JOSÉ
SILVA VALLEJO, FUE SEPARADO DEL PODER JUDICIAL
José Silva
Vallejo, fue separado del Poder Judicial. La decisión la adoptó el
Consejo Nacional de la Magistratura, después de evaluar las
circunstancias que existieron en su reunión con el Presidente de la
República, justo cuando tenía jurisdicción en el sonado caso de la
"hija negada" del Dr. Alejandro Toledo. Descubierto por un medio
de comunicación, en su momento no tuvo otra decisión que aceptar que sí
se encontró con el primer mandatario peruano, pero que el ánimo que le
motivó fue encontrar una solución legal y política al tema de Zaraí
Toledo Orozco.
Los magistrados,
forman parte de un poder que debe actuar con imparcialidad, independiente
y probada honestidad; no estando permitido que un magistrado, de un
tratamiento diferente, a uno de los justiciables en desmedro del otro y al
margen de los procedimientos legales. Es lo que hizo José Silva Vallejo,
cuando sin el conocimiento de la otra parte, dejó su independencia de
Juez y pretendió resolver el caso de la paternidad, no de acuerdo a
justicia, sino, de acuerdo con una de las partes, al menos eso se puede
presumir.
El caso pasó a
un segundo plano, cuando rompiendo su terquedad, Alejandro Toledo,
decidió dejar sin efecto todo litigio y suscribir un contrato de
entendimiento con Lucrecia Orozco, reconociendo a Zaraí. José Silva
Vallejo se consideró precursor de la salida legal, y en apariencia nada
pasó con él. Hoy, un poco tarde, pero es mejor a nada, nos damos cuenta
que, el Consejo Nacional de la Magistratura, cesó a este magistrado que
quiso seguir por esos rumbos detestables por el que transitaron muchos
fiscales, jueces y vocales, durante el Fujimorato.
Hoy el Poder
Judicial, en apariencia semeja ser otro, se han cambiado personas, y los
organismos de control actúan con mayor celeridad y muchas veces con
independencia de criterio, este caso es uno de ellos; sin embargo, no
podemos sentirnos satisfechos con su funcionamiento. En el caso de
provincias, Piura por ejemplo, siguen enquistados los mismos vocales que
sirvieron en la dictadura, con la diferencia que antes fueron sumisos,
ahora aparentan independencia y alta honorabilidad.
Gustavo Becerra
Rojas, Samuel Leoncio Guerrero León, por mencionar dos nombres, sirven en
Piura, y de ellos existen denuncias que en su momento el órgano de
control desestimó, como seguirá desestimando pues no existe la actitud
firme de querer moralizar la institución.
El problema de
José Silva Vallejo, tuvo un componente circunstancial que lo puso a la
luz pública, no sucede con cientos de casos que se presentan en el Perú,
y que convierten a la justicia en una mercadería que se compra o se
vende, a quien mejores condiciones tiene. (13 de marzo del 2003)