El Regional de Piura:
22 de junio del 2008
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José Aguilar
Santisteban (Foto de Archivo) |
Se necesita ser su ferviente amigo, además de militante aprista para
comprender el efecto que causa en Pepe Aguilar su reinscripción en el
Partido Aprista Peruano.
Cantar la marsellesa aprista, embargado de emoción, conjuntamente con
nuestros dirigentes del Apra en Piura y un delegado nacional, es para
Pepe; sinónimo de júbilo y de reconocimiento pleno, al estar de vuelta
al seno, de aquella familia que extrañaba y que su sola lejanía, era
causante de muchas de sus nostalgias.
Escucharle entonar la estrofa:”Prometamos jamás desertar” con lágrimas
en los ojos, te quiebra de emoción y dolor por; el siempre líder, y aún,
mejor amigo; que su vida depende de un hilo.
Las voces discordantes de dos o tres advenedizos no alteran nada, así
como tampoco, la interpretación antojadiza de dos o tres periodistas;
borran de la memoria la alegría causada en el corazón de Pepe, la
sencilla ceremonia de reconocimiento a su trayectoria política y que el
reconoce, haberle dedicado a su maestro y guía Víctor Raúl Haya de la
Torre.
Reinscribir a Pepe Aguilar en el Apra más que un acto
político-partidario es el reconocimiento familiar, de sus amigos de toda
la vida, aquellos que aún teniendo discrepancias con él, reconocen sus
méritos y su amor por el Partido y el pueblo de Piura.
Los insultos, las diatribas, los adjetivos; quedaran en el olvido en ese
corazón generoso, cuando en su carta al secretario general afirma: que
aún cuando los avatares políticos y las humanas diferencias que pude
tener con algunos dirigentes nos distanciaron físicamente ; las
convicciones y la Fe Aprista que me acompañaron toda la vida, jamás
declinaron.
En las noches de estos dos últimos meses, que junto a su lecho me ha
tocado acompañarlo, he recibido de mi entrañable amigo Pepe, una lección
de coraje y valentía para enfrentar lo que tal vez sea lo inevitable
para cualquier ser humano que se encuentre en tales circunstancias, pero
no para él, siempre batallador, siempre perseverante, siempre digno,
siempre aprista.
Aquellas personas humildes de los AAHH. y caseríos de la región,
aquellos con los que bebió un poto de chicha o comió una caballa
salpresa, lo recordaran siempre, y le contaran a sus nietos que, en el
tronco de árbol que sirve de asiento, afuera de su casa; se sentó a
escucharles sus problemas y dar solución a sus sueños, siempre
postergados, siempre olvidados, Pepe Aguilar, el líder natural del
pueblo, el político más exitoso de esta parte del país. Ave César, Ave
Pepe. |