Por: Fernando Brossard del Rosario
Los gobiernos locales de Sullana y Bellavista, jurisdicciones de la
región Piura con mas de trescientos mil habitantes, tienen grandes
problemas para la formulación de sus planes de desarrollo concertados
con la sociedad civil, por su escasa capacidad de convocatoria. Problema
que enfrentan producto de deficientes gestiones de gobierno y por otro
lado por la carencia de métodos y estrategias que garanticen canales de
participación efectiva.
Conocemos de una voluntad política en los
últimos años de cogobernar con la sociedad civil, pero se carece de los
instrumentos necesarios, de organización vecinal básicamente y en
consecuencia de efectiva representatividad. Se llega a la formulación de
los planes pero muy discutibles.
Hay sin duda en el país una exigencia de liquidar los moldes
tradicionales de cómo ejecutar la inversión y el desarrollo, dados los
escasos y mala administración de los recursos.
La propia necesidad del vecino o la
comunidad los moviliza a buscar al estado para la solución de sus
problemas.
Desde décadas atrás a despecho de quienes
entendían la planificación como perfil totalitario, fue importante la
participación del Instituto Nacional de planificación como generador de
planes e instrumentos de articulación entre los diferentes sectores de
estado. En los ochenta tanto en la formulación de documentos y el de la
propia aplicación y desarrollo de la implementación del proceso de
descentralización y regionalización del país fiel a la constitución
política de 1979 esta institución fue de enorme utilidad.
Fujimori acaba con el INP pero “cree” en
la participación ciudadana y la “fomenta” con mecanismos normativos que
a nuestro juicio fueron figura para exportar al mundo y compensar su
régimen dictatorial mostrándose abierto y democrático. La realidad fue
otra.
Hoy sobre la base de una total ausencia
de instrumentos metodológicos que orienten el planeamiento en sus
diferentes niveles, el estado faculta al vecino y al ciudadano a una
participación mas directa en el quehacer de gobierno. Lo convoca a que
participe en el planeamiento de su comunidad y específicamente en sus
presupuestos.
Si bien el estado cumple con abrir la
participación del vecino lo hace a medias. No existe un medio rector que
diseñe y garantice eficiencia en lo resultados.
La ciudadanía carece en primer lugar de
una organización y menos de una real representación. La sociedad tiene
un sector organizado en gremios, sindicatos, profesionales, pero muy
escasa en el ciudadano como vecino.
Hoy , por otro lado notician los medios
de comunicación de un conflicto entre la propuesta del ejecutivo y parte
del congreso respecto del crédito suplementario del presupuesto general
de la república, por su falta de equidad en su distribución sectorial y
regional. Se hace notar la ausencia de una institución que articule y
priorice las demandas de cada sector o pliego y los canalice en la
formulación de un plan que atienda con rigor técnico este defecto.
Hoy se lamentan los especialistas de
décadas atrás de “no ejercer presión en su oportunidad para que se
discutiera a nivel del congreso de la república nuestro proyecto de ley
sobre concertación y planeación democrática como creación de instancias,
mecanismos y espacios de concertación entre los agentes económicos,
actores sociales, políticos y académicos y el trabajo que debió ser
estrecho con la sociedad civil J.Tantaleán A.
Involucrarse en los asuntos específicos
del problema nos lleva a concluir en la carencia de orden y criterio
técnico para cumplir, por ejemplo, previamente a todo intento de
planeamiento con los planes de acondicionamiento territorial donde el
estado ha normado reglamentando tales procedimientos por el rigor
técnico exigido y la propia necesidad para el caso del uso de uso de
suelos, clasificación de las actividades sociales administrativas,
productivas, económicas que deben realizarse en la respectiva
jurisdicción. (Junio,18,2005)