El Regional de Piura:
28 de setiembre del 2006
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| Cordillera de Huancabamba (Foto: Rossana
Vera) |
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| Lagunas en cordillera piurana. (Foto:
Crisálida Castillo) |
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| Pequeños ceramistas cataquenses (Foto:
Rossana Vera) |
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| Manglares de Vice (Foto: Rossana Vera) |
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| Cabo Blanco-Talara (Foto: Andrés Vera) |
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| Gastronomía talareña (Foto: Andrés Vera) |
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| Playas talareñas- El Ñuro (Foto: Andrés Vera) |
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| Prestigiosa cerámica de Chulucanas (Foto:
Andrés Vera) |
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| Religiosidad piurana en festividad de Virgen
de las Mercedes (Foto: Nery Sunción) |
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| Plaza de Armas de Piura- En el centro estatua
de la Libertad (foto: Andrés Vera) |
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| Tradicional ceviche piurano (Foto: Andrés
Vera) |
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| Pueblo de Santo Domingo-Morropón (Foto:
Lilian Andrade) |
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| Plaza de Armas de la ciudad de Sullana (Foto:
A.Vera) |
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| Artesanía de Catacaos (Foto:A.Vera) |
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| Bahía de Paita- Antiguo desembarque de
europeos (Foto:A.Vera) |
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| Histórica Iglesia San Martín de Tours de
Sechura (Foto:A.Vera) |
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| Religiosidad piurana, se expresa año a año
con celebración de Señor Cautivo de Ayabaca (Foto: Paco Arízaga)
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| Bosques de algarrobales, característicos de
Piura. (Foto:A.Vera) |
Se ha celebrado el "Día mundial del turismo" una fecha que busca
destacar la trascendencia de este sector como dador de gozo y de placer.
La Organización Mundial del Turismo sintetiza en el lema de "El turismo
es riqueza" la importancia que tiene hoy el turismo a nivel mundial.
Piura, es un departamento que se ubica en el norte peruano, y no quiso
estar ajeno a las celebraciones y lo hizo con lo que más la
distingue. En la ciudad se realizó un festival gastronómico que permitió
gustar de los potajes piuranos, preparados por verdaderos maestros y
maestras del arte culinario.
La fecha nos obliga a mirar más allá del entusiasmo oficial por hacer
entender que el turismo, es una actividad que promete tanto y que aún
muchos se niegan a asumir. Hablar de turismo, es pensar en ese viajero
que llega a este territorio por razones de diversión o de placentero
huir de otro mundo que se le ha vuelto cotidiano y hasta aburrido. Es
también el mirar a ese hombre de negocios que llega para cumplir una
tarea, pero que igual quiere gozar de algo diferente.
La historia demuestra que conforme la civilización va avanzando,
traslata su característica económica de las actividades primarias hacia
los servicios. Existen territorios -países, ciudades- que obtienen
grandes ingresos solamente con el turismo y mantienen un alto nivel de
desarrollo.
Entender que el turismo puede dejarnos más ingresos que la dureza del
trabajo cotidiano de los piuranos, está costando. El éxito se dará
cuando todos los actores se comprometan a hacer de este territorio un
emporio turístico. De otra manera, solo viviremos del vano afirmar de
nuestra belleza natural y nuestras riquezas, pero igual seguiremos
desaprovechando las oportunidades.
Y en realidad, una cosa diferente sería hacerle entender al poblador
común y corriente, que ese turista o grupo de turistas requiere ser
atendido con diligencia. El trabajador del aeropuerto o terrapuerto que
brinda un saludo amable está sembrando para mañana, tanto como el
taxista, el mozo, el empleado del banco, el tendero, o el botones de un
hotel lo podrían hacer. La impresión que obtengan los visitantes
respecto a estos servicios, será el mejor difusor para nuevos visitantes
o para un próximo retorno.
