El Regional de Piura:
13 de marzo del 2007
George Bush ha calificado al presidente venezolano Hugo Chávez de ser
más peligroso que su homólogo cubano Fidel Castro. Y señala que lo es,
pues mientras que el líder de la isla logra lo que se propone con su
ideología, el de Venezuela lo hace con el poder que le da el petróleo.
Tanto Bush como Chávez han cumplido giras por países del hemisferio. El
primero, en su gira latinoamericana contando como plato fuerte la cita
con Luiz Inacio Lula da Silva, para ver lo relacionado a expandir la
producción de etanol a partir de la caña de azúcar.
También ha visitado Uruguay, Guatemala y Argentina cerrando en México.
En Argentina, cuando Bush y Tabaré Vázquez estaban reunidos en la
residencia presidencial de Colonia, a escasos 50 kilómetros, en Buenos
Aires, Hugo Chávez encabezó un acto antiimperialista, con el apoyo de
Néstor Kirchner y de buena parte de los movimientos sociales de
Argentina.
Para los analistas, no se trata de ningún exceso de escenificación ni
una falta de tacto de Chávez. Subrayan que la situación que
provoca la gira de Bush justifica la realización de un acto que, en los
hechos, no es sólo un repudio a Bush, sino una clara toma de distancia
de Vázquez y Lula.
La alianza entre Estados Unidos y Brasil para la producción de etanol es
lo que explica la opción de Chávez .
Brasil es el primer productor mundial de etanol, y con Estados Unidos
controla 72 por ciento de la producción mundial. El etanol
estadounidense, producido con maíz, tiene baja productividad y dispara
el precio del alimento, mientras que la producción de caña de azúcar es
cinco veces más eficiente.
Por tanto, un acuerdo de largo plazo con Brasil permitiría a Estados
Unidos diversificar la matriz petrolera, reducir su dependencia de las
importaciones de Venezuela y de Medio Oriente.
Asimismo, debilitar a Venezuela y a sus aliados, y frenar la integración
regional motorizada por los hidrocarburos que había cobrado vuelo en
2006.
Chávez, ha criticado la alternativa del etanol por el petróleo e incluso
apuntó que Estados Unidos, para sostener con etanol su estilo de vida
habría que sembrar con maíz cinco a seis veces la superficie del planeta
Tierra, y que la expansión de los cultivos tendrá impacto sobre
los alimentos, que serán más caros, sobre los suelos, que se degradarán
más por el uso de agroquímicos, y fortalecerá "la tendencia al
monocultivo para alimentar las plantas de etanol".
Aunque Brasil es el primer productor de etanol, en ese país se ha
alertado que el modelo de producción de bioenergía se sustenta en
los mismos elementos que siempre causaron la opresión de nuestros
pueblos: apropiación del territorio, de los bienes naturales, de la
fuerza de trabajo.
Un manifiesto de organizaciones y movimientos políticos, da cuenta que
el acuerdo del etanol "es una fase de la estrategia geopolítica de
Estados Unidos para debilitar la influencia de países como Venezuela y
Bolivia en la región".
Observadores políticos precisan que con el proyecto del etanol da paso a
nueva-vieja alianza: la de las elites globales, que se expresa en
algunos gobiernos de la región.
En Brasil, la expansión del etanol, será a costa de deforestar la
Amazonia y a expulsar a millones de campesinos de sus tierras para
acelerar la acumulación de capital. |