Piura,6/02/2006
Medios de comunicación como instrumentos de
desinformación
Recientemente César Hildebrandt
realizaba un recuento de sus abruptas salidas del ejercicio periodístico.
En todas ellas, siempre existió la preeminencia de su independencia
profesional ante las presiones de los propietarios de los medios en los
cuales laboró.
Sucedió también hace un buen
tiempo, cuando Carlos Espá se negó a pedir disculpas al Presidente de la
República y no tuvo otro
camino que irse hacia el ostracismo o ser enviado a ese destino, por quienes
ahora detentan la propiedad de un Canal de Televisión.
Ambos periodistas y quizá otros,
tuvieron la decisión y el coraje de hacer primar sus convicciones e ideales
y decir no al sometimiento, pese a los perjuicios económicos que implica
siempre un despido.
La actitud adoptada por lo
periodistas mencionados y otros menos notables, pero que siguieron la misma
ruta, contrasta con otras decisiones que soslayan los principios y valores
del periodismo, para convertirse en furgones de los propietarios de medios,
siempre interesados en mantener el status quo del poder económico y también
político.
Cercanos se encuentran los hechos
del fujimorismo y sus relaciones con el periodismo. Canales de televisión
comprados, prensa manipulada, periodistas en planillas de instituciones y muchos dólares en el ambiente, para convencer
con su poder a quienes tienen la misión y el deber de informar con
objetividad y con la verdad o en el mejor de los casos con independencia y
sin presiones.
Como si tal hecho no hubiera
implicado nada, una vez más los medios de comunicación vienen integrando
contenidos desprovistos de la necesaria independencia que la población
espera. Los mensajes con propósitos escondidos son cotidianos y la toma de
posición político partidaria tan evidente pese a la disimulada actitud.
En el proceso electoral de 1989-90 los medios, sobre todo la televisión y no
pocos impresos creyeron que el distinguido escritor Mario Vargas Llosa
debería ser ungido en presidente y desarrollaron una campaña de apoyo y
pleitesía que, oh sorpresa, tuvo un efecto contrario al esperado. Producto
de esta indebida odisea salió electo Alberto Fujimori, un personaje
desconocido en su momento y de ingrata recordación en el presente
La historia a veces rica en
matices y otras tantas de repeticiones, se está clonando en el caso del
presente proceso electoral, de tal manera que Lourdes Flores Nano, se ha
convertido en la predilecta de los grupos económicos, de los propietarios de
los medios de comunicación más importantes del país y de periodistas
acomodaticios al poder.
Una encuestadora creó un concepto nuevo
para mostrar a Flores en carrera ascendente y habló de votación válida;
Panamericana Televisión incide constantemente en contenidos contra el
candidato de UPP; el ex canal de César Hildebrandt y la conductora que lo ha
reemplazado en su horario, no disimula sus inclinaciones políticas y siempre tiene
noticias para generar inquina en contra de Ollanta Humala. Bastaría ver las
preguntas de la encuesta que realiza a diario para darse cuenta contra quien
es la contracampaña.
Que si Ollanta Humala es
responsable de delitos de lesa humanidad, que si el Ministro del Interior
debería entregar las informaciones del "Capitán Carlos" o que si Ollanta
Humala debería ir hacia Madre Mía a responder sobre las acusaciones de
asesinatos; marcan en los pocos días la obsesión de Cecilia Valenzuela y
Cía. Por supuesto, es lógico entender el resultado.
Los televidentes, oyentes y
lectores, requieren información para premunirse de conocimiento. La
manipulación es tan censurable como podría ser el atentado contra la
libertad de prensa. El privilegio de una concesión obtenida no debe implicar
de ninguna manera sometimiento al poder o viveza pura para congraciarse con
él. La población tiene derecho a la libertad de información, pero de ninguna
manera a la tendenciosa manipulación.
El Director
|