La infraestructura es básica si queremos avanzar y captar ese enorme
potencial de viajeros que buscan realidades diferentes para conocer. Y
cuando nos referimos a infraestructura, pensamos en los aeropuertos,
terrapuertos, agua y desagüe, hoteles, calles, pistas, museos,
bibliotecas; pero también a las comunicaciones, al capital social
y humano. Cuántos de nuestros pobladores hablan con fluidez el inglés o
el portugués?. He visto, como la falta de este tipo de competencias,
afecta la interacción con un turista que no maneja nuestro idioma.
Pero, que tiene Piura que puede mostrar como novedoso para el turismo?.
Mucho.
Gracias al portal que tenemos desde hace cuatro años, recibimos con
constancia, preguntas sobre Las Huarinjas de Huancabamba, las Playas de
Máncora, la orfebrería de Catacaos, la cerámica de Chulucanas.
Evidentemente que estos son íconos que nos vienen distinguiendo, pero,
Piura tiene en cada espacio, en cada territorio, en cada pueblo una
singularidad que la hace admirable.
El encuentro con el bosque de algarrobales, ya es una experiencia
emocionante. El observar las dunas que se forman en la zona de Sechura o
en la vía a Paita por la zona de Sullana, ver su policromía en su
mixtura con el sol al ocultarse, multiplica mucho más su belleza.
El verde y muchas veces florido valle del Chira, tiene lo suyo. La
tierra de los cocoteros, de arrozales y ahora platanales, tiene un
panorama que se regocija con la cordillera de Amotape y cuyas agua de su
río desembocan en el océano Pacífico o Mar de Grau. El coto de caza el
Angolo y el Parque Nacional de Cerros de Amotape, no son solo nombre,
pasear por estos territorios, es un encuentro con la pureza de la
naturaleza, y también el conocer una flora y fauna particular.
Igual podemos ver en la zona del Alto Piura, donde la costa se extiende
hasta llegar a las primeras estribaciones de la cordillera morropana o
huancabambina, donde el marigold y su rojiza floresta se mezclan con el
amarillo del maíz, se entremezclan con los característicos ceibos
e imponentes se yerguen los cerros donde de vez en cuando aparece un
puma americano.
Seguir el rastro del río Piura, en Chulucanas, Tambogrande o el Bajo
Piura, bastaría para encantar a quienes nos visitan.
Realidad tan embriagante como la costa es la sierra piurana. Ver un
pueblo enclavado en plena cordillera, sus casas de tejas distribuidas en
las laderas de su míticos cerros, el entorno verde que forman las
lluvias y que refuerzan sus quebradas son elementos que siempre harán
gozar a quienes conocen estos lugares.
Las lagunas de las Huarinjas, con su tradición mágica, va premunida
antes de llegar a ellas, con el panorama que nos da la cordillera llena
de alisos, y como para recordarnos que somos un país de múltiples pisos
ecológicos, pasamos de un flora de cactos, hacia otra de capulí y otra
de ichu que crece en la extensa meseta de Chulucanitas. Allí en esta
zona por Huancacarpa vemos como el ser humano acondicionó la naturaleza
para su beneficio, con los canales construidos gracias a la mita y
usando los manantiales que brotan de su suelo pantanoso.
Si se quiere ir en sentido contrario a las Huarinjas, alguien podría
gozar de los encantos del turismo de aventura y podría trasuntar la
cordillera o montaña en bicicleta para llegar a San Ignacio y
recordarnos que existe una carretera pendiente que nos vincularía con
Cajamarca. Las invernas y el habitar sosegado de los campesinos
huancabambinos que tiene poco de incas y si muchos rasgos de la
transculturización nos recordarían que antes el desarrollo peruano no
solamente fue costero.
Igual se goza con la riqueza de nuestro mar de Grau. Mirar Paita desde
el tablazo es tan emocionante como pasear por los botes que
artesanalmente se prestan para un paseo rápido y que como vergüenza nos
exhibe un muelle que debería ser el testigo de toda la historia paiteña,
pero que se encuentra destruido y abandonado. La bahía de Paita y quizá
se ha olvidado, fue en su momento la puerta de entrada del viejo mundo,
por sus condiciones naturales.
