El Regional de Piura:
17 de diciembre de 2007
Escribo esta carta con premura y con recato porque tiene como destino al
niño Dios y a los niños no se les puede hablar como a los viejos que
tienen tantas formas para ocultar sus verdaderas intenciones. Tendría
que confesarle al niño Jesús que los niños del Perú no la están pasando
bien y que por eso le pedimos con todo fervor que el próximo año no
falte el agua potable en todas las escuelas y que sus maestros no
desatiendan sus obligaciones escolares.
Querido Niño Dios estamos preocupados por los niños que no crecen a
consecuencia de la desnutrición, por la leche aguada que no alimenta,
por los niños y niñas violentados en su propio hogar, por las cabinas de
Internet en donde impunemente se destroza su inocencia, por los niños
que dejan de ser niños porque tienen que trabajar en los socavones de
las minas, en los lavaderos de los ríos, en las calles de las ciudades
recolectando basura para sostener a sus familias.¡Todo es nos duele Niño
Dios!
Hay muchos niños que sufren y pocos niños alegres. Niños discriminados
ahí en donde no debería existir la discriminación. Niños excluidos en
las escuelas porque son obligados a pagar con humillación los yerros de
sus padres. Niños que no saben lo que es el juego porque les está
prohibido. Niños que tienen encarcelados sus sueños y a los que les
niega el derecho a expresar sus emociones y sus deseos.
Hay niños a los que se les impide ser dignos y educados y niñas que
nunca tendrán la posibilidad de aprender a leer y escribir. Hay niños
abandonados y otros que son considerados una carga para sus familias y
que sus padres hubiesen preferido que no vengan al mundo para no tener
que sufrir. Hay niños buenos que se tornan malos porque sus padres les
enseñan a despreciar y a humillar. Niños educados para la vanidad, el
odio y el rencor. Niños que comparten pero los adultos mutilan su
generosidad.
Hay niños en este país que comen mucho y se embotan de hamburguesas y
coca cola. Pero también hay niños que concurren a la escuela con una
tacita de té y solo un pan. Hay niños que eligen en los escaparates lo
que quisieran vestir pero también niños que no tienen nada que elegir.
Hay niños que comparten sus golosinas con sus mascotas y es verdad hay
mascotas que viven mejor que muchos niños. Mascotas, bien amadas,
alimentadas con productos vitaminados, con control médico y puntuales
vacunas contra todos los males. En cambio hay niños que ignoran las
vacunas, los médicos, mucho menos, las vitaminas. En este Perú
signatario del TLC hay perros afortunados que viven en la opulencia pero
hay niños desafortunados que viven en la cruda pobreza.
En el Perú hay niños que leen y escriben. Otros que no entienden ni lo
que leen ni lo que escriben. Hay también niños que no leen ni escriben.
Hay niños en las alturas andinas que no conocen el mar y niños de los
conglomerados urbanos costeros que no conocen las alturas. Hay niños
obesos que se agotan en media cancha jugando fútbol y otros que en los
arenales sueñan apasionados con un gol. Hay niños que cierran sus ojos
escuchando el cuento de caperucita perseguida por un lobo rapaz
imaginario. Pero hay niños que se enfrentan todos los días a los lobos
del acoso y la agresión sexual.
Hay niños que sólo cierran los ojos para morirse en este Perú de pisco y
terremotos. Hay niños que soportan en sus cuerpos enclenques: el cáncer,
el SIDA y otros males inimaginables porque son afortunados en el dolor.
Hay niños con sueños enormes como el edificio del Ministerio de
Educación pero duermen en las calles con los pulmones perforados por el
terokal. ¡Aquí no pasó nada .! Hay niños que se sienten como pelotas
desinfladas por la desilusión que provoca la inmoralidad de su cracks
favoritos. Hay niños que aman este país y este país no los ama. ¿Me
entiendes Niño Dios? |