El Regional de Piura:
13 de mayo del 2008
El caso judicial que administró las causales de la muerte del joven
ciudadano David Noé Li, ocurrido hace casi un año, al fin ha llegado a
su término. La conclusión a que llegaron fiscales, jueces, peritos,
médicos forenses y Salas integrantes de vocales han determinado que el
malogrado trabajador, no fue victimado por dos efectivos policiales, al
interior de la comisaría de Talara Alta.
Se llega a un final, esperando que el veredicto de la justicia no
ocasione la polarización de la ciudadanía de Talara. Como se trata, que
en todo esto, ocurrió una dilatada investigación afectada de mucha
presión, el deber legal, exige que el fallo deba ser admitido y
respetado definitivamente.
Las resoluciones, fallos, sentencias promovidas bajo el amparo del
Estado de Derecho, se acatan sin dudas, aunque podrían sobrevenir las
murmuraciones. Si los familiares del infortunado David Noé Li, afirmaron
desde el comienzo que fue victimado, hay que darles alguna razón en el
sentido que dicho sentimiento, muy difícilmente podrá ser cambiado.
En la lectura final de este caso muy difícil, se abren paso muchas
verdades. La primera de ellas, al amparo del dictamen de la justicia, ha
sido el acto jurídico de proclamar la inocencia de los dos PNP,
inculpados erróneamente desde el principio del proceso.
Queda definitivamente descartada la peregrina tesis, alentada por
terceros, de la presunta influencia de familiares de la viuda de la
víctima, acusándolos de ser los autores intelectuales que ordenaron un
“castigo” que derivó en muerte.
El fallo irreversible de la justicia, no admite ya mayores dudas, ellos
determinan que no se produjo un homicidio simple. Las conclusiones
determinan que David Noé Li, atentó contra su vida decidiendo su propio
ahorcamiento. El Estado, en la responsabilidad de los dos policías,
deberá responder por negligencia punitiva al no asumir la protección
tuitiva a la vida de la persona detenida.
Es un caso que -lamentablemente- demandó un elevado costo social que
deja sabias enseñanzas y experiencias. Una de ellas, responsabilidad
perentoria en aquellos sectores de la prensa, a no precipitarse
acusando, asumiendo función que no les corresponde, reconozcamos que se
actuó con extremo exceso, se vulneraron los cánones de la Libertad de
Expresión y Opinión.
La justicia está perfectamente en uso de sus facultades de
incriminarlos, aperturándoles responsabilidades en delitos de prensa,
obstrucción al debido proceso y por ser fomentadores de la apología
contra el principio de autoridad.
Hoy, estos comunicadores que fomentaron el error por una suerte de
desconocimiento a la cultura jurídica, que se ampara en la ciencia del
Derecho, guardan sepulcral silencio. Antes acusaban, recusaban,
manejaban absurdos criterios a mérito de caprichos, felonías y
propósitos mendaces.
Es justo entender que los muertos descansan en paz, es una exigencia de
respeto instaurar silencio ante sus memorias. Detrás de David Noé Li (Q.E.P.D.),
viene creciendo un nuevo ser humano, un niño, un hijo. Tratemos que
crezca y evolucione con una salud sicológica y mental sana, sin
rencores, sin odios. Constituyámonos en sociedad edificante, de garantía
para la paz. |