El Regional de Piura:
22 de abril del 2008
Del 14 al 18 de abril, dos grupos de trabajo se instalaron en la ciudad
de Piura para analizar y debatir temas de pesquería y de conservación de
los recursos marinos. La oportunidad fue propicia para crear interés en
parte de la población y para ser anfitriones de los delegados de las 21
economías integrantes de Apec.
Cumplidas las jornadas realizadas en nuestra ciudad, es necesario hacer
ciertas reflexiones.
Desde fuentes peruanas se ha creado expectativa respecto a los
resultados que implicaría tras la finalización del Foro Apec 2008.
Por una parte, creemos que este tipo de certámenes es abrir al
conocimiento regional de las potencialidades que tenemos como país, así
como vincularse en ruedas de negocios que signifiquen abrir mercados
para los bienes y servicios que podríamos exportar.
Las reuniones en Piura solamente han sido técnicas y científicas en
pesquería y conservación de los recursos marinos. Las reuniones
oficiales y las no oficiales fueron cerradas al periodismo y por lo
tanto, al conocimiento general sobre procedimientos y temáticas. Al
margen de la brecha del idioma, pese a todo ello y a lo rigidez en el
acceso, se pudo dialogar con algunos representantes que permitió conocer
sobre sus percepciones.
La Municipalidad de Piura y la Región desarrollaron programas para
mostrar, lo que según ellos son nuestra riqueza productiva y cultural.
Danzas y bailes, artesanía y creatividad, fueron puestas a demostración
durante la semana. Es de creer que los impactos han sido favorables para
que el nombre de Piura quede en la memoria de los visitantes.
Pero Apec es mucho más que entusiasmo, danzas y bailes, artesanía y
creatividad. Apec es una cultura para la liberalización y facilitación
del comercio y de las inversiones. Es la perspectiva de abrir nuestras
fronteras al comercio al 2020 libre de aranceles y por lo tanto, es la
fecha tope para que el empresariado peruano logre la competitividad
exigida para insertarse en esa dinámica regional con éxito. Es el límite
para que el estado cree, en concordancia con Apec, las condiciones para
la facilitación del comercio y las inversiones.
Hasta hoy, más allá de los triunfalismos presidenciales, no se ha
logrado homogeneizar el país en oportunidades y capacidades. El Perú es
tan diferencial como heterogéneo es su territorio. La pobreza material y
cognitiva es alarmante. Bastaría mirar nuestra serranía para darnos
cuenta, que con tales recursos y capacidades no podemos competir con
países como Estados Unidos, Canadá o Japón, ambos integrantes de Apec.
Lo avanzado en el proceso que nace desde 1990, es el resultado del
manejo preferencial de la información y el conocimiento. Los
beneficiarios de esa ola mundial y regional (Asia-Pacífico) son unos
pocos. Los más, solo son vendedores de su mano de obra barata.
Así, simplemente las diferencias se mantienen e incluso se acentúan.
Pero no todo es adverso. En el caso de Piura se tienen dos proyectos que
nos parecen ejemplos a seguir. Uno son los cafetaleros, más imbricados
con Europa y otro los bananeros. Ambas organizaciones de pequeños
productores, luchan por asumir las capacidades suficientes para
desplazarse por todos los mercados, Apec y no Apec y los resultados les
acompañan, aunque si existiera más compromiso de municipios y región,
los beneficios serían superiores.
La liberalización y facilitación del comercio y de las inversiones,
obliga a una forma de actuar. Significa asumir una cultura del libre
comercio y de la creatividad empresarial. Implica mirar los mercados
como cercanos, aunque geográficamente se encuentren lejanos. Implica
saber de las nuevas tecnologías de información y comunicación y usarlas;
significa dominar los diferentes idiomas para poder comunicarse;
significa conocer mucho de globalización y de mecanismos de
exportaciones.
Esta cultura que debe asumir el peruano, no se logra de la noche a la
mañana, es un proceso que debe promover e impulsar el Estado desde sus
diferentes estamentos y que el empresariado nacional debe reforzar. Es
una responsabilidad de los pequeños y medianos productores como
alternativa al rentismo de las grandes empresas, es un compromiso de la
sociedad civil organizada para propulsar ese modelo que el mundo sigue y
que no tiene alternativa diferente.
La reunión de líderes de Apec será en el mes de noviembre. Es además el
cierre del foro en Perú y el inicio de los preparativos para la
realización de jornadas similares en Singapur, sede para el 2009.
Los acuerdos del mes de noviembre traerán novedades y es probable que se
asuman compromisos a desarrollar en cada una de sus economías, donde
Perú es fiel cumplidor.
Sin embargo, tras la euforia por la organización de Apec, queda un reto
pendiente para los actores sociales, empresariales y políticos de
nuestro país y es lograr que haya una cultura emprendedora que tenga
como objetivos integrarnos con nuestros bienes y servicios en el
contexto mundial. Ese objetivo es más una actitud y una cultura a asumir
que trasunta los triunfalismos y las alegrías circunstanciales.
Y como corolario se debe reflexionar sobre la irresponsabilidad en el
manejo público para ejecutar las inversiones mínimas para hacer
funcional la ciudad. Piura se encuentra destruida y pierde mayores
oportunidades porque los trabajos se hacen sin seriedad. Se espera que
algo de vergüenza haya creado en las autoridades, el hecho de tener una
ciudad destruida y sin las condiciones mínimas para certámenes de alto
nivel. |