(08 de marzo del
2003) Ayer dimos a conocer, el tránsito de la vida física hacia la
vida eterna del Dr. Juan José Vega Bello. Los discursos necrológicos se
dieron como acontece cada vez, que una persona, deja de existir, resaltando
las virtudes que se le desconocieron en su momento.
El historiador Luis Guzmán Palomino, nos escribe con la sensibilidad, y
creemos, que con el dolor que se siente cuando alguien muy querido se va,
dejándonos un legado imperecedero.
Hago
mío el homenaje que han hecho de la figura egregia de Juan José Vega, quien
si bien ha partido anticipándose a nosotros, es inmortal por sus obras,
muchas de las cuales hablaron de Piura, con especial dedicación y cariño.
Precisamente, en los últimos tiempos tenía interés por estudiar con detalle
los movimientos campesinos de la Comuna de Piura. Y hago también mío el
adserto vuestro respecto a que la Academia de Historia fue ingrata con quien
es, sin duda, uno de los más grandes historiadores del siglo XX. Hoy mismo,
esta mañana en RPP, un académico que presentó su libro "Miguel Grau", no
tuvo ni una sola palabra en recuerdo de Juan José. El homenaje oficial
también ha sido tardío y quien sabe qué hubiese opinado al respecto nuestro
Juan José, quien no era precisamente un optimista respecto a las clases
dominantes y/ dirigentes.
Decía Juan José que
ser inteligente y honrado en el Perú era poco menos que un delito. Con mayor
razón, ser un revolucionario. Juan José lo fue en sus escritos, desde "La
Guerra de los Viracochas" hasta "Identidad Nacional", pasando por su
trascendental Túpac Amaru". Pero -ironías peruanas- no formó parte de las
comisiones oficiales del Sesquicentenario de la Independencia ni del
Bicentenario de la Revolución de Túpac Amaru.
Hombre sabio y
sencillo, con seguridad en cada pueblo del Perú alguien ha sentido la misma
tristeza y pena que nos embarga por su temprana partida. Hombre firme y a la
vez solidario. De él aprendimos la famosa frase: "Humilde con los humildes,
soberbio con los soberbios". Despreció muchas prebendas y prefirió la
modestia de su cátedra universitaria y de sus publicaciones periodísticas.
Hombre del futuro. La
obra de Juan José marca el sendero de la nueva historia que se está
escribiendo, desde la óptica de quienes sienten el ser peruanos, con
milenios de historia de una civilización creadora. Si acaso existe el más
allá, Juan José estará dialogando, precipitadamente, con Mariátegui,
Arguedas y Scorza; con Cieza, Sarmiento y Murúa; con Wiener, Squier y
Raimondi; con Grau, Bolognesi y Cáceres. Con Manco Inca, José Gabriel y
Micaela. Si eso fuera así, anhelamos desde ya el reencuentro. (Luis
Guzmán Palomino. Historiador)