El Regional de Piura:
02 de junio del 2008
Nos estamos confundiendo en esta materia, talvez por el parecido de los
términos. Mucho más, si uno y otro vocablo, conceptualmente tienen
coincidente significación.
Todo deviene del reciente debate esperado en el Congreso de la República
para evidenciar un instrumento legal, de mejor resultado social en la
forma de establecer la relación laboral. Por el comentario nacional que
origina el debate, entendemos que la materia en cuestión es propiamente
a lo referido a Intermediación Laboral. La primera gran confusión viene
cuando congresistas, políticos y periodistas señalan a lo debatido como
Tercerización.
Si al comentar el instrumento aprobado, se explica que aquella medida
servirá para mejorar la relación laboral, para terminar con los excesos,
la explotación de las “services”, el desconocimiento por terceros de
derechos de planilla, sindicalización, permanencia y muchísimos otros
ejemplos; entonces a ese sistema se conoce como Intermediación, también
conocido popularmente como enganche laboral. Precisamente ese es el
dolor de cabeza y primerísima queja de la clase trabajadora.
Tercerización, según la praxis, no se interpreta como la captación de
trabajadores maltratados por una tercera persona. Es un procedimiento
donde una empresa titular y/o usuaria, contrata servicios, bienes
raíces, contrata, compra, adquiere lo que ella directamente no produce,
no es su rubro. El Estado en su conjunto, los gobiernos regionales y
locales, todo el sistema, están familiarizados con esta actividad o
Tercerización.
En el primer caso de la Intermediación Laboral o enganche, sí es causa
de un análisis o mejor una reingeniería en su estructura. Por las taras
y trabas en el tratamiento perjudicial hacia el trabajador peruano. Las
denuncias están a canto. Es una necesidad perentoria que exige a
empresas que tienen continuidad y permanencia a incluir en sus planillas
a sus trabajadores sin exclusión alguna.
Analizado el tema, se establece que por este modus operandis laboral,
cuya partida de nacimiento lo tiene la dictadura del régimen de
Fujimori, se autorizó a las “services” o intermediarias a fomentar la
explotación. En el caso -por ejemplo- de las petroleras transnacionales
en el mismo pozo laboran 40% en las planillas de la principal y 60% en
las planillas de las enganchadoras. Mientras que los primeros perciben
una cualidad y calidad de salarios y beneficios, lamentablemente, los
segundos son hijos del vecino.
La enorme diferencia que da lugar a una Ley de Intermediación laboral
más sensible, es que los de planilla de la principal perciben:
aguinaldos, bonificaciones, utilidades, nivel remunerativo; mientras que
a los otros se los come el tigre, el otorongo, el explotador.
La Tercerización, en cambio no necesita leyes ni esfuerzos congresales.
Obedece a una concertación entre un empresario y personas individuales
y/o jurídicas que negocian servicios, que no aportan o responden a
solicitud de trabajadores. Son casi los clásicos proveedores a quienes
se les contrata el servicio, maderas, pinturas, alimentos, transporte,
embarcaciones, seguridad, etc.
La Tercerización clásicamente surge por iniciativa privada, capacidad
para reconocer las necesidades del mercado. Responde a la capacidad de
convencimiento para que el producto ofertado por la “Tercería”, resulte
alentador, posible e importante para mejorar las expectativas y lograr
que el trabajo y las empresas sean más competitivos. Ojala no nos
equivoquemos, es la vocación perturbadora de ser paladines de la
generación de opinión. |