El Regional de Piura:
02 de julio del 2008
Muchos peruanos ilusionados con la clasificación para el Mundial de
Fútbol Sudáfrica 2010, creen que la medida atinada para lograrlo es
sacar al entrenador José “Chemo” del Solar y a los dirigentes que lidera
Manuel Burga.
Pensar que con esas medidas el asunto está resuelto y que el fútbol
cambiará, equivale a decir que con una varita mágica se transformará
radicalmente esa magra realidad.
Lo que pocos saben, es que en el fútbol como en cualquier otro deporte,
simplemente se refleja la cruda realidad de un país sin identidad
nacional, sin valores, sin planificación, con crisis y corrupción por
doquier.
Hace algunos años, al estratega Sergio Markarian después de su exitosa
campaña con el Sporting Cristal en la Copa Libertadores le propusieron
hacerse cargo de la dirección técnica de la Selección Peruana, pero él
quizá conociendo las limitaciones de los jugadores peruanos dio su
negativa. Parece que Markarian valoró su prestigio por encima de ganarse
un dinero fácil con un equipo que fracasaría. Contrario a la actitud de
Markarian no han faltado vivos que no desperdiciaron la oportunidad que
se les presentó dirigiendo una selección mediocre que jamás clasificará,
entre ellos tenemos a personajes como el colombiano Maturana, por citar
sólo uno.
Lamentablemente, nos guste o no, el fútbol peruano refleja la falta de
identidad nacional, la ausencia de inversión en la infancia. El 17 de
junio del 2008, “Chemo” del Solar dijo que “el patriotismo se aplica en
las guerra y no en el deporte”, en medio de su oportunismo y
desesperación confirmaba que los exponentes máximos de nuestro fútbol no
se sienten peruanos, lo cual no es la única manifestación, pues en otros
campos tambien se reitera, ¿cuántos empresarios que actúan como
especuladores privilegian su interés personal antes que el del país?
No olvidemos que hasta la clase politiquera demuestra tener poca
identidad con el país al no importarles ubicar en el poder político a
improvisados que por falta de formación ética e ideas terminan siendo
parte de la corrupción. Ejemplos hay en abundancia, si no recordemos que
la vedette Susy Díaz no fue congresista porque ella quiso, sino porque
un partido aventurero e irresponsable la llevó en su lista y su elección
fue parte de la desnudez de la poca seriedad y responsabilidad como se
trata al país.
Una de las pocas expresiones de nacionalismo en el deporte se ha
manifestado con la Selección Sub 17 que alcanzó un octavo lugar en el
mundial de esta categoría, otra más reciente aún, es la del tenista Luis
Horna. En estas y otras excepciones el pundonor superó las limitaciones
hasta donde fue posible.
En el caso de la Sub 17 lo que se alcanzó fue suficiente porque en la
competencia eran visibles las abismales diferencias con otros países que
han tenido el acierto de invertir en la infancia. El caso de Lucho Horna
representa el esfuerzo personal de peruanos que aunque no los apoye el
Estado tienen profundamente arraigado el sentimiento por este Perú.
Decir que la solución a la crisis del fútbol está en continuar
desperdiciando recursos del Estado -que son de todos los peruanos- en
pagar entrenadores caros, en traer a los “extranjeros” que sólo vienen
por compromiso y en cambiar dirigentes corruptos que pagan 8 mil dólares
a periodistas para que limpien la imagen de la selección, cosa igual a
lo que sucede en muchas municipalidades del país, tal como lo denunció
“El Comercio”, es engañarse y no tomar en cuenta que los países que hoy
son potencias deportivas empezaron planificando la inversión de la
infancia, conscientes que los resultados positivos vendrían luego de 40
ó 50 años. La prioridad del Perú es invertir en la infancia para lograr
un desarrollo humano integral.
En el Perú está demás continuar desperdiciando recursos que se requieren
para utilizarlos bien en otros sectores donde hay necesidades básicas
insatisfechas, y además está pendiente de realizar lo afirmado por Jorge
Basadre: “Construir el Estado desde la Nación”, y la tarea es hacer a
Nación Peruana que aún no está articulada y que no la sentimos, si no
remitámonos a evaluar el contenido del Himno Nacional apócrifo que
cantan muchos -incluidos los padres de la Patria- sin saber que su
contenido de…”Largo tiempo el peruano oprimido; / la ominosa cadena
arrastró; / condenado a una cruel servidumbre / largo tiempo en silencio
gimió (…); la indolencia de esclavo sacude / la humilde cerviz levantó”,
es negar la historia y que nos presenta como un país que no tuvo
capacidad ni mística para enfrentar a los españoles.
El Perú tiene un mapa de pobreza que nos refiere que 11 departamentos
registran una tasa de desnutrición superior al 33% de su respectiva
población, y eso nos plantea una reflexión muy crítica, con una
generación desnutrida no es posible alcanzar éxitos en el deporte ni en
el desarrollo. |