Piura,31/12/2005
Un nuevo año para el renacer de las esperanzas
Recibimos con alborozo el
advenimiento de un nuevo año. Despedimos con la alegría el 2005, pensando
talvez que el próximo será mucho mejor. Es parte del inconciente colectivo
que renace cada 31 de diciembre entre los peruanos y los piuranos no pueden
ser la excepción.
Como medio de comunicación,
consideramos que el año que se va, ha permitido ampliar nuestros horizontes
y consolidar nuestros objetivos. La amplia lectoría virtual que nos
dispensan miles de ciudadanos del mundo, han sido el estímulo cotidiano para
preocuparnos en transmitir acontecimientos con la seriedad profesional que
debe prevalecer en un medio y con la dureza necesaria para llamar la
atención frente a los problemas personales de las autoridades que influyen
en las instituciones y organizaciones.
El mundo está en constante cambio
y la globalización de la información nos acerca cada día; sin embargo, y
allí está el contraste, se refuerzan los localismos con sus características
propias y el sentido de pertenencia e identidad, que facilitan el
crecimiento de medios de comunicación como el nuestro, preocupado en los
temas regionales, tanto como nos interesa dar cobertura a los asuntos
nacionales y globales.
El 2006, es un año cargado de
emociones. Los asuntos públicos prevalecen frente a otros y nos obligan a
estar al día en los acontecimientos electorales.
Después de la turbulencia de 10
años de gobierno fujimorista, con el rompimiento de la institucionalidad,
ahora estamos próximos a ver un relevo democrático y normal de la
presidencia de la República, como debe ser en una sociedad moderna.
Podemos discrepar de las formas
que se pusieron en práctica en el gobierno saliente; pero, cuando se
construyen sistemas que otorgan la posibilidad periódica de cambios, existe
la facultad de elegir a nuevos mandatarios que cambien o refuercen para el
bien de la ciudadanía, las principales políticas sociales y económicas.
Justamente es ése el tránsito de
los peruanos en el primer semestre del 2006. Requerimos un Estado fuerte y
que cumpla con sus responsabilidades. La dirección y el liderazgo son
básicos si queremos hablar cada día menos de pobreza y mucho más de
riquezas. La riqueza entendida en todas sus expresiones y no solamente como
el resultado de la acumulación que genera el crecimiento económico.
Podemos elegir a un nuevo
presidente y esperar que él lo resuelva todo. Este sería el comportamiento
tradicional de los peruanos. Podemos elegir un nuevo presidente y
congresistas, pero agregarle la cuota de responsabilidad ciudadana, para ser
partícipes del sistema no solo como obedientes votantes, sino para entender
los problemas del Estado y por lo tanto, plantear redefiniciones cuando sean
necesarias.
El cambio urgente para mencionar
menos que somos pobres y para hablar más de las posibilidades de desarrollo
con igualdad de oportunidades, se encuentra fundamentalmente en los peruanos
y en los valores que puedan practicar. Los gobernantes son como son porque
los ciudadanos se lo permiten por acción o por omisión.
Por lo tanto, como medio de
comunicación esperamos que la ciudadanía se exprese democráticamente, pero
que su voto sea solo una parte de la responsabilidad social que debe
mantener en su actitud frente a los deberes que la sociedad y el Estado le
imponen permanentemente.
El Director
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