El Regional de Piura:
01 de julio
del 2008
El índice más alto de trabajo infantil según el Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (UNICEF) en la Región Andina se concentra en
Bolivia1 y Perú2, las cifras
alcanzan se estiman en un 21% y 19% respectivamente; mientras que
Ecuador3 tiene una cifra de 12%, Colombia4
y Chile5 tienen un porcentaje bastante menor de 5% y
3% respectivamente. El trabajo infantil, es definido por la Organización
Internacional del Trabajo como “el trabajo que priva a los niños, niñas
o adolescentes de su infancia, su potencial y su dignidad, y que es
nocivo para su desarrollo físico, mental, social o moralmente
perjudicial e interfiere en la escolarización, obligando al menor
abandonar la escuela y ser sometido a largas horas de trabajo pesado6”.
En las formas más extremas del trabajo infantil se incorporan prácticas
como la esclavitud, la separación de sus familias y exposición a graves
riesgos y enfermedades.
El trabajo de acuerdo a la concepción de los pueblos indígenas, es visto
como una forma de obtener conocimientos a través de prácticas
culturales, fortalecer la vida dentro de la comunidad de manera
colectiva y lograr un beneficio familiar7. Los niños
son instruidos en actividades que les permitirá generar un rol dentro de
su comunidad, muchas de ellas están relacionadas con la caza, pesca y
agricultura. El trabajo infantil indígena esta referido al maltrato,
abuso y exposición al peligro en el que se ven sometidos los niños
indígenas por terceros ajenos a su comunidad, en muchas ocasiones esta
actividad se realiza con conocimiento y autorización de los padres
debido a las precarias condiciones económicas en la que se encuentran.
En Bolivia 118 mil niños de entre 7 y 13 años de edad son trabajadores,
ello constituye el 8% de la población infantil, mientras que de los
adolescentes de entre 14 y 17 años, el 28,2% (206 mil personas) trabaja
habitualmente. En conjunto, el 10,2% de la población económicamente
activa (PEA) de Bolivia está constituida por niños, niñas y
adolescentes; la tercera parte de este porcentaje corresponde a niños y
el resto a adolescentes8.
En regiones como el Chaco Boliviano, Beni y Santa Cruz, se han
evidenciado casos de explotación laboral infantil indígena. Por citar
algunos, tenemos la grave situación a la que son sometidos los niños
pertenecientes a la etnia Guaraní, pues son entregados a los dueños de
las haciendas con la condición de que puedan estudiar; sin embargo las
actividades que realizan sobrepasan su capacidad, perjudicando su
asistencia a las escuelas y sin recibir ningún beneficio por el trabajo
realizado9. En Beni las familias indígenas trabajan en
haciendas ganaderas y los niños son entregados a los hacendados en
calidad de servidumbre de por vida10. Los pueblos
indígenas asentados en Santa Cruz desarrollan actividades agropecuarias
y los niños trabajan como peones en las haciendas.
Las condiciones de pobreza también ha generado que los miembros de los
pueblos indígenas migren a las ciudades; bajo esta situación los niños
se dedican al trabajo informal, dedicándose al lavado de autos, lustrar
zapatos, vender dulces, pan y masas típicas en los mercados o en las
calles.
Las formas más graves de explotación, se dan en el trabajo en la zafra
de la caña de azúcar. Los adolescentes y las mujeres, son llamados
“cuartas” y son considerados como ayudantes en faenas más livianas,
recibiendo la cuarta parte del salario de un adulto. En estos grupos
también está incluidos niños menores de 12 años que acompañan a sus
padres11.
Bolivia es un Estado parte de los principales instrumentos
internacionales relativos a la protección del niño12,
del trabajo infantil13 y de los pueblos indígenas14.
También posee un amplio desarrollo legislativo en la materia, ha
dispuesto como edad mínima para trabajar 14 años, las Defensorías y
Direcciones Departamentales de trabajo tienen la responsabilidad de
verificar que los adolescentes sean protegidos en sus trabajos y que no
desempeñen actividades peligrosas, insalubres y que atenten a su
dignidad15. Y en su Ley General de Trabajo prohíbe el
trabajo de menores de 14 años y el desarrollo de labores peligrosas,
insalubres o pesadas; permite el trabajo de menores de 18 años sólo
cuando se trate de labores relacionadas al servicio doméstico y
enfermería16.
La ratificación de éstos instrumentos internacionales y la adecuación
normativa interna por parte del gobierno boliviano, además de la
formulación del Plan Nacional de Desarrollo 2006 – 2010, para disminuir
el trabajo infantil, que ofrece becas de estudio a las niñas y niños
trabajadores para lograr que concluyan la escuela e identificar a sus
familias y otorgarles bonos de alimentación y salud17.
Nos manifiesta una clara evidencia que existen intenciones por parte del
gobierno actual de disminuir las cifras sobre trabajo infantil.
Sin embargo es necesario que se diseñen políticas públicas e implementen
programas destinados a cuantificar la vulneración recaída en la
población infantil indígena; generar un trabajo conjunto y coordinado
entre las principales instituciones encargadas de la protección del
niño; brindar a los niños indígenas mejores condiciones para su
desarrollo e incorporarlos al sistema educativo.
La disminución de las condiciones de desigualdad, pobreza, difícil
acceso a la educación y bajo nivel remunerativo son parte de las aristas
del trabajo infantil; si éstas no son cambiadas las condiciones de
explotación laboral en los niños y niñas indígenas perdurarán. |