Piura,18/01/2007
Xenofobia de Sullaneros
En
los últimos días se han dado cuestionamientos al alcalde de Sullana, por sus
preferencias para designar como funcionarios de su provincia a personas de
otros lugares. Él ha respondido que son "xenofóbicos" quienes critican esa
posición y ha puesto cualidades en ellos, que en su mayoría no han
demostrado.
Sobre la respuesta, antes de sentar
posición sobre este asunto, diré que la xenofobia significa odio y
repugnancia hacia los extranjeros y evidentemente es inaplicable para
sullaneros y piuranos, ambos integrantes de un mismo territorio y herencia
cultural. Por razones conceptuales quienes sienten la xenofobia no son "xenofóbicos"
sino xenófobos. Aclarados los conceptos y a solicitud de nuestros lectores
damos algunas opiniones sobre la gestión municipal actual.
Evidentemente, los comentarios hacia
el nuevo alcalde no han sido favorables y muchos sienten ya a escasos días
que se equivocaron al elegir a un médico popular, pero sin conocimientos de
administración pública.
Existen dos motivos para esta
decepción inicial; el primero tiene que ver con la designación de su grupo
de trabajo. Bardales se ha empecinado en explicar lo inexplicable,
demostrando no tener argumentos para respuestas incómodas. Sería suficiente
que diga que, en uso de su derecho de designación, ha decidido contar con
tales y tales personas. Es obvio darse cuenta que en ningún momento evaluó
currículo alguno y más primó en las designaciones las preferencias hacia
personas de su entorno más inmediato.
El segundo está referido al orden en
el transporte urbano. Si de algo felicitaron a Karlos Bel y Policía fue por
implementar en diciembre medidas de restricción para los trimóviles. Lo
conveniente hubiera sido mantener esta regulación y no se hubiera presentado
problema alguno. Funcionarios más avistados, le hubieran recomendado, qué es
lo que debería haber hecho, para que la medida sea legal.
El retroceso era justificado. No
existía ordenanza alguna que prohibiera la circulación. Sin embargo, y aquí
nuestro punto de vista, Bardales no tiene la inteligencia suficiente para
urdir un mensaje adecuado y político. El salir señalando con el "dedo" a
subprefecto y Policía como responsables del hecho, desconociendo su
declaraciones previas, con la finalidad de congraciarse con un grueso sector
de conductores, lo mostró como un alcalde sin tino, inexperto y falto de autoridad.
Y quizá un tercer aspecto que es
preciso señalar, que deberá contemplar para el futuro de sus acciones, está
referido a la presencia inadecuada de su cónyuge en los asuntos municipales.
Sí él cree que ella puede ser un gran baluarte en su gestión, es entendible,
pero cada cosa en su lugar. Sullana elige a ciudadanos para cargos públicos
y los elegidos son quienes tienen la legitimidad para cumplir con sus
atribuciones y competencias.
Sobre el primer aspecto, creo que no
existe razones para descalificar a los piuranos designados. Debería haber
sido de una manera diferente, pero esa etapa ya pasó; por el bien de
Bardales, salvo que los hechos lo justifiquen por ahora no puede realizar
cambios sin haber dejado siquiera que sus elegidos actúen. Corresponde
a los sullaneros obviar si son piuranos o huaqueños, o castellanos, sino
evaluar con las acciones municipales cuánto de eficientes e idóneos son los
funcionarios escogidos. Si Bardales confía en
ellos, tendrá sus motivos y razones, que los sullaneros deberán apreciar en
resultados.
Respecto a la regulación del
transporte urbano, es urgente se haga algo y pronto. El temor hacia el
sector de "mototaxistas" no debe limitar que se emitan actos de gobierno,
para los cuales se encuentra facultado un Gobierno Local. Existe toda una
corriente ciudadana que respalda la medida de limitar el acceso de los
trimóviles hacia la ciudad.
Sullana espera mucho de su alcalde y
sus autoridades elegidas. Existe una agenda pendiente que deberá enfrentarse
decididamente, con capacidad y participación de todos los sullaneros y
también de quienes no lo son, pero que igual sienten sus problemas.
Por el momento, el tiempo
transcurrido es insuficiente para evaluar y censurar. Esperamos que este
proceso inicial, con errores y quizá nada de aciertos, condicionen las
acciones futuras en bien de la provincia de Sullana.
El Director
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