El Regional de Piura:
13 de junio del 2008
Este insigne personaje nació en la Villa Heroica de Catacaos en el año
1910. Muy temprano -a sus 22 años- supo inscribir su nombre en el gran
libro del ejemplo y sacrificio; cuando sin reparos, sin exigencias ni
reservas de ninguna clase entregó su vida al servicio de la causa de sus
hermanos trabajadores petroleros en el año de 1931.
Su gran intervención, solamente reconocida en la escuela del
martirologio, se produce en tiempos del afianzamiento y penetración del
capitalismo mundial. Eran las primeras experiencias de un imperialismo
económico expansivo que buscaba el aprovechamiento de los recursos y
riquezas de los pueblos; utilizando como método la explotación del
hombre – trabajador.
La década del 1930 expresaba en su mejor momento la vigencia de esa
fuerza opresora laboral en esta parte del territorio nacional. Aquí en
Talara, operaba la International Petroleum Company – IPCº explotando los
enormes recursos petroleros en las otrora Haciendas de La Brea y Pariñas.
Allí en esa lucha sin igual, surgió la presencia de una generación de
valientes obreros petroleros encabezados por Alejandro Dumas Taboada
Crisanto, quienes osaron hacer frente a la todopoderosa IPCº, empresa
que ya aplicaba sus siniestros métodos de explotación y represión. En
una palabra, pisoteaba los derechos de los obreros petroleros peruanos.
Esta fue la circunstancia que legó el destino a este cholo piurano para
ejercer el mandato de su noble conciencia. Corrían los primeros meses
del año 1931, la masa de trabajadores tanto de La Brea como de Pariñas,
ya había logrado formar su primer Sindicato y seguían muy de cerca las
luchas y las experiencias del movimiento obrero mundial.
Indiscutiblemente que la IPCº por intermedio de sus mecanismos de
soplonería e inteligencia ya se encontraba muy informada y conocía de
los planes de la masa obrera.
Aquí en esta primera Negociación Colectiva que la IPCº admitió con
sesuda malicia y que luego diera lugar a la primera e histórica huelga
de 1931, cuando el grupo dirigencial exhibía las grandes cualidades del
hombre valiente, inquebrantable, luchador tenaz. Ese hombre cuajado en
el valor era Alejandro Dumas Taboada Crisanto.
Al producirse la huelga en los primeros días de mayo de 1931, Alejandro
Taboada y la masa obrera que representaba, sabían de la enorme
desigualdad en las fuerzas de lucha. Mientras la IPCº no solamente era
una todopoderosa empresa internacional, filial de la gigante Standard
Oil Company y contaba como aliados a las entreguistas dictaduras de
Sánchez Cerro y Benavides; estos no dudaron en poner sus fuerzas
represivas al servicio de los patrones, de los gringos, al servicio de
capital. Frente a este poderoso e impenetrable bloque de fuerza sin
igual, insurgió con valor el espíritu tesonero, la causa inclaudicable
de Alejandro Taboada Crisanto.
Aún siendo así la enorme desigualdad del enfrenamiento, no fue demasiado
fácil para la IPCº doblegar el valor y la conciencia de la masa obrera
que alimentaba su espíritu en la luz señera de su conductor. La IPCº
experta en este tipo de contiendas recurrió a toda su experiencia: La
intimidación, la represalia, la persecución, alentó la soplonería.
Recurrió al sabotaje cortándole el servicio de agua al campamento,
prohibió el ingreso de comerciantes, las chicherías -centros de
conspiración de los obreros- eran cerradas.
La masa obrera y sus dirigentes no daban paso atrás, no habían iniciado
esta histórica lucha para rendirse. Esto lo sabían los gringos de la
IPCº, por eso es que introducen e inician la barbarie contra el pueblo y
obligan a los dirigentes a refugiarse en la clandestinidad. En todos los
postes del alumbrado público del campamento se pegaron afiches
ofreciendo recompensa de 300 Libras a quien diera la pista de Alejandro
Taboada. Los soplones y la soplonería también iniciaron su escuela, que
aún perdura en la actualidad.
Hasta que amaneció el día de la gloria, la gesta del gran ejemplo que
inmortalizaría el nombre de Alejandro Dumas Taboada Crisanto. Era el día
que la vida le reservaba a este joven de origen campesino, para llevarlo
al panteón sublime de la gloria. Un cancerbero de apellido Talavera con
un ejército de chacales le dio alcance. Era la caza ejercida por el
experto que persiguió incansablemente a su víctima. Lo sometió a toda la
saña de su odio, torturándolo como paso previo a su muerte Pensó que
pediría perdón y se doblegaría. La admiración vino cuando el hombre que
en esos momentos ya era mártir, sonrió ante su verdugo y entregó su vida
al más grande de los ejemplos. Llegó desde el cielo el martirologio y
viajó a lo celestial con Alejandro Taboada Crisanto. Era un 13 de junio
de 1931. |