El Regional de Piura:
01 de abril del 2007
Se consideraba un piurano feliz pues vivía como una perdiz. Escuchaba
misa para no torturarse la conciencia. Concurría asiduamente al Club y
aparecía en las páginas sociales de los diarios. Enviaba a sus hijos a
la universidad para que sean otros. Y como en Piura las duchas son un
adorno se bañaba a jarro limpio. Como desde muy joven le atacó la fatiga
olfatoria no se daba cuenta que el río huele mal, que el mercado huele
mal y que todo huele mal en Piura. Como es leal amigo de todos no
critica. ¿Para qué criticar? Si al final todos, en el Gobierno Regional
y en el Municipio, hacen lo mismo. Hacen como que trabajan pero no
trabajan. Prometen obras públicas pero nunca las ejecutan pues nos
quedaríamos sin planes de gobierno. Al final la vida sigue igual.
Un día soñó que Piura se había convertido en un paraíso. Aquí llegaban
inversionistas nacionales y extranjeros. Nuestras provincias eran un
emporio de trabajo. Cada mañana todo el mundo partía tranquilamente a
sus labores. Los niños a la escuela y los obreros a construir cimientos.
Los profesionales eran puntuales y poco dados al hueveo. En las
universidades profesores y alumnos confrontaban sus soluciones para
resolver los urgentes problemas de Piura. Tal era su amor por el estudio
y la investigación que las clases empezaban con la fresca a la cinco de
la mañana y al mediodía cuando el sol reverbera todos estaban en su casa
reponiendo energías.
El piurano soñó que era piurano. Que los colegios lucían impecables, que
los talleres funcionaban y que los maestros se dedicaban a sus alumnos
en especial de los menos aplicados. Las calles estaban limpias y las
hordas de pandilleros eran un triste recuerdo. Por supuesto en los
diarios y emisoras se hablaba que Piura se había convertido en una
potencia nacional en inversiones en todos los campos de la actividad
productiva: agricultura exportadora diversificada, minería responsable
en la sierra y en la costa y pesca y maricultura intensiva. Las cosechas
en el mar eran abundantes había que comer. Los jóvenes se preparaban
porque Piura se había convertido en una potencia mundial en cálculo
matemático gracias al Campeón Mundial Arturo Mendoza Huertas cuyo
ejemplo los estudiantes imitaban.
El piurano soñó que era piurano. Miró al filo de la carretera no habían
árboles destrozados por los leñateros. Las combis que conducían
apretujados los niños a la escuela habían desaparecido y en su lugar
buses holgados y decentes daban un buen servicio. Al Gobierno regional y
al municipio se podía ingresar sin contratiempos pues no era necesario
presentar carnet o tarjeta a los comisarios políticos. Los funcionarios
se esmeraban en atender a todos. El Presidente Regional y el Alcalde
recorrían su territorio palo a palmo para escuchar las demandas y
verificar el cumplimiento de sus mandatos.
El piurano soñó que era piurano. En los diarios abundaban las buenas
noticias. Aunque de vez en cuando algún acontecimiento delictivo y la
sanción al responsable servían de escarmiento. Como buen piurano se
encomendaba en sus ruegos al señor Cautivo de Ayabaca y a la Virgen de
Mercedes de Paita. Sentía que Dios le decía al oído: ¿ Cómo es que
teniendo una región tan rica, abundante y productiva no mejoras tu
vida?. El piurano se estremecía en la profundidad de su ser. Estaba
confundido por lo que en su interior pensaba y le habían enseñado. Por
ejemplo, se le había ocurrido creer, que el que nace pobre muere pobre.
Dios sonriendo le dijo que no era sí y que nunca había sido así. Fue
justamente en este momento en que bañado de sudor se despertó y se dio
cuenta que el clavo en el que colgaba su camisa en la pared estaba en el
mismo lugar. |