El Concejo Nacional de Descentralización,
cercena autonomía de municipios y regiones
Este medio busca ser un intérprete de los problemas regionales, en
este tránsito o camino de la regionalización, que no solo es un
asunto de trascendencia político, sino que también tiene un alto
contenido de dependencia sicológica por el centralismo. Existe un doble
juego, el de las palabras y el de la realidad y esta dicotomía es
aplicable para los del Gobierno Central, tanto como para alcaldes y
regidores provinciales y distritales.
Los vemos enfrentarse en una suerte de competencia deportiva, tratando
de ser ellos y no el otro quien integre el centralizado Concejo Nacional
de la Descentralización. La verdad frente a este tipo de actitudes poco
se puede avanzar con los líderes que ahora promueven la regionalización,
pues para ellos lo único interesante es de que manera, pronto y rápido
se cubren los emolumentos o remuneraciones y no se preocupan en construir
las bases de un gobierno regional sólido y autónomo.
Arrancar al poder las funciones y competencias y además los recursos
suficientes para hacer un efectivo trabajo en las regiones, debe
condicionar mentalmente a las autoridades, y en tal sentido los cargos
burocráticos son intrascendentes frente a las responsabilidades
superiores. Al fin y al cabo el Concejo Nacional de la Descentralización,
responde a un modelo centralista, mediante el cual pretende evaluar que es
lo que se transfiere o no.
Hacia
una nueva estructura regional
Los
gobiernos regionales, creados más con el corazón que con la razón,
llevan funcionando mes y medio. Atrás ha quedado el debate
constitucional, y los dimes y diretes entre el Apra y el oficialismo por
las funciones, competencias, facultades transferidas y por transferir.
Además, en el caso del gobierno regional de Piura, de nada sirvió la
facultad de designar nuevos funcionarios, porque con gran ceguera o
viveza, prefirieron traer personajes de otros lugares, desdeñando a
profesionales de la región.
Es
evidente que hasta ahora, nada nuevo nos han traído las regiones, salvo
la formalidad de la transferencia del poder, aunque en el fondo reste
mucho para considerar que los gobiernos regionales son verdaderamente
gobiernos, y no simplemente instancias administrativas, que presupuestan y
planifican lo que el gobierno central creyó oportuno entregar.
Pero
este tipo de análisis será motivo de otra opinión, lo que nos interesa
ahora es la necesidad que tienen los gobiernos de aprobar su nueva
estructura orgánica y en ella la de los nuevos gerentes, que son quienes
legalmente suscriben y ejecutan los actos del presidente regional.
Recordemos que las gerencias se dividirán en: Gerencia General, Gerencia
de Desarrollo Económico, Gerencia de Desarrollo Social, Gerencia de
Planeamiento, Presupuesto y Acondicionamiento Territorial, Gerencia de
Infraestructura y Gerencia de Recursos Naturales y Gestión del Medio
Ambiente.
Por
lo tanto, si de preparar la estructura orgánica se trata, la mayoría de
aspectos se encuentran en las leyes aprobadas para poner en marcha la
regionalización, esta sería una estructura legalista, por el otro lado,
se encuentra la necesidad de tener una estructura funcional y socialmente
aceptada, de tal forma que el nuevo modelo de organización estatal,
permite el desarrollo regional, que es el objetivo que persigue el modelo
en ejecución.
Este
modelo, requiere la participación civil, pero no aquella de los eternos
dirigentes, que se autoeligen en las organizaciones, exige que la
participación sea general, donde participen los estudiantes, los jóvenes,
los profesionales, y también los que no lo son, aportando sus ideas y sus
concepciones de vida, sus aspiraciones de región, su concepción de
identidad regional, que es necesario plasmar como objetivos y que deberán
ejecutar quienes asuman la dirección de las gerencias.