El Regional de Piura:
24 de agosto del 2009
Talara. Con el calor que impera en Talara, tierra del copé y del eterno
verano, el número de pacientes con enfermedades gastrointestinales es
una constante y generalmente aumenta en forma considerable por el
consumo -en reiteradas oportunidades- de alimentos en estado de
descomposición o por su preparación sin tener en cuenta las mínimas
medidas de salubridad, ante un pésimo servicio de agua potable, problema
social que nos dejó el Fenómeno El Niño de 1983.
Los puntos de venta de comida aumentan en la ciudad. En muchos lugares
aparecen puestos informales de comida o surgen vendedores que recorren
diferentes sectores de Talara para ofrecer sus alimentos. Sin embargo,
no todos han sido preparados bajo condiciones de higiene.
El aumento de estos puestos de comida, así como el control de los
productos que se ofrecen en los locales formales están bajo la
responsabilidad de las municipalidades y el Ministerio de Salud Pública.
La primera da permiso para operar, el segundo es el que entrega los
certificados que les permiten ofrecer los productos a los clientes;
además es la institución que se encarga de emitir certificados de
establecimientos saludables a aquellos lugares en donde sí se observan
medidas de higiene en la preparación de los alimentos.
Si hay más vendedores ambulantes de comida, más locales que ofrecen
productos en mal estado, es porque tanto la municipalidad como el Minsa
no están realizando el trabajo que les compete. También existe una
responsabilidad por parte de los compradores de consumir alimentos sólo
en establecimientos formales que tienen certificación de locales
saludables.
En una localidad como Talara, es difícil y hasta resulta ilógico que nos
preocupemos exclusivamente por los establecimientos donde se vende
comida preparada o por la venta de comida ambulatoria cuando el mercado
donde se abastece casi el 100% de la materia prima de esa comida
preparada se expende en condiciones realmente insalubres. En realidad,
todo el tema de la preparación y venta de alimentos debería pasar por la
preocupación de la forma cómo se comercializa en los mercados y centros
de abastos los insumos.
Se trata de algo que sigue todo un proceso y que se encadena uno a otro.
Y, en todo este asunto, existe una responsabilidad de carácter municipal
y de Salud Pública. No obstante, esa responsabilidad no se asume y,
mientras esto sea así, seguiremos quejándonos de la comida insalubre, de
los alimentos contaminados que nos afectan y causan daño a nuestra
salud. |