El Regional de Piura:
08 de julio del 2007
Últimamente menudean en Piura los pasquines anónimos con el propósito de
hacer estofado a periodistas que se han dedicado al deporte cívico de la
denuncia. El propósito es descalificar a los críticos con presunciones y
sin pruebas al canto. El cagatinta venal que los redacta, como
corresponde a la peor especie de los cobardes, no firma los denuestos.
El anonimato es propio de esa homosexualidad cerebral y ese
estreñimiento provocado por esa acumulación de frustraciones que pronto
se convierte en un río incontenible de inmundicia.
Creemos que es conveniente precisar: Una cosa es la curiosidad
periodística de niño travieso que destripa los juguetes para ver lo que
tienen dentro otra es la vocación morbosa de lamer honras ajenas como
mosca de peludas patas alimentada por la envidia. La curiosidad
insatisfecha del periodista es sana porque tiene como propósito final la
verdad de las cosas: la curiosidad enferma se nutre en los albañales de
la mentira para con presunción de verdad sembrar el veneno de la
desconfianza. Bien vale recordar que la verdad es lo que las cosas son.
La mentira es lo que las cosas no son. La verdad corresponde a la
realidad y la realidad como decía Tomás de Aquino es la adecuación de la
mente a las cosas. La irrealidad es ficción, no es verdad.
La mentira como los polvos de vieja pituca viene en diversos formatos.
Hay una forma de mentir llamada suspicacia. El sembrar dudas sobre la
vida y buena fama de las personas. Duda sobre la fortuna, sobre el éxito
personal, duda sobre lo que se hace y lo que no se hace con el propósito
de horadar la vida ajena. Otra forma de mentir es la ocultación: el
omitir información deliberadamente, el ocultar información, el decir la
verdad a medias para que finalmente se convierta en falsedad total.
Una forma de mentir es la felonía, el fingir afecto y lealtad con un
soterrado propósito. Es la estrategia de los adulones y los lame culos
que disfrutan sensualmente del poder pero también de quienes engañan con
un aparente antifaz de adhesión. Son los que dicen una cosa pero hacen
otra. A Velasco le decían: “Chino contigo hasta la muerte” pero al mismo
sacaban filo a la chaveta para hacerlo picadillo. Es el método de los
cortesanos para sorprender a las candidas ovejas.
Se miente también intimidando, sembrando miedo, utilizando de modo
pervertido la proximidad con el poder. Aquí en esta relación figuran los
soplones de toda especie. Los que gozan hablando mal de otros. Es
mentira también la contumacia, la persistencia en el error. El
resbalarse con el mismo pie y el mismo defecto humano. El chismoso sigue
siendo chismoso por los siglos de los siglos. El envidioso es incurable
y no se soporta a sí mismo ni contemplar sus fauces en el espejo.
Una mentira extendida es la tergiversación que es la interpretación
torcida de las cosas. Hay quienes según su particular punto de vista
viven en permanente confusión porque observan las cosas según el color
de sus cristales y no miran la realidad. El tergiversador puede acabar
en disémico, una persona incapaz de darse cuenta de los efectos
inmediatos de lo que dice o hace.
La forma diminuta de la mentira, la mentira que viene en frasco chico,
es el engaño. Empieza como una mentira venial que a fuerza de tanta
repetición se convierte en mentira compulsiva y en forma de vida. Es la
mentira de los políticos que prometen y no cumplen, la mentira del que
se niega en atendernos por teléfono estando en casa, la mentira del
funcionario público, de la secretaria remilgosa o también la mentira del
que come caballa pero eructa pavo.
Las formas avezadas de la mentira son la injuria y el perjurio. Injuria
es el lesionar la buena fama ajena , el arte de los pasquineros, por
aquello de miente , miente que algo queda. La injuria es comadre de la
envidia y pariente en grado próximo de la imbecilidad y la estupidez.
Pues sino puede herir al otro cara a cara lo destruyo por las malas ante
los ojos de los demás. Otra mentira capital es el perjurio, el falso
juramento de los que prometen a Dios y a la invicta memoria de su
mamacita, su ídolo favorito, el mentor de su partido, el héroe de moda o
la bienaventurada patria cumplir con su deber. Son la peor especie y en
esta serie están los gobernantes fraudulentos, los traficantes con la
justicia, los hipócritas y los falsarios que todos conocemos. |