El Regional de Piura:
22 de junio del 2008
¿Despertarán más Moquegua? Pregunta con olor a advertencia, que se hace
Mirko Lauer en su columna del diario La República. Todo el Perú, ha
quedado impactado con los sucesos de Moquegua donde el común denominador
es que la calle se impone. El efecto carreteras bloqueadas y ánimos de
intolerancia son testimonios claros de que se está muriendo el principio
de autoridad.
Lo ocurrido en Moquegua se convierte en un llamado de atención
confirmatorio que al Estado le faltan reflejos para evitar el incendio.
Han sido diez días de secuestro de policías que se traducen en secuestro
al Estado de Derecho, que claramente grafican la parsimonia para tutelar
la seguridad nacional.
Los prolegómenos del “Moqueguazo” que demandaron una reforma tributaria
para poner justicia a la aplicación del canon minero, reclamando en el
fondo una reforma fiscal, exigiendo la postergada demanda del impuesto a
las sobre ganancias, eliminación de exoneraciones tributarias o
regalías, elevación de la presión tributaria, paradójicamente la más
baja de América Latina. Este ha sido el planteamiento de toda legalidad
que colmó la paciencia.
Esta pradera que se incendió por la parsimonia de un sistema que mira la
demanda de los pueblos con inaudita indiferencia; podría clonarse en el
norte del país. La ciudad y provincia de Talara, obligada por las
circunstancias, podría encarnar banderas aún más consecuentes, de mayor
peso y trascendencia.
Los argumentos del levantamiento de Moquegua, los vive y padece la
provincia petrolera. En el corazón de Talara duerme una Moquegua que
puede despertar agitada y con sobresaltos. La conciencia peruanista de
este pueblo viene advirtiendo y demandando una “Revisión de los
Contratos Petroleros” y por encima de ello, que se establezca el
“Impuesto a las sobre ganancias petroleras”, como una justa consecuencia
de la elevada cotización del crudo en el mercado internacional que se
aproxima a los 140 dólares el barril.
Lo de Talara es mucho más grave que lo ocurrido en Moquegua donde la
disputa es entre pueblos hermanos. Talara acusa que las transnacionales
petroleras están vertiginosamente agotando la cuenca petrolífera y
favoreciéndose con la explotación de un recurso no renovable; por
ejemplo es Petrobras, que en el sobreprecio se gana una cifra por encima
del millón de dólares por día, ya que su producción es de 13 mil
barriles multiplicados por una sobreganancia que supera los US $ 100 por
barril.
Esta realidad de admitir el despojo, la explotación que lesiona el
interés nacional, la intolerante vigencia de contratos leoninos
incumplidos por las transnacionales, constituye una bomba de tiempo. A
todos nos resulta muy sintomático el comportamiento del Estado que no
sólo tolera, también lo convierte en socio de este despojo. Así como
Moquegua, Talara ha venido demandando, desde hace mucho tiempo, la
consecución de una Mesa de Diálogo, pero el gobierno diligentemente
acusa sordera al entreguismo.
Si el Estado ha reconocido y convalidado la legitimidad del movimiento
de Moquegua en materia de una distribución justa del canon, lo propio
debe hacerlo ahora con otros pueblos y regiones afectadas con la misma
situación. El Estado peruano, no debe pecar de insensible y negligente.
No se debe gobernar esperando que los pueblos se levanten en asonadas
para reconocerles sus reivindicaciones. En Moquegua, se secuestró el
Estado de Derecho y cayó el principio de autoridad. El Estado ha
demostrado debilidad que es necesario recuperar. Talara, por ahora,
duerme en los sueños gloriosos de una Moquegua libre y espontánea.
Talara no quiere violencia, sabe que el Estado madura sapiencia en esas
temerarias experiencias. |