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Hace
algunos años, mientras cursaba mi maestría en finanzas, tuve la oportunidad
de llevar un curso que tenía por título: Aspectos Éticos de los Negocios, un
curso obligatorio y a la vez de especialización. Había cursado mis estudios
primarios y secundarios en un colegio marista, por lo que durante muchos
años, estudié el curso de religión y habíamos tratado temas religiosos. Lo
primero que me vino a la mente al matricularme en el curso de Aspectos
Éticos, fue que se trataría de estudios de religión o algo similar; por un
momento me imaginé discutiendo de religión con el padre Juan Julio Witch,
S.J. y sus colegas y pensé en lo difícil que podría resultar el defender mi
propia opinión sobre estos temas. Incluso, al no estar de acuerdo con esta
idea, manifesté mi inconformidad, pues estaba pagando un alto costo por
estudiar Finanzas y no religión.
Tengo que admitir que estuve equivocado. Más aún, luego de haber concluido
exitosamente el curso de Aspectos Éticos, soy un convencido de que los
cursos de ética deberían ser incorporados en forma obligatoria en todas
aquellas instituciones educativas privadas o públicas donde se formen
profesionales, sin importar el grado o título que otorguen. La ética no
tiene que ver con la religión, sino con los valores morales de la persona.
Cuando empezamos a analizar el comportamiento ético en los negocios, me di
cuenta del valor que tiene este intangible personal. Las lecciones del padre
Eduardo Schmidt, S.J. y del profesor Ricardo Espejo Reese, quienes fueron
mis maestros, me ayudaron a comprender lo importante que resulta que los
actuales y futuros profesionales en las ciencias económicas y
administrativas incorporen buenos valores morales en el proceso de toma de
decisiones.
Ahora permítanme mostrar solo algunos de los muchos casos que se presentaron
en los últimos años vinculados al tema Ético:
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Ø
El 26 de febrero de 1995, el banco inglés, Barings PLC, con 233 años de
antigüedad, había caído en bancarrota, debido a una enorme exposición al
riesgo en el mercado accionario japonés, a través del mercado de
futuros. El causante fue el operador jefe de futuros de Barings en
Singapur, Nicholas Leeson; un joven de 28 años, quien perdió US$ 1,3 mil
millones en la operación con derivados. Esta pérdida aniquiló todo el
capital social de la empresa. |
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El 26 de septiembre de 1995, el banco japonés Daiwa, anunció que un
operador en New York, Toshihide Igushi, había acumulado supuestas
pérdidas estimadas en US $1,1 mil millones. Aparentemente, Igushi había
ocultado, desde 1984, más de 30,000 operaciones, a lo largo de 11 años,
con bonos del Tesoro estadounidense. A medida que las pérdidas
crecieron, el operador excedió sus límites de posición para
compensarlas. Finalmente, Igushi empezó a vender, a nombre de Daiwa,
valores depositados por los clientes en la sucursal de Nueva York. El
banco aseguró que ninguna de estas operaciones fue reportada a Daiwa y
que Igushi falsificó las listas de los valores a cargo del banco
custodio, Bankers Trust. |
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En diciembre de 1993, el Banco de España asumió el control de Banesto,
uno de los cinco bancos españoles más grandes. Banesto tenía un “hoyo
negro” de US $ 4,7 mil millones en pérdidas, fuera de una hoja de
balance de US $ 43 mil millones; los prestamos incobrables y las
inversiones en industrias dudosas se agravaron por la crisis de la
economía española. El banco quebró y fue comprado subsecuentemente por
Banco Santander. |
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En 1994, los contribuyentes franceses pagaron el rescate más grande de
todos los tiempos por una institución. Crédit Lyonnais. El banco
gubernamental más grande del país, fue mantenido a flote con un subsidio
gubernamental de $ 10 mil millones. Los problemas del banco se derivaron
de una serie de manejos “irresponsables” de sus funcionarios. |
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En el 2001, Enron, la principal compañía energética del mundo, vió caer
el precio de sus acciones de US $ 90 a menos de US $ 0.24, en el lapso
de un poco más de un año. Es decir, más de 30,000 millones de dólares de
las acciones de la compañía desaparecieron por arte de magia en Wall
Street y más de 1,100 millones en metálico que los ejecutivos de la
