El Regional de Piura:
08 de marzo del 2007
Dos son los pilares básicos que sostienen el gobierno del presidente
Alan García: austeridad y transparencia. (¿se olvidó de la generación de
empleo? ¿del cobro de impuestos a las grandes transnacionales?¿de la
revisión “línea por línea” del TLC con EEUU, ¿de la renta básica de
telefonía? etc.) Es un mensaje claro que el jefe de Estado ha lanzado a
los administradores de la cosa pública, ante la imposibilidad de mostrar
resultados concretos al país, mientras espera -con ansiedad- la
ratificación de Acuerdo Comercial con Washington, que a la postre sería
el primer “gran logro” de su segundo gobierno. Incluso, en una
presentación pública ante cientos de oficiales de la PNP, García dijo en
tono enfático: “¡A nosotros nos paga el pueblo, con dinero que es del
pueblo; por eso debemos ser muy escrupulosos con el manejo del dinero y
el que no lo entiende así... que se vaya!” La frase irrumpe en medio de
los chanchullos perpetrados durante la gestión de la ex ministra del
Interior, Pilar Mazzetti y el titular de Salud, Carlos Vallejos, en la
compra de 469 patrulleros para la Policía y 90 ambulancias para los
hospitales.
Pero pareciera que en Piura, este mensaje contundente del mandatario
aprista no ha llegado aún a la municipalidad provincia, menos a los
oídos de don José Aguilar Santistevan, muy dado a gritar a los cuatro
vientos su amistad con García.
A los recientes escándalos municipales (destrucción de un grifo en pleno
centro de la ciudad, robo de una computadora portátil en la misma
comuna, pago de un cheque a la cuestionada esposa del burgomaestre,
etc.) se suma uno más: la contratación de servicios para la venta de
combustibles a una empresa de propiedad de un “amigo” del alcalde. Ante
este panorama borrascoso, nadie puede decir que la actual administración
obrista se caracteriza por ser austera y transparente. Muy por el
contrario, Aguilar comenzó con el pie izquierdo y de tumbo en tumbo
puede arrastrar a la ciudad al abismo, algo que nadie quiere, ni desea.
Debería seguir el ejemplo de García que agradece a los periodistas por
destapar la olla de grillos de las licitaciones en los ministerios y se
sacude ipso facto de los malos funcionarios que, a cambio de jugosas “coimisiones”,
se olvidan de la defensa del Estado. En los últimos 15 días, han caído
una ministra de Estado, tres viceministros y 10 funcionarios de alto
rango por irregularidades administrativas en el manejo del dinero
público.
Frente a similar escenario político ¿qué ha hecho Aguilar en Piura?
Quejarse y lanzar veladas amenazas a la prensa independiente; es decir
salirse por la tangente y no tomar al toro por las astas. La autoridad
municipal debió haber separado del cargo al cuestionadísimo Miranda
García y anular el pago a su esposa, (se imaginan a Alan García
autorizando un cheque a favor de Pilar Nores, dizque por sus servicios
prestados entre 1985-1990) Si el burgomaestre piurano hubiera seguido el
ejemplo de García, la institucionalidad municipal se habría fortalecido
y los ciudadanos tendrían motivos para festejar. Pero “Pepe” (¿el vivo?)
Aguilar escogió el camino más corto y prefirió hundirse inexorablemente
en el fango de la sinvergüencería. Sus razones tendrá. |