El Regional de Piura:
11 de junio del 2008
“Era de noche. Llegaron dos hombres armados que vestían prendas
militares, camuflado, armas, y se identificaron como paramilitares. Se
llevaron a mi esposo fuera de la casa y todo el tiempo le apuntaron con
el arma. La niña lloraba. Yo cerré la puerta. Uno de los hombres se
devolvió y gritó que abriera la puerta o la tumbaba [...] Yo logré
calmar a la niña y la arrullé hasta que se durmió. Entonces el hombre me
sacó de la habitación y me llevó al corredor para interrogarme. Allí, en
un banco que hay en el corredor, me amenazó con matarme si no me dejaba.
Me quitó la ropa, me tapó la boca y me forzó. Me violó. Luego me dijo
que me vistiera y también dijo: Aquí no pasó nada. Las mujeres, al fin y
al cabo son para esto1”.
Este testimonio no hace sino revelarnos la grave situación de violación
de los derechos humanos que tienen que enfrentar las mujeres, jóvenes y
niñas frente al conflicto armado colombiano, pues durante muchos años
ellas se han convertido en titulares de muchas agresiones y actos de
violencia.
Por citar algunos hechos tenemos, el secuestro de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC) a la ex candidata presidencial Ingrid
Betancourt y la liberación en los primeros meses de éste año de tres
mujeres secuestradas – Clara Rojas, Consuelo González de Perdomo2
y Gloria Polanco de Lozada3 -; éstos sucesos no
son los únicos que se perpetran en Colombia pues en el Informe
presentado por el Representante del Secretario General sobre los
derechos humanos de los desplazados internos, Walter Kälin - Misión a
Colombia4 se menciona que muchas niñas son obligadas a
mantener relaciones sexuales con miembros de las fuerzas armadas o
grupos armados y que las mujeres han tenido que desplazarse como
consecuencia del asesinato de sus esposos o para proteger a sus hijos
del reclutamiento forzoso por grupos armados y protegerse así mismas de
la violencia sexual.
Estas violaciones a los Derechos Humanos no demuestran que hace falta
Instrumentos de Derecho Internacional o instrumentos de Derecho Interno
para que los derechos de la mujer sean garantizados de manera adecuada5;
por lo contrario evidencian la ausencia de recursos efectivos que
permitan la protección a éste sector desprotegido y una falta grave
diseño e implementación de políticas y programas dirigidos a prevenir
las violaciones de derechos humanos que son sometidas las mujeres.
La mujer colombiana no sólo tiene que enfrentar las propias condiciones
de desigualdad, discriminación y violencia que por su propia condición
están presentes; sino éstas condiciones se agravan al ser explotadas y
abusadas por los actores del conflicto armado6.
Específicamente los tipos de violencia, como lo habíamos señalado en
líneas anteriores, están relacionados a la agresión sexual, física y
psicológica contra mujeres, jóvenes y niñas como táctica para
aterrorizar y lesionar al enemigo7.
En otras situaciones las mujeres que se ven forzadas a desplazarse
enfrentan junto a sus familias discriminación8 y
carencias económicas que impide el restablecimiento y reconstrucción de
su hogar; esta situación de desplazamiento además afecta el goce de
derechos económicos9, sociales y culturales, entre
ellos, el acceso a la educación pues éste desarraigo forzado impide la
instrucción de las mujeres que se encuentran en etapa de formación.
Por otro lado corresponde también a los Estados asistir a las víctimas –
mujeres, jóvenes y niñas – al Derecho a la verdad, a la justicia y a la
reparación del daño causado; pues no es posible que puedan continuar sus
vidas si la principal causa por la que han sido vulneradas no ha sido
determinada y en caso de requerirlo ser sancionada.
El conflicto armado en Colombia se remonta hace muchos años, las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),el Ejército Popular de
Liberación ("EPL") y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)10
son uno de los principales actores que ocasionan graves violaciones a
los derechos humanos de las mujeres, jóvenes y niñas, convirtiéndose
ellas en el principal blanco de éstas agresiones. El proceso de
pacificación y el restablecimiento del Derecho no es sencillo y es
necesario que los intentos por reducir los niveles de violencia y
desigualdad contra la mujer sean fusionados, la generación de políticas
y programas conjuntos requiere del desempeño integral de agentes de
organizaciones públicas como privadas y de la población civil; solo así
se podrá recuperar la paz y promover y garantizar los derechos humanos
de la mujer. |