¡La vergüenza que no se
siente!
ENTRE BASURALES, PALOS Y
TRASTES VIEJOS, PROSTITUTAS, DROGADICTOS Y ALCOHÓLICOS, PASA LA VIDA DE
MUCHOS SULLANEROS
Enero,01,2005.- Queremos una Sullana próspera, segura y bella. O
por lo menos que se parezca al rostro formal de una avenida José de Lama
o de la Plaza de Armas, aparente para tomas fotográficas, con sus
frondosos árboles y con la vista del valle que imponente muestra.
Este sería el sueño de muchos sullaneros que creen que es posible el
desarrollo humano. Sin embargo, la realidad desvela lo que la formalidad
no muestra o lo que los ojos de quienes deberían mirar no lo hacen para
evitar sentir la vergüenza de saberse parte de una solución que no dan.
Santa Teresita, 6.00 p.m
El Asentamiento Humano Santa Teresita, se encuentra ubicado en el sector
este. Hacia ese sector vamos, y nos dirigimos hacia la zona comercial,
entre la avenida Buenos Aires y otras calles que los sacos negros y
viejos palos impiden reconocer si se trata de Bellavista o de Sullana.
Buscamos la puerta del Cuartel Teniente Miguel Cortez y no la
encontramos en el lugar que antaño tenía. Ahora el ingreso de personal
es por la Calle Cayetano Heredia. El lugar que antes permitía acceder
hacia los interiores del establecimiento militar, es el centro de
operaciones de nuevos comerciantes.
Avanzamos por este sector, y entre comerciantes y el laberinto de los
puestos en esta hora baldíos, llegamos a la Cayetano Heredia, que nos
mostró su primera realidad. Los enormes basurales, quemados por los
comerciantes y los pobladores, para que sobre las cenizas vender los
productos que le darán el sustento familiar, aunque ello signifique
poner en riesgo su salud.
Pero la degradación de la basura y los gérmenes que se intuyen
proliferan no les interesa.
Allí en este sector, se construirá un mercado, que mejorará (¿?) el
ornato de la ciudad. Por ahora es un enorme lugar, lleno de heces,
basura y ceniza; al fondo unos rostros se preparan para esperar al
personaje que con su producto los llevará a una realidad idílica y
sublime que deja de ser cuando el efecto del estupefaciente termina.
"Es todo un espectáculo a partir de las 8 de la noche", nos informa un
vecino que compartiendo su vida entre maleantes considera que estos
personajes que viven inhumanamente son una lacra a exterminar.
Nuestra cámara fotográfica se hace extrañar, aunque tenemos la certeza
que de haberla llevado hubiéramos regresado sin ella. Al percatarse de
nuestra presencia, los "fumones" nos miran como queriéndonos decir, que
ese territorio es de ellos y que los intrusos no tienen cabida en ese
sector.
Bellavista, lunes, 6.45 p.m.
Regresamos de la calle Cayetano Heredia, arrojando con nuestros zapatos
los basurales que entorpecen el tránsito. Miramos de reojo hacia todos
los lugares para comprobar que nadie amenaza nuestra integridad. Cerca
los miembros del Ejército Peruano, viven indiferentes a su entorno.
tampoco les interesa que la calle haya sido inundada de desechos y que
el humo de la quema de los mismos, se expandan por sus habitaciones.
Ellos, supongo, ya se acostumbraron a los malolientes olores.
Vamos por la Puno rumbo a Bellavista y en sector denominado Moscú,
agrega esos otros problemas que conmueven hasta el más indiferente.
Letrinas públicas por doquier, el ruido de la música, las féminas
desafiando el lugar o protegidas por alguien, el alcohol que corre sin
control; son comunes entre la Punta y las calles de Bellavista.
Somos extraños y así lo reconocen, alguien expresa "que no pasa nada"
cuando nos retiramos y cogemos hacia la Comisaría de Bellavista donde un
solitario Policía mira el tránsito de borrachos. Hemos llegado al Parque
de Bellavista y respiramos con mayor tranquilidad.
Antes de escribir pienso si este testimonio puede servir, en una ciudad
que se presta de ser bella y en parte lo es; varias cruces son el
testimonio de vidas que se fueron en este submundo; ensayo un titular y
digo "La vergüenza que no sentimos", para llamar la atención a todos,
alcalde, subprefecto, población, empresarios, población en general; algo
debe de hacerse; pero para actuar es necesario mirar y conocer lugares
como el que narro y que siento no puedo explicar con crudeza. Me
pregunto finalmente, si el alcalde actual, tendrá el coraje suficiente
para ir por este lugar, dejando sus lentes oscuros y su camioneta lunas
polarizadas, para conocer esa parte de Sullana que no atiende? (Andrés
Vera Córdova)