Piura,05/03/2007
Educación pública y conflictos
El
nivel de aceptación de Alan García como presidente aumentó y en el caso del
Ministro de Educación la percepción ciudadana es bastante favorable. El tema
de la educación y la forma de traerlo al debate ha permitido resultados
políticos para el gobierno, contrario al vapuleado Sutep, quien sigue con
sus posiciones de la década del 70 y posteriores, cuando todo era protesta.
La educación pública en nuestro país, se ha degradado. Estudios de mercado
informan del crecimiento espontáneo de la privada, justificada por la pésima
calidad de su contraparte financiada por el Estado. Existe un sentir
generalizado por parte de la población de la crisis subsistente y sin
solución a la vista.
La prueba de referencia aplicada a los maestros, ha sido aprovechada
políticamente y los resultados mirados desde tal óptica y de manera muy
particular, podrían implicar una toma de conciencia que la educación va por
buen puerto. Pero, es muy probable que nos equivoquemos, por cuanto, no
existe aún una propuesta real e integral para revirar hacia una buena
calidad de la educación pública.
Arreglar la problemática de la educación, no se hace con proyectos de
municipalización, tampoco con solo evaluaciones a profesores. Exige muchas
acciones transversales que solo un gobierno con amplia legitimidad política
y social puede lograr. La solución, por lo tanto, es en la educación, y
fuera del ámbito de este sector.
En la educación se condicionan entre sí, infraestructura, presupuesto,
docentes, padres de familia y directivos del sector. En infraestructura, no
se puede decir que se tenga déficit, lo que existe es una sub utilización de
muchos inmuebles que se defienden como propiedad privada e impide que se
extiendan los servicios educativos. Encontrar la forma y modo, para evitar
que locales educativos céntricos, se utilicen parcialmente es un acción aún
no planteada.
En el campo docente, la experiencia nos dice que la transversalidad aporta
muchos beneficios en la calidad de la educación. No significa desaparecer al
sector netamente magisterial, pero sí abrir las puertas a una legión de
profesionales que podrían adicionalmente dedicarse a la enseñanza. Una
selección adecuada y una remuneración acorde con su aporte serían alicientes
para incentivar la labor docente.
Para los docentes formados como tales, debe replantearse el tema de la
formación académica. Pedagógicos sin el rigor universitario, universidades
sin el rigor académico de las universidades son males que amenazan a los
futuros maestros. Es un error seguir manteniendo la estructura y
organización de los pedagógicos, una propuesta diferente sería llevar
solamente al nivel universitario la formación docente.
Los padres de familia son parte importante en la gestión de una institución
educativa y sobre todo en el monitoreo, y fiscalización de la calidad
educativa.
En los factores transversales, se debe encontrar una propuesta viable para
el empleo público. La estabilidad laboral absoluta perjudica enormemente en
la productividad docente. El temor que muestran los gobiernos para dar una
Ley que promueva la eficiencia se ha convertido en una traba que agrava más
la situación.
Finalmente, entre otros aspectos no dichos en este editorial, la educación
que se aprehende del ejemplo, de los gobernantes, de los docentes, de los
padres de familia, de la sociedad, obliga a una actitud donde prevalezcan
los valores. La problemática de la educación, no son solo docentes, con un
prueba donde muchos apristas figuran como aprobados, no nos lleva a ningunas
parte, sino existe una toma de conciencia que esta realidad para enrumbar
hacia mejores caminos, debe tratarse integralmente.
El Director
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