Piura,06/02/2006
Lluvias: Más de lo mismo
"Solo muertos nos sacan de aquí"
nos dijo hace unos años, una población que residente en el sector de la
Selva de Sullana, creyeron que las aguas pluviales se pueden evitar y que
sus consecuencias desastrosas son cosas de la imaginación de los órganos de
Defensa Civil o de los pronosticadores del tiempo. No fue necesario tan
ignominiosa solución y finalmente la Urbanización Sullana, albergó como "sin
querer queriendo" a los frustrados suicidas.
Hoy, tras leer y escuchar los
pronósticos de los "especialistas" del tiempo, las lluvias están que reviven
primero las esperanzas de un sector afligido por la sequía; pero también,
los problemas que aquejan a nuestras ciudades. Piura y Sullana, han
soportado en los últimos días, persistentes lluvias, sin llegar a los
niveles de años críticos, pero a pesar de ello, suficientes para develarnos
lo tan irresponsables que somos en la planificación de nuestras ciudades.
No creo que este periodo lluvioso sea torrencialmente alarmante para estas
localidades como lo fueron los años 1983 y 1998. Pero, lo que nos deja como
lección estas primeras precipitaciones no es diferente a lo de otros años.
Los charcos y lagunas en el
Mercado Modelo de Piura y el Mercadillo de Sullana, se juntan con los
basurales para tras el inclemente sol, dejar un olor de putrefacción. Las
calles de Santa Julia y Nueva Esperanza en Piura, como las de la
Urbanización López Albújar, o Jardín en Piura, son fangos atizados por las
llantas de los vehículos, que convierten en intransitable las vías. Los
lugares son arbitrarios, pero es una situación común en nuestras ciudades.
La gente perjudicada, por la condición precaria de sus viviendas, o por
estar en zona declarada de riesgo, tan pronto percibe que con el agua de
lluvia no se juega, de inmediato reclama, exige, critica y protesta contra
las autoridades de turno. Si revisamos las conductas en situaciones
similares, no encontraríamos mucha diferencia, excepto la magnitud de los
hechos.
En parte existe razón. Al
observar la mayoría de calles de Sullana en las mismas condiciones a 1998,
entendemos que se ha perdido bastante tiempo y que existe mucha
irresponsabilidad en alcaldes, regidores y funcionarios en el plano local y
también de las autoridades del gobierno central y regional.
Sin embargo, el tema debe ser
pensado integralmente para reiterar reclamos y superar problemas
irresolutos.
Por un lado, se encuentra el
Gobierno Local responsable del acondicionamiento territorial. Hasta el
momento las experiencias en planificación son solo formalidades que quedan
en el papel e incumplidas en el tiempo por la población misma y lo que es
más lamentable por las mismas administraciones municipales que se suceden.
Recientemente, la Municipalidad de Sullana, con una simple resolución cambió
de uso una área recreacional perfectamente definida en el Plan Director de
la ciudad de Sullana; este tipo de acciones, es producto de la forma ligera
como se asumen los asuntos que tienen que ver con la planificación de la
ciudad. Pero esta negativa actitud, no es exclusiva del caso concreto que
indicamos; son los Gobiernos Locales, en su gran mayoría los que no tienen
ni las capacidades suficientes para sostener un desarrollo territorial
sostenido y más aún no ejercen la autoridad que la ley les provee en estos
casos.
Complementariamente a esta
caracterización, se encuentra la población. Es común observar y en Piura
hemos visto, como la población se ubica por necesidad de vivienda en
cualquier lugar. Para ellos no vale en absoluto el llamado institucional
sobre zonas de riesgo, zona peligrosa o lugar crítico, o como se le quiera
llamar; saben perfectamente que alcaldes, presidentes regionales, prefectos,
y muchos candidatos, les reconocerán su informalidad. Los problemas llegarán
después, cuando frente a la furia de las lluvias y de las escorrentías que
se producen, sus bienes y también los públicos, se verán afectados.
Entendemos que nuestras ciudades
tienen problemas similares por sus condiciones geográficas y también que se
hace poco para planificar el territorio. Las lluvias nos evidencias esas
falencias, pero a pesar de lo cíclico del Fenómeno El Niño, seguimos igual
que ayer. Debemos tomar conciencia que este tipo de clima obliga a
gobernantes y población a ser serios en la planificación territorial y
sensatos para evitar que se creen condiciones de riesgo, cuando es más
recomendable evitarlo.
El Director
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