El Regional de Piura:
21 de mayo del 2008
El Canon, medida que se aplica en el país para actividades mineras,
petroleras, pesqueras y otras; equivocadamente, se le otorga la
condición de un “beneficio”. Es necesario operar una aclaración
conceptual que discipline errados criterios de la clase congresal, que
han iniciado un debate en busca de fórmulas de equilibrio en su actual
aplicación.
Los pueblos productores en el país, no reciben beneficio cuando el
Estado les devuelve parte de la riqueza que oferten al país. Ningún
pueblo o persona se beneficia con lo que es suyo. La figura es muy
clara, la aplicación del Canon es un gesto natural, legítimo y legal.
La concepción del mismo, tiene su base en la explicación jurídica que el
Estado distribuye, dispone y establece las políticas más asequibles que
normen el desarrollo con armonía. Fue un error y una injusticia, en el
curso de la historia, sentenciar a pueblos ricos de recursos a vivir
deficientemente, carentes de necesidades vitales. Por ejemplo, este es
el caso de la provincia de Talara que no cuenta con estabilidad en el
servicio de agua.
No tiene coherencia -como lo sostienen muchos congresistas de la
República- que sea necesario provocar una redistribución del canon, con
la intención de que también gotee en dirección de otras jurisdicciones
definidas como de extrema pobreza. Quiere decir en esta mentalidad de
equilibrio feroz, que a los propietarios de un bien se les debe mutilar
para compensar a otros. Es el Estado a quien corresponde resolver las
necesidades y pobrezas nacionales; pero sin afectar derechos ajenos.
Específicamente en el caso del canon petrolero, para mejor conocimiento
de nuestra clase congresal, se viene aplicando en estricto cumplimiento
de la Ley y Constitución del Estado. Se distribuye sin distinción alguna
a todos los pueblos -chicos y grandes- de la Región Piura. Todos
perciben dentro de una distribución equitativa y balanceada. Ningún
pueblo se queda sin saborear la torta. Lo que ocurre, es que se pretende
resolver necesidades de otras jurisdicciones del territorio nacional,
aplicando aquel proverbio que dice: “Pretenden ganar indulgencias con
Padrenuestros ajenos”.
Siempre, con la misma intención de ayudar a nuestros ilustres padres de
la Patria -específicamente en materia de petróleo- hay que recordarles
que se trata de un “recurso no renovable” y que algún día podría
producirse su extinción definitiva. Hay que recordarles que el canon
compensa el grado de contaminación y se retribuye para cuando vengan los
tiempos de las vacas flacas. Talara y toda la jurisdicción de Piura,
tienen que alentar su desarrollo hoy para reemplazar a la actividad
petrolera, cuando llegue su momento.
Creemos entender que se cambia, se redistribuye lo que está mal
aplicado. Ese entender no es correspondiente al uso del canon petrolero
que facilita recursos para el Gobierno Regional (50%), Universidad
Nacional de Piura (5%), Institutos Tecnológicos (5%), provincia
productora (20%) y el total de provincias de la Región Piura.
Con el aporte del canon se ha cubierto y saneado muchas necesidades de
los pueblos. El 5% para la Universidad Nacional de Piura representa un
aporte anual de 5 millones se Nuevos Soles. Se han construido puentes,
caminos, hospitales, colegios. El pueblo piurano debe abrir bien los
ojos y estar atento a esta discusión congresal, espuria y controversial. |