El
proceso de la narrativa regional no es un acto casual, ni tampoco es una
isla, sino que está contenido dentro del entorno nacional, cuyas
características han marcado el inicio y la evolución del mismo.
Desde
la etapa prehispánica en que su acción creadora se nutre de la cantera de la
oralidad, expresando sentimientos, estados de ánimo y la costumbre de
agradecer y adorar animales, el sol, agua, piedras, etc, hasta la modernidad
que incluye ingredientes de nuevos temas y técnicas más depuradas, nuestra
narrativa sin lugar a dudas ha experimentado una evolución que a través de
los años se viene afirmando y consolidando cada vez más. Una reafirmación de
lo aseverado son las opiniones de la voz imparcial del crítico literario
huancaíno Manuel Baquerizo cuando afirma "Uno de los hechos más
significativos en el desarrollo de la literatura del Perú en estos últimos
años -no reparado por la crítica- es la presencia activa e inusitadamente
creadora, de varios núcleos de escritores, radicados en las ciudades del
interior del país. La hegemonía de los autores provincianos en la capital
-que viene advirtiéndose, desde los años 20- ya no es ninguna novedad; en
cambio, si lo es la producción de una rica obra literaria que actualmente se
da en el cuadro de las pequeñas urbes no metropolitanas. Si nos limitamos
solamente a los narradores, merecen ser destacados aquí los grupos que
existen en Piura, Huánuco, Cusco y Ayacucho. La literatura que se elabora
fuera de Lima generalmente es desconocida y subestimada. Por eso, no nos
sorprendería descubrir más tarde otros movimientos de similar calidad en
apartados rincones del Perú".
Es
por eso que en base a lo afirmado, nosotros creemos que la lucha por la
construcción de una literatura peruana, solo se conseguirá con la
identificación, el desarrollo y el reconocimiento de sus respectivas
literaturas regionales. Es pues, nuestro ancestral universo comprendido en
los territorios del milenario Chimú-Cápac donde se desarrollaron los
ayahuancas, huancapampas, tallanes, etc, hasta los linderos de los dominios
del cacique Chiri-maga en Tumbes, conjuntamente con sus mitos, leyendas con
su rol piurano y los esteros tumbesinos los que han servido de marco al
escritor regional para su quehacer creativo, al cual ha ido sumandoel ámbito
urbano con sus miserias y soledades, violencias y angustias existenciales
enriqueciendo la rica veta que le servirá para desarrollar en una forma
sólida su trabajo creativo.
El
presente enfoque tiene como base la investigación directa de obras y
autores. Tal vez cometa la injusticia de no consignar alguna, pero nos
reconforta pensar que tanto los consignados como los olvidados para su
reconocimiento deberán esperar el veredicto inequívoco de ese juez
insobornable que los hombres llaman tiempo.
Para
hablar de la evolución de nuestra narrativa, primero tenemos que buscar su
punto de partida. Son muchos los estudiosos que coinciden en que su
generatriz está en la obra de Francisco Vegas Seminario (1904-1988), autor
del libro de cuentos "Chicha, sol y sangre" (1946), publicado en Paris y
prologado por Ventura García Calderón y de las novelas "las montoneras",
"Taita Yoveraque", "Tierra embrujada", "cuando los mariscales combaten" y
muchas más, obras que lo colocaron a la altura de un Ciro Alegría y de un
José María Arguedas. Son manifestaciones de esta primera etapa las obras de
Miguel Justino Ramírez (1906), "La atrapadora" y "Lo que el cholo cano me
dijo", novelas de escasa difusión escritas por la década del 50. También se
puede mencionar "El romance en el coloche" de Jorge Moscol Urbina, "Cuando
canta él, ya acabó" de Rómulo León Saldivar, "La suyana" de Lola Cruz de
Acha, más conocida como La Capullana.
Las
características de esta narrativa es la de reflejar las costumbres, mitos y
leyendas de la geografía rural de nuestra región, dándose en este intento
improntus románticos dentro de un paisaje bucólico. Todo esto caracterizado
por quedarse dentro del plano anecdótico, siendo por supuesto la excepción
la obra de Francisco Vegas Seminario. Es característica propia de estas
obras si estilo lineal como fueron escritas.
Otra
coincidencia que podemos mencionar dentro de este enfoque es la de afirmar
que a partir de la obra "El viejo saurio se retira", de Miguel Gutiérrez, se
marca una nueva etapa para la narrativa regional piurana. El libro nos
presenta un trabajo creativo más sólido con una densidad en el contenido y
un renovado brillo en la forma. En él el autor sale del encasillamiento en
que navegaban los narradores de nuestra primera etapa, anexando al ámbito
rural el mundo urbano. Su mejor trato de la temática aparejado al manejo de
un estilo renovado, cargado de efectos sugestivos que obliga al lector a
realizar una relectura con la finalidad de desentrañar el mensaje que el
narrador nos quiere manifestar.
A
este hito que nos señala la evolución de nuestra narrativa es justo señalar
las magistrales obras de Cronwell Jara Jiménez como su libro de cuentos "Las
huellas del puma", "Montacerdos", "Don Rómulo Ramírez cazador de cóndores",
"Baba Osaín, cimarrón ora por la Santa Muerta" y su novela "Patíbulo para un
caballo", que conjuntamente con la novela de "Hombres de caminos" del mismo
Gutiérrez marcan la consolidación de nuestra narrativa regional. Sumado a
todo esto tenemos el hecho que en la década del 80 el Perú ha visto nacer de
nuestras canteras regionales una gran cantidad y calidad de obras que
actualmente están dando que hablar mucho en el ámbito nacional, además de
haber transpuesto fronteras.
Libros como "Los cuentos tallanes" de Víctor Borrero Vargas han causado
admiración en estudiosos de la literatura, su lenguaje renovado premunido de
una técnica ajustada al relato logran un equilibrio creativo que hacen del
libro una obra sólida, capaz de cotejarse con la mejor narrativa nacional.
Si el lector tuviera en sus manos libros como "Emboscada" del talareño
Rigoberto Meza Chunga, "Páramo Rojo" del chulucanense Carlos Espinoza León",
"Crónica de los olvidados" del piurano Sifredo Burneo, "Lactuc" de Mario
Palomino, "La justicia de Patrocinio" de Genaro Maza Vera, "Mec non" de
Houdini Guerrero Torres, "El sertón del Algarrobo" de Wilmer Rojas, "Cuando
éramos churres" de Juan Félix Cortez, "Somos de junto al río" de Cristian
Fernández y muchos libros más, actualmente en circulación, nos permiten
tener una visión de la literatura regional piurana, que es vasta en
producción y que nos muestra una temática inagotable. (Documental Región
Grau- Andrés Vera Córdova)