El Regional de Piura:
01 de mayo del 2007
“Comerás el pan con el sudor de tu frente”, fue el “castigo” a que se
hizo acreedor Adán, tras incumplir el mandato que tenía en el Edén.
Desde este antecedente bíblico, el trabajo ha sido una constante en la
especie humana, para sobrevivir y convivir entre los hombres. El
trabajo, es connatural a la existencia humana.
Hoy, a nivel mundial, se conmemora el Día del Trabajo en honor de los
Mártires de Chicago, obreros de una empresa estadounidense muertos en
esa ciudad en el año de 1886, por llevar a cabo una huelga en demanda de
una jornada laboral de ocho horas.
Y es que atendiendo a nuestra naturaleza humana, se han venido
sucediendo cambios en materia laboral, los que al parecer nunca
terminarán. Siempre habrá algo que mejorar, cambiar. Es la constante de
no sóoo pedir y recibir, sino también aportar.
En nuestro país, durante el régimen anterior, quizá una de las bases
sociales más debilitadas fueron los sindicatos, que al igual que los
partidos políticos, perdieron espacio y presencia y fueron prácticamente
olvidados, no considerados en consulta ante los cambios del país.
Con la nueva administración gubernamental, las cosas han cambiado, pero
no como se esperaba, pues cunde el desempleo en millones de peruanos, y
la desnutrición avanza en los niños, madres y ancianos, a pesar de los
exitosos informes macroeconómicos.
Mientras tanto, la micro economía sigue estática y prueba de ello, es
que los bolsillos se mantienen cual sacos rotos, y las madres de familia
en los mercados las pasan negras, con ciertas alzas como la del
combustible, que nos cogen siempre cuando canta el gallo.
En el departamento de Piura, rico en potencialidades por doquier, no hay
demanda laboral. Pareciera que las puertas al empleo se han cerrado,
menos para quienes tienen una vinculación partidaria o amical con los
gobernantes de turno. Esto sucede, en el marco de la constante de
siempre, con el anuncio de la ejecución de grandes proyectos, como el
del Alto Piura, que arrancan aplausos y expectativas, para luego volver
a la monotonía diaria.
Antes, las celebraciones por el Día del Trabajo eran a todo dar. Los
buenos y malos tiempos siempre lo han exigido. Era ocasión para hacer un
alto, recordar a los luchadores sociales, instruirse sobre cuestiones
laborales, y naturalmente, confraternizar. Hubo y siempre habrá tiempo
para todo.
Para hoy, Día del Trabajo…se anuncian paros por todos lados. Resulta
paradójico que en un ambiente casi paralizado por la falta de empleo y
consecuentemente trabajo, el emblema del día sea el paro.
Pero, una cosa es cierta: la gente no se queja por gusto. Y en esta
ocasión lo hace, como lo hace siempre, ante el hambre, el atraso y
fundamentalmente, por la promesa no cumplida. Los gobernantes, tienen
que entender que sus promesas electorales forman parte de la agenda de
los peruanos, que esperan se cumplan.
Por tanto, se sigue en la constancia de que cada primero de mayo, las
agrupaciones laborales efectuarían manifestaciones públicas, además de
exigir mejoras en sus condiciones de vida.
Esto es válido, en la medida que no se permita que infiltrados
violentistas den otro matiz a sus justos reclamos. |