El Regional de Piura:
16 de junio del 2008
La revista Cosas que se caracteriza por orientarse a un publico de alta
capacidad económica (en principio) realizo un reportaje al conocidísimo
Grupo 5. Como es costumbre los productores de la sesión decidieron
adquirir vestuario para fotografiar a quienes se consideraba un fenómeno
musical en ascenso.
Cosas decidió comprar ternos para los músicos en una tienda de ropa
exclusiva de Lima. Cuando el dueño se entero que las telas iban a cubrir
a los cumbiamberos, lanzo un comentario del corte d que si se hubiera
enterado de que la ropa iba para ellos jamás la hubiera vendido.
La semana pasada con la acostumbrada pomposidad auspiciada por el
Ministerio del Interior (el Perú avanza), la comisaría de Miraflores en
Lima presento un grupo de personas como miembros de una banda de
ladrones que merodeaba por el centro comercial Larcomar. El pequeño
detalle era de que en un aparente acto de confusión los policías
atraparon en realidad a unos ciclistas quienes acostumbraban entrenar
por la zona. La policía nunca aclaro cual fue el criterio para el
arresto, pero los serenos de Miraflores dijeron que se trataba de gente
que tenia la apariencia de ladrón (obviamente ellos nunca se vieron a un
espejo), y lo peor de todo fue que la acción pareció haber sido validada
por el alcalde de esa comuna, quien incluso asistió a la presentación de
los presuntos delincuentes.
Al margen de los detalles y de las consecuencias de ambos hechos, los 2
temas han reabierto la discusión acerca de si somos o no una sociedad
racista.
Los especialistas sugieren que en realidad lo somos pero lo que ni los
medios se atreven a preguntar es cual seria la manera de ya no serlo
nunca mas.
Mónica Carrillo, presidenta de la ONG "Lundú" y afrodescendiente para
mas señas, dijo el jueves en RPP que la cosa es tan simple como dejar de
considerar al racismo como un tema de defensa del consumidor. Hay que
considerar que la lucha contra el racismo debe basarse en el hecho de
que todos los seres humanos tenemos dignidad y desde allí parte el
sentido de equidad; por lo tanto todas las personas debemos ser miradas
con los mismos ojos ante la ley, sin contar que entre todos y todas no
deberíamos vernos con distingos.
El pequeño gran problema es que lo que nos rodea no nos ayuda a digerir
bien el mensaje y en una sociedad donde se ha dado mucha importancia a
la apariencia y no al ser, resultara un poco complicado empezar a
construir campañas y acciones que simplemente curen las heridas.
Debería plantearse una estrategia holística que vaya desde la
modificación de los patrones educativos, pasando por menciones
explicitas en toda nuestra legislación hasta la intervención en el mismo
núcleo familiar a través de los medios de comunicación para que este
mensaje quede claro.
Es inútil abordar los problemas de discriminación desde una óptica
puntual. Si lo que queremos es que esto acabe necesitamos replantearlo
integralmente y buscar que toda la comunidad se sienta involucrada.
Posiblemente la solución al problema de los ciclistas serán nuevas
reglas para evitar que la policía vuelva a hacer papelones públicos como
a los que ya nos tiene acostumbrados; pero lo ideal-y en esto le tomo la
palabra a Carrillo-seria cambiar el modo de pensar no solo de la policia
misma sino de todos los entes que se interrelacionan con ella; en otras
palabras de toda la sociedad.
Algunos lugares del Perú esta tratando de incorporar a sus leyes
políticas antidiscriminatorias. En Sullana hemos intentado hacer lo
mismo el año pasado pero quedo en nada.
Trato de decir de que la voluntad publica no solo basta en inaugurar
obras sino en primer lugar en construir los fundamentos para que nuestra
comunidad se mire con sentido de igualdad, solidaridad, y eficacia.
La revolución que se debe plantear a todos los niveles mas que de
cemento debería ser de ideas, y si en el presupuesto participativo no se
planea priorizar aspectos educativos y dentro de ello espacios para la
inclusion, creo que estamos perdiendo tiempo.
Dejemos de lucir lo que no podemos pagar y dejemos de hacerle creer al
resto lo que no somos. Comencemos por curar nuestros canceres y si
logramos sobrevivir a esa quimioterapia social entonces comencemos a
preocuparnos por los exteriores. |