SABIDURÍA Y PODER DE LOS
IGNORADOS
Por: Fernando Brossard del Rosario
A
inicios de los pasados sesenta, la televisión era un privilegio en los
hogares peruanos y la tertulia hasta altas horas de la noche era una
práctica común en los adultos, en las que participábamos mudos pero
expectantes. Debates acalorados que versaban sobre temas políticos,
sociales, económicos y que iban desde Fidel y su revolución , el
asesinato de Kennedy hasta el análisis de las posiciones de Haya de la
Torre, Belaúnde, Odría etc. Sin duda nos marcaron en la convicción de lo
aleccionador y de cuan real eran sus posiciones.
Nadie puede hablar mejor de la pobreza que los mismos pobres. Aquellos
humildes analistas expresaban con sinceridad y pureza lo que pensaban y
sentían, desprendidos de cualquier interés. Aleccionador porque quienes
con objetividad pretenden hurgar en la realidad deben entender que la
fuente de mayor riqueza informativa está allí, en los ignorados casi
siempre. Allí están ellos, marcando posición, generando corriente de
opinión, y determinando rumbos en la historia. merecedores de toda
credibilidad, parámetros de carne y hueso , impostergables a tomar en
cuenta.
Cuanto se ha perdido en construir o reconstruir espacios de madurez
cívica y de participación responsable por ignorar al pueblo,
históricamente en abandono contribuyendo a desvirtuarlo, enajenarlo o
destruyéndolo.
Sin embargo la sabiduría y el poder de aquellos que se equivocan también
se rectifican . Cuanto poder o dictaduras finalmente han perecido.
En
los años sesenta aludidos, recordamos como ejemplo que personifica la
soberbia y la autosuficiencia al sobresaliente político Luis Bedoya
Reyes auto condenándose a muerte política luego de tratar de “borregos”
a los peruanos y como sino destructor, años mas tarde la exitosa hoy
candidata presidencial Lourdes Flores Nano sucumbía en sus pretensiones
de poder, cuando por boca de su propio padre calificó de “auquénido” a
su ocasional contendor político A. Toledo.
Las reflexiones nos llevan a concluir en la necesidad de entender que el
poder político o estatal comprenda como un deber moral y pragmático que
la participación de los abajo es una obligación.
¿Acaso la afirmación de Bedoya Reyes debe entenderse ya no como una
calificación, pero si como un trato a los peruanos cuando se les convoca
a las án foras para un referéndum?. Salvo algún honesto congresista y un
medio informativo consecuente, no ubicamos un sincero testimonio de
ubicar en su verdadera magnitud a informar y dar oportunidad a aquellos
que la historia les reserva ese derecho.(Sullana 25 septiembre 2005)