El Regional de Piura:
21 de abril del 2008
(Talara) Bastara con estar en el lugar y momento equivocado, para que
cualquiera sea víctima del abanico de delitos que se da en todas las
ciudades del país. Ya es común que en departamentos y grandes urbes como
Lima, Trujillo, Arequipa, Huancayo, Chiclayo, Piura, etc, donde somos
millones de habitantes, estamos predispuestos a sufrir determinados
episodios de violencia o delitos.
Lamentablemente, en este país, nuestras ciudades con sus inocultables
contrastes sociales y marcadas diferencias económicas, muestran en sus
calles una clara exclusión social, una falta de oportunidades para la
juventud, un sostenido desempleo y subempleo, informalidad, pobreza, etc
que conjugan, de alguna manera, los dramas que se viven a diario. Y si a
ello le sumamos un importante incremento del consumo de alcohol y
drogas, que trae consigo la vigencia de la ley de la selva en muchos
ámbitos y actividades, por ejemplo en el pandillaje juvenil, todos estos
factores inciden en el aumento delictivo…y cuidado que hoy no sólo son
víctimas los que más tienen, también el ciudadano promedio y hasta los
más pobres.
En el tema de la inseguridad ciudadana no todos compartimos la misma
visión, es como la metáfora "de la botella medio vacía o medio llena",
veremos que hay una gran diferencia de entender y sentir la problemática
entre unos y otros. Generalmente para los que tienen la responsabilidad
pública, el suelo está parejo y no hay mayores problemas. Sin embargo,
para otros como quien escribe, estamos más que preocupados ya que el
accionar delictivo viene creciendo en forma sostenida y cada vez es más
violento. Además, tenemos que admitir los graves problemas que
atraviesan las instituciones de seguridad pública, de la administración
de justicia y el colapsado sistema penitenciario.
Algunos sostienen que más se trata de percepción y hasta cierto punto es
cierto. Pero, ¿Qué es la percepción de inseguridad?, es aquello que mide
la sensación del ciudadano frente a las condiciones de inseguridad en su
entorno de vida; por tanto la percepción de inseguridad es un aspecto de
la política publica ya que afecta a la calidad de vida y al
comportamiento de los ciudadanos. En consecuencia, la percepción de
inseguridad genera un deterioro urbano ya que se da un aumento de
mecanismos legales e ilegales de autoprotección y también se da una
ruptura de la solidaridad.
Dentro de este contexto, Ud lector ¿se siente seguro en su ciudad?, si
los últimos reportes, que son muy difíciles de conseguirlos, nos indican
que el robo de auto partes, hurtos en las calles, tentativa de robo,
robos de viviendas, estafas, robos sin violencia y amenazas son los
principales problemas de las ciudades. A esto hay que agregar que el
accionar del pandillaje, los asesinatos de sicarios del narcotráfico en
las grandes ciudades, asaltos en las carreteras, secuestros al paso no
denunciados, entre otros, completan el abanico de delitos y riesgos que
tienen que enfrentar los ciudadanos. Estas cifras hay que tomarlas con
pinzas ya que otros estudios sugieren que más del 50% de las víctimas no
hacen la denuncia.
Por otro lado, pareciera que muchos de los funcionarios de las
instituciones de seguridad pública y de justicia tratan de hacer "lo
justo y necesario". Hacen esfuerzos aislados y tratan de no cometer
errores de función que puedan significar la pérdida de sus puestos de
trabajo. Entonces, en esas condiciones y con esa actitud es muy difícil
enfrentar la criminalidad. Por otra parte el Estado debería mejorar
sustantivamente los mecanismos que protejan la actuación de los
funcionarios, así como también sancionar, con todo el peso de la ley,
cualquier inconducta o exceso de los mismos.
También es bueno precisar que si bien la Ley Orgánica de Municipalidades
confiere a éstas algunas funciones en materia de seguridad ciudadana, en
la práctica son muy limitadas. Esto explica el reciente pronunciamiento
de 18 alcaldes de la provincia de Lima que manifiestan no tener apoyo
para la seguridad ciudadana; y es que quien tiene la competencia para
imponer el orden interno y de la seguridad ciudadana en este país es el
Poder Ejecutivo, para ello existe el Ministerio del Interior; y si a
esto le agregamos que nuestra Constitución es muy clara al señalar que
la Policía Nacional del Perú tiene como finalidad garantizar y mantener
el orden interno, prestar protección a las personas y comunidad, dar
seguridad al patrimonio, prevenir, investigar y combatir la
delincuencia.
Finalmente ya es tiempo que tengamos una visión compartida, consensuada
e integral de la seguridad ciudadana y que ello sirva para sentar las
bases, como referente para desarrollar estrategias y diseños adecuados a
corto, mediano y largo plazo. En este aspecto, se debería buscar un
marco articulador no sólo de las instituciones de seguridad pública y de
justicia; sino también de la ciudadanía, ya que somos los principales
afectados. |