Miguel Ciccia Vásquez: El adiós de un bardo piurano que siendo
empresario, hizo del arte un modo de vida
Junio,24,2006.- Miguel Ciccia Vásquez se fue en una edad impropia para
morir; pero si algo se mantiene ajeno al dominio humano es justamente la
continuidad de la vida. Artista y empresario; supo transmitir en todas
sus acciones su piuranidad y sobre todo de huancabambino amante
de la belleza de su tierra.
Como todo ser humano, tuvo muchos aciertos y también razones para
discrepar con él, pero por encima de esas particularidad existió un
hombre entregado a realizar empresa, a unir a los pueblos de la
serranía.
Poco se ha dicho de él, de sus logros y sus vocaciones. Cuando joven se
inició como camionero prestando servicio a Huancabamba. Era común verlo
en esos tiempos, con guitarra, cajón y cucharas, entonando canciones y
compartiendo con los huancabambinos en un momento de su descanso.
Posteriormente fue creciendo como empresario y se dedicó a administrar
su empresa, extendiendo los servicios hacia Lima y después a todo el
Perú.
Su empresa permitió que decenas de huancabambinos tengan una oportunidad
laboral. En Piura, Chiclayo, Lima y otras provincias era común encontrar
trabajando a coterráneos suyos, como expresión de identidad y sentido de
pertenencia a la tierra que siempre destacó en sus canciones y en los
libros que escribió.
Miguel Ciccia Vásquez es autor de varias composiciones y ya cuando la
enfermedad avanzó la Universidad Nacional de Piura le brindó un homenaje
que permitió conocerlo más allá de camiones y noticias de contenido
político. Su creación, el Rosal viviente se ha convertido en un himno a
la piuranidad.
Estudió Derecho y se graduó como abogado, agregando un grado más a su
condición de profesor. Postuló en las últimas elecciones por el
departamento de Tumbes, sin éxito alguno, es que, en realidad, la
política fue una equivocación para Miguel Ciccia.
Ahora descansa en paz y con el sentimiento de quienes lo conocieron, no
queda más que aceptar una acontecimiento que nadie puede detener. |