin ninguna ironía, una “decisión histórica” que promueva una gesta de
profilaxis. Nuestra Perla del Chira contribuye hoy en su gran cloaca a
liquidar nuestro río, referente histórico y universal de orgullo
nuestro. (Sullana 17 de septiembre 2005)