Piura,27/02/2006
El interés de nuestros políticos "moralistas"
Una congresista piurana, con
"energía" se pronunciaba recientemente sobre la necesidad de investigar
hasta las últimas consecuencias al candidato presidencial de Unión Por el
Perú; utilizando como escenario el Congreso de la República. Fabiola Morales
Castillo, es candidata a la reelección y la número uno en la lista de Unidad
Nacional por Piura, por lo tanto, antagónica lógica de su acusado.
Ollanta Humala emergió a la
política peruana por un confuso acto de rebelión en contra de Fujimori, que
fue considerado una valentía y que le mereció la amnistía por decisión del
Congreso de la República tan pronto el dictador huyó hacia Brunei primero y
Japón después.
El presente gobierno, lo asignó
como agregado militar en Europa y cuando su nombre se insinuaba como
potencial candidato presidencial le dieron de baja del Ejército Peruano.
Según sus propias palabras, impugnó el acto administrativo para regresar y
se le negó esa posibilidad. Es probable que a sus 44 años pudo aún tener un
rol importante en las Fuerzas Armadas.
Él como miles de militares de
diversos grados, enfrentaron una guerra interna -con Sendero Luminoso- y
otra externa -Con el Ecuador. La interna fue tan cruel y atroz, que solo se
entendió en sus dimensiones, cuando Miraflores fue el escenario de la insana
actitud del grupo terrorista comandado por Abimael Guzmán. En la defensa de
la vida y la institucionalidad el Estado respondió y según la Comisión de la
Verdad se cometieron excesos.
No se puede tapara el sol con un
dedo. Muertos confundidos como terroristas y cientos de inocentes presos,
muchos conocidos nuestros, son la lección reprobable de esta aciaga etapa
que vivimos los peruanos. El voluminoso expediente de la Comisión de la
Verdad fue entregado a este gobierno, pero, salvo unas cuantas excepciones
en lo fundamental, sigue encarpetado sin voluntad política para hacer algo.
Resulta que en esta campaña
electoral, con la finalidad de disminuir las posibilidades electorales de un
candidato, orquestan acciones para señalar a un ex oficial de baja
graduación como responsable de crímenes de lesa humanidad, sin entender, que
si existiera voluntad por ahondar en la verdad, se debería asumir las
recomendaciones de la Comisión de la Verdad e individualizar
responsabilidades.
Es censurable el acomodo de otros
candidatos, entre ellos la piurana, para formar parte de ese coro de voces
interesadas en desprestigiar a un contendor, por el simple hecho de amenazar
las aspiraciones de sus líderes.
El Perú requiere acciones
oportunas y desprovistas de intereses, no reacciones emotivas para hacerse
de un titular en un medio de comunicación en épocas de elecciones. Son
justamente estos desatinos, vivezas y oportunismos, los culpables de tanta
decepción por el sistema democrático que solamente existe en la forma.
El Director
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