El error
humano y el horror de la muerte
OTRO ACCIDENTE AÉREO ENLUTA A
FAMILIAS PERUANAS Y DEL MUNDO
Hace
unas semanas nos pronunciábamos sobre el espectáculo que cada cierto tiempo
nos daban los fujimoristas. La verdad que con la retahíla de acontecimientos
con alto impacto humano, quedó relegado al olvido el show de la familia
Fujimori.
Primero fue la equivocada decisión presidencial al colocar en un dignísimo
cargo como era el Ministerio de Relaciones Exteriores, a su amigo, socio,
correligionario y hasta asesor de facto Fernando Olivera Vega. La fuerza de
la oposición lo convirtió en el ministro de mas corta duración de la
historia peruana en tiempos regulares o normales.
Pasadas estas circunstancias políticas, el Perú se conmueve y por el efecto
de las comunicaciones el mundo entero se informa, del triste y dantesco
accidente aéreo que ha cobrado 40 víctimas de 93 pasajeros que transportaba
el avión de la empresa Tans que tenía como destino Pucallpa- Iquitos.
Este
accidente tiene ese halo de milagro que fortalece la fe por lo desconocido;
por un lado, está la desaparición de 40 vidas y por el otro, aquellas que el
destino quiso se queden para contarnos la historia de su salvación, con los
actos de humanidad que se acrecientan en los momentos mas difíciles de la
vida humana y que les permitió evadirse del lugar del siniestro.
Toda
pérdida de la vida de un ser humano es dolorosa. Incluso en las muertes
anticipadas por problemas irreversibles, nunca faltan las lágrimas de los
familiares e incluso allegados, quienes quisieran que la ciencia deje de ser
y que lo milagroso y divino prolongue la existencia del ser querido.
Si en
esas circunstancias el dolor es grande, tan triste y grande lo es cuando nos
enteramos que suceden desgracias como el accidente del Tans, que frustra los
sueños y esperanzas de esas personas que siguieron la ruta del Adiós final.
Por
tal motivo, nos sorprende y nos hace reflexionar los comentarios
posteriores. Acaso, es diferente el comentario del accidente de tránsito que
se dio cuando fallecieron los aliancistas cuando retornaban de Iquitos en
los 80?. Acaso, difiere los argumentos cuando se calificó el accidente en
Chachapoyas hace dos años?.
Recuerdo que cuando sucedió la muerte de los equipistas del Alianza Lima, el
único sobreviviente tuvo que concurrir hacia los tribunales para explicar
como sucedió el desenlace fatal; cuando resultaba hasta cruel hacerle
recordar a esa persona la historia horrorosa de un accidente que seguro no
deseó.
Y,
estamos nuevamente en lo mismo. Error humano dicen los especialistas y de
verdad puede que sea así. Error humano, porque somos humanos y frágiles
frente a los designios del destino por muy fuerte como se quisiera ser.
Error humano que estamos seguros nadie en su sano juicio quisiera cometer,
pero que le puede suceder al mas experimentado como al mas novel de los
pilotos.
Podríamos insistir sobre el error humano frente al horror del fin de la vida
en este tipo de siniestros. Lo que si nunca se podrá lograr es que cesen los
accidentes y las muertes, porque nadie ha comprado los acontecimientos
futuros como para decir que la perfección técnica nos hará incólumes frente
al peligro o la naturaleza.
Error
humano es el posterior, de aquellos quienes califican un hecho porque no
estuvieron allí y que seguro se mortificarían de haber sido lo contrario de
escuchar que son los culpables de esas vidas que se fueron por su "culpa",
como sucede con los familiares que lloran la muerte de un piloto, y tienen
que soportar el "juicios" de los especialistas.
Podemos seguir encontrando culpables, incluso con el verbo letal de saberse
especialistas hasta sentenciar a quienes ya se fueron. Lo que nunca se podrá
lograr es que esos hermanos que perdieron la vida, vuelvan a ella
resucitados para la felicidad de sus familiares y amigos. Como nunca se
podrá lograr que haya resucitación, actuemos con sensatez en el futuro,
extrememos las medidas de seguridad para disminuir el riesgo; pero evitemos
el escarnio indebido y cruel en momentos de dolor.
Finalmente, frente al horror de la muerte pongamos el amor de peruanos y de
humanos, para que esas almas descansen por siempre en paz. (Piura,
25 de agosto del 2005)
El Director