LA
IMPERTINENCIA DE UN PARO, CON FUERTE OLOR POLÍTICO
La
Central General de Trabajadores del Perú -CGTP- de longeva existencia, pero
de limitada agremiación, pretende capitalizar el descontento ciudadano y ha
convocado a todos los peruanos, a un "paro nacional" que se realizará el 14
de julio del 2004. Uniéndose más por conveniencia que por convicción el
Partido Aprista Peruano, decidió respaldar esta medida de fuerza, según
ellos para protestar contra el mal gobierno de Alejandro Toledo Manrique.
Los
preparativos están hechos, y de todas maneras ésta paralización se
realizará, guste o disguste a los del gobierno y a quienes no participamos
de esta acción. El país vive una fiesta deportiva, los ojos de América están
puestos en esta tierra y cientos de visitantes se han congregado con la
finalidad de participar en una actividad que es pasión de multitudes.
Frente a la ventaja circunstancial de ser organizadores de este certamen,
varios departamentos aprovecharon para promocionar sus potencialidades y
vender imagen, pensando no solo en lo deportivo, sino también en lo
económico. Hoy más que nunca, en un país globalizado, de economías abiertas,
esta es una magnifica oportunidad para difundir nuestras bondades turísticas
y de producción.
En
tal sentido, llama la atención que un grupo de peruanos, en nombre de un
justo descontento, empañe un certamen que puede traer otras ventajas al
país. El Paro Nacional es inoportuno, aunque razones existan para llamar la
atención del Gobierno en búsqueda de solución de los problemas del país y de
los trabajadores. Más aún, la presencia de un partido marcadamente
irresponsable cuando tuvo la oportunidad de ejercer el gobierno quita
legitimidad a una reclamación.
El
país, no puede ser mirado desde una solo óptica. Sería fácil para el
gobierno dar disposiciones y satisfacer las reivindicaciones de los
trabajadores peruanos, por ejemplo; sin embargo, la experiencia vivida
durante la época del 85 al 90 no puede estar ajena en toda decisión. La
fanfarria financiera lleva al colapso económico de quienes menos
oportunidades tienen, es decir de aquellos que ahora son empujados a
realizar un Paro Nacional.
En
este medio hemos insistido que por el bien del país, el mandatario Alejandro
Toledo debería de ser vacado del cargo, por incapacidad moral para la
conducción del país. El ejemplo último de la testigo de la falsificación de
firmas es un caso que despinta mucho más a quienes participan del gobierno
de Perú Posible.
Pero
vale precisar, el hecho de tener un presidente incapaz y constructor de
fantasías, no es para transitar hacia la irresponsabilidad en el manejo
económico y político del país, sino para centrarse en objetivos de
desarrollo que nos propulsen hacia mejores condiciones de vida. Por lo que
vemos, aún no se aprende la lección y entre tanto, otros países expanden sus
fronteras, nosotros nos eliminamos solos. (Piura,13 de julio del 2004)
El Director