El Regional de Piura:
13 de noviembre del 2007
Desde este medio hemos censurado la caótica situación en la que se
desenvuelve el transporte urbano en la ciudad de Sullana. Miles de
mototaxis circulan por las calles, unos con permisos para circular y
otros informalmente. Son conducidos por personas improvisadas en el
manejo y pocos conocedores de las reglas de tránsito.
Sullana, tiene un crecimiento económico inusitado y seguirá por ese
rumbo debido a los proyectos que se encuentran en ejecución. La dinámica
asumida, genera demanda de bienes y servicios, los mismos que deben ser
ofertados bajo parámetros de eficiencia y calidad. El servicio de
transporte es importante en esta relación de nuevos flujos que se vienen
generando en esta provincia.
No es motivo de orgullo el saber que los altos índices delictivos se
encuentran en Sullana. Tampoco lo es, el constatar que el transporte es
todo un caos y que tanto vehículos mayores como menores inundan las
calles ante la mirada pasiva de autoridades municipales y miembros de la
Policía Nacional. Tampoco debería agradar a nadie, el hecho de saber que
muchos delincuentes se aprovechan de este caos, para premunidos de una
mototaxi, robar a sus circunstanciales pasajeros.
Entendemos, que el problema no tiene una fácil solución. Requiere mucha
capacidad en sus ejecutores y mucha dosis de autoridad. Capacidad para
saber plantear en el corto y mediano plazo, los planes de ordenamiento y
autoridad para no dejarse doblegar por las respuestas iracundas de los
afectados por una decisión.
Durante la última semana, el alcalde sullanero, logró los votos
suficientes para regular el transporte local en el cercado de la ciudad.
Aunque el perímetro establecido es demasiado pequeño y no contempla
problemas colaterales, es un primer esbozo e intento de poner orden. La
población cree que es una medida asertiva y evidentemente es así. Al
margen de discrepancias, el problema es tan agudo que decisiones como
las tomadas y ejecutadas con prontitud, merecen ser respaldadas.
La pusilánime actitud del alcalde Jorge Camino, hizo retroceder
ordenanzas que buscaban ordenar el tránsito en la ciudad de Sullana, no
solo urbano sino también provincial e interprovincial. Producto de esas
irresponsabilidades, hoy se tiene empresas de transporte provincial,
interprovincial y de servicio nacional embarcando y desembarcando en las
calles principales, causando una alta concentración de pasajeros y
vehículos, que muchas veces abonan en subir más las estadísticas de
accidentes.
Una ciudad que se preste de serlo, requiere ser funcional y no caótica.
No solo en el transporte sino en todos los campos.
El ordenamiento o prohibición para circular por ciertas arterias dadas
en Sullana, deben respaldarse sí, pero no es todo. En primer lugar el
circuito no es el más recomendable y debería ampliarse hacia la avenida
José de Lama delimitándose por la Transversal Piura y Transversal Dos de
Mayo. La prohibición para estacionamiento es necesaria con la finalidad
de evitar concentraciones de vehículos en las otras calles.
Asimismo, creemos que existen acciones pendientes a tener en cuenta. Uno
tiene que ver con la educación vial. Tanto conductores y peatones deben
ser capacitados para entender qué significan las señales de tránsito en
una ciudad y estamos seguros, que muchos accidentes se evitarían.
El embarque y desembarque de pasajeros no puede estar en el cercado. La
falta de autoridad de alcaldes y poca fiscalización de regidores,
permitió que muchas empresas de servicio provincial y nacional abran sus
terminales en la avenida José de Lama. Si se quiere pensar en serio,
debería definirse con claridad la zonificación más adecuada para que
estas empresas, o alquilen servicios en un terrapuerto local o
construyan el suyo. Las experiencias de otros lugares nos indican que es
posible. El distrito de Castilla es un pequeño ejemplo de la posibilidad
de ejecutarse esta acción.
Los vehículos de carga no pueden ingresar a la ciudad. Además de
constituir un peligro por el cableado de energía eléctrica, deterioran
las vías construidas con recursos municipales y crean congestionamiento
al circular. Ordenar este servicio no es difícil. En otros lugares las
disposiciones contemplan el peso y dimensiones de los vehículos que
pueden acceder hacia la zona urbana.
Un programa de ordenamiento de tránsito, lleva implícito la construcción
de vías de acuerdo a su importancia. Los parchados que se vienen
haciendo ahora son inadecuados. Sullana, requiere un programa de
renovación urbana y no seguirla mirando como un extenso asentamiento
humano. Las autoridades locales por ahora tienen miopía para ejecutar
planes y programas de desarrollo. En estos tiempos, ya no se trata de si
hay o no recursos, creemos que falta capacidad y eficiencia para
concebir un modelo de ciudad y ejecutar las acciones más adecuadas y
convenientes.
Como insistimos siempre frente al desarrollo regional, las oportunidades
ahora nos retan a actuar con nuevas capacidades, responsabilidad,
eficiencia y autoridad. Las decisiones, cuando responden a la solución
de un problema que es sentido por muchos, no crea desgaste político,
sino por el contrario, benefician a quien las ejecuta. Los miedos y
temores solo sirven para contribuir al atraso. Sullana, no está para
seguir siendo tierra de nadie y menos un extenso pueblo joven como la
calificó el desaparecido periodista Juan Vicente Requejo. |