Piura,20/03/2006
Lucha frontal contra Humala
La candidata de la derecha,
Lourdes Flores Nano, ha expresado desesperadamente que "Combatirá a Humala
en las esquinas, las calles y las plazas" como respuesta a su declive en las
intenciones de voto y ante el crecimiento de su principal contendor que la
desplazó por ahora a un segundo puesto, según última encuesta. Alan García
Pérez, tenso y soberbio, salió por segunda vez en dos semanas en el mismo
programa televisivo, para mostrar su seguridad de acceso a segunda vuelta y
confiado en derrotar en esa etapa al candidato "sorpresa".
Lourdes Flores era quien según
todas las encuestadoras, tenía mejores condiciones de ganar las próximas
elecciones. En primera y en segunda vuelta su liderazgo era firme; ahora las
cosas cambiaron y es de entender las razones de su descenso. Lourdes,
representa a los grupos de poder fundamentalmente económicos, y poco hizo
para disimularlo. Tras verse avasallada, viene acomodando su discurso a
sinfonías contrarias a su práctica política. Lógicamente, los resultados
tampoco son halagadores.
Alan García Pérez, tercero en las
intenciones de voto y potencialmente segundo lugar en el resultado final,
tampoco disimula su nerviosismo y pretendiendo echar un manto de amnesia al
electorado, se muestra ajeno a un pasado que lo lástima y lo descalifica
para ser depositario de esa masa que sueña con un país menos injusto y
más desarrollado.
Las tendencias electorales
actuales que vive el país, es la culpa de los "partidos tradicionales" y de
los políticos que los integran. La frustración por la democracia y por los
gobiernos de turno, es culpa propia. En campaña electoral jamás podrán
arreglar lo que destruyen a diario, con su práctica personal y política. La
agenda peruana está irresoluta y por lo tanto, subsistentes los problemas
sociales.
Humala es el Alan, Fujimori, y
Toledo de su momento. Es el candidato que la población idealiza para
erigirlo en su gobernante en esa esperanza emotiva de creer que en cada
proceso electoral se elegirá un presidente que acabe con los problemas
estructurales del país.
Precarios en partidos políticos y
en políticos serios, el Perú y los peruanos tienen una democracia muy formal
y poco real. Quienes acceden a cargos políticos y ejercen el poder, creen
haber adquirido un predio y no se consideran depositarios circunstanciales
de una delegación. El uso del poder se convierte en abuso y aprovechamiento
personal, antes que la respuesta responsable a la solución de los problemas
del Perú.
Esta actitud de los "caudillos"
no es nueva. Augusto Bernardino Leguía trató de instaurar la Patria Nueva y
con la prédica de "muerte" a los partidos tradicionales, liquidó a los
partidos Civil, Demócrata y Republicano existentes en la época. Tras once
años, el Perú quedó envuelto en una tremenda crisis, de tal manera que nadie
recuerda ahora con favorable opinión ese gobierno.
Fujimori, es quien retomó el
mismo mensaje. Muchos creímos que los partidos tradicionales y entre ellos
el Apra desaparecerían para dar nacimiento a organizaciones más modernas y
democráticas. La historia nos muestra que esos partidos resucitaron con sus
mismos defectos y problemas, y con mayor dosis de soberbia; y no hubo
siquiera un solo movimiento o nuevo partido que emerja con bases sólidas e
innovadoras.
Nuevamente estamos en lo mismo.
Es probable que haya un presidente calificado como "fuera del sistema" pero
que llegará al gobierno vía el "sistema". Sin embargo, seguiremos esperando
que alguien entienda que es necesario construir organizaciones políticas
nuevas, más democráticas y sólidas para darle sostenibilidad a nuestro país.
En tanto que ello no suceda, la población seguirá ensayando y ensayando
aunque en ese apostar se de muchos saltos al vacío.
El Director
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