Piura,25/12/2006
¿Navidad Feliz?
¿Es la Navidad motivo de felicidad?.
Los buenos deseos, felicitaciones, parabienes, saludos gozosos, se extienden
entre los familiares, los compañeros de trabajo, los amigos y también
quienes no lo son. Felicidades y más felicidades y debería ser así. La
Navidad, sí puede ser motivo de felicidad.
Hemos visto como las familias se han
preparado para expresar su fe y su creencia en la festividad más
representativa del cristianismo. Para expresarlo, se usan los bienes
materiales que cuando dejan de serlo, podrían representar el gozo que los
saludos reiteran y el motivo trascendente que no se ve. Un árbol de Navidad,
las luces fosforescentes, las representaciones del mundo que representa a
Jesús, forman parte del simbolismo que nos trae la Navidad.
Las instituciones públicas tampoco
han estado ajenas a hacer notar que se vive ambiente de Navidad. La Plaza de
Armas de Piura y de otras ciudades importantes, han sido adornadas con
representaciones de María y José, los pastores, etc, todas ellas con luces
de diversos colores que en la noche fulguran en señal de festividad.
En los últimos días previos a la
Navidad. Es decir a la celebración del nacimiento simbólico de Jesús,
quienes pudieron realizaron reuniones de confraternidad, consolidándose
afectos y fortaleciendo amistades. Es diciembre el mes de la Paz y el Amor.
Como todos los años, muchos actúan de
corazón y observamos que entre chocolateadas, juguetes, danzas y villancicos
existen muestras reales de personas que creen que la solidaridad es un valor
para acercarnos más a aquellas personas que se encuentran excluidas por un
sistema que otorga mucho o no otorga nada. ¿Los hay quienes buscan estar
tranquilos con su conciencia?.
Sin embargo, si para muchos la
Navidad es felicidad y alegría, bastaría mirar a nuestro alrededor y ver que
existen miles de niños, jóvenes y adultos que llevan la pesadumbre de
saberse excluidos, no solo económicamente, sino también de oportunidades.
Es que el Perú, nuestro Perú tiene
tantas inequidades que no puede resolver. Se refleja en el niño que pide
limosna, en la madre que no puede ser como esas otras, en los padres que aún
en nochebuena bregan duro para obtener ese mínimo ingreso que les facilite
siquiera tener, no para pavo, panetón y chocolate, sino que les permita
garantizar su subsistencia honesta y decorosamente.
Desde el Regional, creemos en las
navidades pendientes de esos miles de niños, mujeres y adultos que deambulan
sin oportunidades y que anhelan que la fraternidad y la solidaridad sea un
valor que la sociedad construya para en un futuro no hablar de clase A, B,
C, D... u F, sino que nos permita decir somos peruanos y en este país no
existe pobreza.
El Director
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