El Regional de Piura:
05 de marzo del 2006
Hace
casi 100 años, cuando un visionario del desarrollo agrícola confió en el
futuro piurano, se construyó la CASA HACIENDA DE SOJO, en tierras
Tallanes en jurisdicción de la provincia de Sullana, exactamente en el
pueblo de Sojo, hoy capital del distrito que lleva el nombre del piurano
que invirtió en estas tierras y que se ha quedado para siempre en la
memoria colectiva: Miguel Checa, hombre audaz y de gran visión
empresarial que apostó por los recursos naturales y culturales de la
zona enfrentándose al desierto con la meta de ampliar la frontera
agrícola.
Esta casa hacienda fue declarada monumento histórico en 1974, y en los
últimos años ha sido el centro de un debate a causa de los daños
materiales y ecológicos causados a su alrededor como es de público
conocimiento.
La Casa hacienda construida en 1910, no ha sufrido modificaciones ni
remodelaciones, y aunque su propietario importó parte del material
utilizado, también se hizo algo que se ha descuidado en los últimos
tiempos, y que ahora intenta retomarse: utilizó materiales y técnicas
tradicionales.
Muy cerca de esta casa hacienda quedan los vestigios de un yacimiento
arqueológico Tallán que ha sido estudiado entre otros por Phillips Means
en 1931. Originalmente fue una estructura piramidal de tres terrazas y
quizá fue la residencia de uno de los 13 curacas que encabezaron el
primer intento de resistencia andina frente a la presencia hispana,
defensa autóctona que les costó la vida poco antes de la fundación de la
ciudad de San Miguel en predios del cacique de Tangarará en 1532.
En ese entorno, donde el binomio hombre-tierra ha dado una personalidad
especial a los piuranos, se han protagonizado una serie de hechos
históricos que se registran en la memoria colectiva y en los fastos de
la historia; y cuando se ha transmitido la cultura de una generación a
otra, con los modos de pensar y obrar se ha enseñado también a amar el
patrimonio material, natural y espiritual que ha ido perfilando la
identidad local y regional; y en la afirmación de esa conciencia de
pertenencia aparecen hombres, mujeres, leyendas, construcciones, mitos y
tradiciones que nos convierten en herederos de una historia tan rica de
la que la huaca Tallán y la casa de Sojo no están alejadas, como no lo
está la Nariz del diablo, la Bocana, Congorá, y otros sitios del ayer
que son herencia colectiva.
Para construir la casa hacienda en 1910 se tomó en cuenta el criterio
paisajista desde un promontorio natural que por un lado se extendía
hacia el desierto, y por el otro se precipitaba hacia un valle
vertiflorido, la principal fuente de vida y trabajo entre Sullaneros y
Paiteños desde hace milenios; tomarían también en cuenta este criterio
los antiguos Tallanes? Lo cierto es que este complejo de Casa Hacienda y
Huaca la Mariposa, está protegido por las leyes del Estado Peruano
garantizando su conservación.
Después de la reforma agraria la Casa Hacienda sufrió daños al no
guardarse respeto ni consideración por el monumento, hasta que en 1987
la familia Checa recuperó sus derechos sobre la casa por acuerdo tomado
en asamblea plena por los asociados a la Cooperativa Agraria de
Trabajadores Miraflores. Ahora se enfrenta un juicio con ENERGOPROJEKT
por daños y perjuicios contra el patrimonio cultural, como consecuencia
de unos trabajos de excavación realizados en las cercanías de la casa.
Se ha dañado el entorno natural y se ha afectado lo material, perjuicio
que se agravará si nuevos fenómenos naturales contribuyen a la
desaparición de evidencias materiales del pasado, y a esto se suma la
decidia humana cuando pese al respaldo legal no se impide la
continuación de los daños y se sanciona a los responsables.
En la Casa-Hacienda han estado y han contemplado su majestuosidad,
personajes de trayectoria nacional como el Presidente José Pardo y
Barreda, Abraham Valdelomar, Augusto B. Leguía y Víctor Raúl Haya de la
Torre, entre otros. Esta casa, que es un símbolo en la identidad
Regional sigue siendo visitada pese al deterioro en que se encuentra, es
un hito dentro del turismo regional y nacional, y pese a su Estado
actual es admirada por propios y extraños; le toca a la sociedad civil y
a las autoridades competentes evitar que nuevos daños destruyan este
legado que la población en general ha hecho suyo.
* Historiador y docente de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega
|