Recientemente paseamos desde Lobitos y siguiendo la orilla del mar
terminamos en Los Órganos y vimos como los escarpados cerros vienen
siendo lotizados para construir en un futuro hospedajes para el turismo.
Visitamos el lugar donde Ernest Hemingway se inspiró para escribir "El
viejo y el mar" una de sus novelas famosas y entre garitas de control,
viaductos y un sol abrasador constatamos que esa belleza es piurana y
que poco se le conoce. Es la riqueza de las playas piuranas, que nos
dice que lo logrado en Máncora es solamente un pequeño impulso del
enorme potencial que existe en esta parte de Piura.
En Lobitos golpeadas por la fiereza de las olas, encontramos las Cuevas
Las Capullanas, míticas e incognoscibles, visitada por grupos esotéricos
e integrantes del grupo Rama. Según estudios en este lugar desembarcaron
por primera vez los españoles que luego doblegaron al imperio incaico.
Se cree que es un centro magnético, pero adicionalmente a ello la sola
forma de las bóvedas hacen indescriptible las sensaciones que se tienen
al conocer esta parte de la provincia de Talara.
Dejando la ribera del mar, buscaríamos descubrir la naciente de esa
quebrada que imponente crece en épocas lluviosas y que se niega a dar
continuidad de paso a los viajeros que van a Tumbes. Seguiríamos el
cauce de la quebrada seca de Pariñas y nos adentraríamos hacia su
naciente en la cordillera de Amotape para ver que Talara es mucho más
que el petróleo.
Nos es diferente la emoción y regocijo que se siente, cuando seguimos la
ruta de Bayóvar, nos adentramos por el desierto, cruzamos las antiguas
exploraciones de petróleo y llegamos entre elevaciones y arenales al mar
donde se dice que colapsan los barcos por la fuerza magnética.
Pero, si la naturaleza es pródiga en íconos singulares y admirables,
tenemos en la culinaria de carnes y especies marinas una incontrastable
riqueza.
Un gracias por hacerme probar la comida piurana, es la última palabra
que me queda de un amigo que gustó de nuestros chifles, arroz con
marisco, ronda criolla y hasta que logró asentar con un clarito servido
en un "cojudito". Podemos decir toda Piura es rica en gastronomía. Es
Catacaos y su tradición, Sullana y Talara, Piura y Morropón, y hasta la
dulcería de Ayabaca y Huancabamba la que nos dice con sus platos y
potajes, que nuestra comida es sabrosa para el gusto de miles de
turistas que por ahora nos visitan, pero que pueden ser millones si
nosotros nos lo proponemos.
La sociedad en su conjunto está matizada de expresiones culturales
propias. La religiosidad se vive con intensidad como sucedió la última
semana en Paita. La festividad de la Virgen de las Mercedes congrega a
miles de piuranos, peruanos y extranjeros, quienes no dudan en expresar
su fe, como también sucede cada año en la provincia de Ayabaca hacia
donde concurren peruanos, ecuatorianos y colombianos en la búsqueda de
esa explicación que la religión otorga y que la razón no encuentra. Son
las festividades religiosas más representativas de los piuranos, pero no
las únicas, que con globalización y todo mantienen su propia identidad y
cultura.
Acogemos el lema de "Turismo es riqueza" y como colofón
recordamos lo que sostiene la Organización Mundial del Turismo en el
sentido que esta actividad supera a la agricultura, a la electrónica e
incluso a la industria del automóvil, que el empleo que produce se
dirige a la pequeña y mediana empresa, y que en los países pobres es
donde más está creciendo el turismo. Nos está demás esperar, tener fe,
que los esfuerzos de unos cuantos funcionarios, se multipliquen para
construir una actividad que impulsará nuestro desarrollo y con un
particularidad; "que el turismo refuerza la identidad cultural,
fortalece la sostenibilidad, alienta las tradiciones y conserva el
patrimonio de las comunidades"*. |