El Regional de Piura:
13 de mayo del 2008
Esta semana nuestro país será el anfitrión de la V Cumbre de América
Latina, El Caribe y la Unión Europea. Cuarenta jefes de Estado
participarán de esta importante reunión cuyas anteriores sedes han sido,
entre 1999 y 2006, Río de Janeiro, Madrid, Guadalajara, y Viena. Ahora
le toca a Lima.
Ser la sede de este evento es un especial reconocimiento para el Perú.
Un mérito le corresponde al gobierno anterior, pues fue una gestión que
se hizo en a anterior Cumbre, realizada en Viena, en mayo del 2006. Otro
mérito le corresponde a la ciudadanía del Perú, pues, a ojos del mundo,
estábamos reconstruyendo nuestra democracia de manera pacífica y
exitosa, luego de la dictadura fujimorista. El mérito del actual
gobierno ha sido el de la organización de la Cumbre.
Serán tres los grandes temas de los debates y declaraciones que se
producirán durante la cumbre: la pobreza, los grandes riesgos
ambientales y el diálogo político.
Centrándonos en el tema de la pobreza, esperamos que los
pronunciamientos señalen la gran deficiencia que desde hace décadas
viene mostrando el tipo de economía predominante en Europa y en América
Latina y El Caribe. Esa economía ha mostrando cifras de crecimiento. Se
ha caracterizado por la liberalización de los mercados, el retroceso de
los proteccionismos, la reducción de derechos laborales y sociales y las
mejoras tecnológicas que han reducido las distancias y acelerado las
transacciones.
La gran deficiencia ha consistido en que los beneficios han sido
distribuidos de manera muy desigual. En todo el mundo los ricos han
aumentado su porción del pastel, los trabajadores tienen una porción más
chica y los pobres son más pobres. Pero es en AL y El Caribe donde esa
grave desigualdad se aprecia de manera más descarnada.
En el Perú, la economía se estabilizó relativamente en 1992 y luego tuvo
alguna recuperación. Pero se aplicaron medios no equitativos, y hacia el
año 2000 la pobreza fue mayor que en el 90 y los derechos laborales
quedaran postrados. De allí, gracias al crecimiento de la economía
mundial, el Perú ha seguido creciendo. Se le llama la nueva estrella del
Pacífico, pero el esquema seguido ha sido prácticamente el mismo. Por
eso la pobreza apenas ha bajado y los derechos de los trabajadores casi
no rigen.
La Cumbre debieran puntualizar que el crecimiento no sólo se debe medir
por el tamaño de la producción o por el aumento de las inversiones.
Desde Europa vino el concepto de economía social de mercado. Por tanto
el crecimiento se debiera medir también, y principalmente, por la
generación de empleo decente, la modernización de la educación pública,
la cobertura de la salud pública, el acceso a agua potable y
electricidad, y por la interconexión comunicacional de la gente.
La reducción consistente, no episódica ni efímera, de la pobreza, no se
logra con donaciones a los pobres. Esas donaciones sirven solamente para
paliar las situaciones críticas o de emergencia. Pero no bastan para
lograr mejoras permanentes en la condición de nuestros pueblos. Una vez
que la economía deja de crecer o cuando los gobiernos tienen problemas
económicos, las donaciones caen y la pobreza vuelve a crecer.
En uno de los aspectos mencionados, el de la educación pública, Europa
puede ser un ejemplo para América Latina. En el Viejo Continente, los
grandes países tienen muy desarrollado el sentido de Nación. Saben de lo
importante que es la educación pública y de los riesgos de abandonarla a
la hora de medirse en cualquier terreno con las otras naciones. Por eso
no es raro que haya escuelas o universidades públicas de mejor calidad
que las privadas.
Bien sabemos que ese no ha sido el caso en nuestros países
latinoamericanos. La educación pública, y otros campos sociales, han
sido los grandes sacrificados del crecimiento económico. Ya es hora de
que comiencen a ser priorizados, de lo contrario nuestra distancia
social respecto a Europa será cada día más grande. |