firma se llevaron cuando todavía era una de las estrellas de la Bolsa
neoyorquina. El impacto también afecto la estabilidad laboral y la
economía de sus trabajadores. Enron despidió a más de 4,000 de los 7,500
empleados que trabajaban en su sede de Houston (Texas, EE UU) y más de
1,100 empleados de sus instalaciones en Europa. Pero la peor parte la
han llevado los trabajadores que participaban en el plan de pensiones de
la compañía, cuyos activos estaban invertidos en torno a un 60% en
acciones propias. En este caso, se encuentra implicada la empresa de
auditoria Arthur Andersen, cuya reputación se encuentra seriamente
cuestionada, ya que al parecer ha sido cómplice de éste y otros casos
más que son materia de investigación. |
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El 2002 no se ha querido quedar atrás y, por el momento, nos presenta el
caso de WorldCom Inc., la segunda compañía de telefonía de larga
distancia en los Estados Unidos. WorldCom ocultó gastos por US $ 3,900
millones, distorsionando sus estados financieros, al inflar sus
ganancias. Inmediatamente, comenzaron a sentirse los efectos de estos
malos manejos. Los inversionistas en bonos de WorldCom perdieron más de
US $ 7,300 millones de un día para otro. Los pagarés y bonos de la
compañía, se desplomaron hasta 14 centavos por dólar de valor nominal,
en comparación con 78 centavos anteriormente. Dichos bonos tenían un
valor nominal de US $ 28,000 millones y ahora valen unos US $ 4,200
millones. Por otro lado es casi un hecho el despido de 6,000
trabajadores; pero estos, son solo una parte, ya que WorlCom tiene en la
mira la eliminación de 17,000 puestos de trabajo para conservar el poco
efectivo que le queda. |
A
pesar de los continuos controles que existen en los llamados “mercados
eficientes”, los avances en cuanto a corporate governance y las drásticas
medidas que se dictan cada vez que suceden estos hechos, los casos se
repiten todos los años. Espero equivocarme, pero no se extrañe si, mientras
usted lee este artículo, al margen de la fecha que lo haga, se esté
produciendo un hecho similar como los mencionados líneas arriba. No hay que
olvidar que los flujos brutos de capital, son aproximadamente de 1,25
billones de dólares al día, mucho más grandes que durante cualquier otro
período de la historia y gran parte de ese dinero representa inversiones a
corto plazo. Los inversores hoy día pueden reaccionar de inmediato a
desarrollos políticos y económicos alrededor del mundo en solo unos cuantos
minutos, afectando la vida de miles de personas, incluyéndolo a usted, a mí
y a cualquier ser mortal que habita este mundo.
Los problemas descritos no son definibles, claramente, haciendo uso
exclusivo del término “riesgo”. Desde el punto de vista de las finanzas,
“riesgo” es la volatilidad de los flujos financieros no esperados,
generalmente derivada del valor de los activos o pasivos. No obstante, en la
práctica, las consecuencias que se pueden originar por los malos manejos de
los ejecutivos financieros pueden causar un grado de volatilidad
imprevisible y, como hemos visto, mucho más dañino que el peor ‘crack’
bursátil. ¿Cómo podemos evitar que estos hechos no sucedan en el futuro?
Desafortunadamente, la eliminación total del riesgo, es casi una utopía, ya
que muchas veces el riesgo esta ligado a hechos cuya magnitud es difícil de
predecir, tales como: desastres naturales, guerras, atentados, etc.
Sin
embargo, en los casos que describimos anteriormente, el riesgo, no provino
de desastres naturales, ni de guerras, ni atentados. Se debió a actos que
tenían que ver con la ética, es decir, el origen estuvo en la falta de
principios morales de los ejecutivos financieros en la toma de decisiones.
Pienso que algunas personas pondrán en tela de juicio lo importante de
incorporar valores éticos y morales en la toma de decisiones de índole
económico. También es probable que piensen que de este modo no obtendríamos
grandes utilidades a corto plazo y que el grado del éxito profesional
depende de la decisión de conservar o nuestros buenos principios o el
dinero.
En la
realidad, eso no es así. Muchas empresas que cayeron en bancarrota por culpa
de fraudes de sus ejecutivos financieros lograron recuperarse, a pesar de no
tener dinero y haber perdido la credibilidad de sus stockholders. La primera
decisión que tomaron y que seria la clave para recuperar la confianza fue la
contratar ejecutivos de reconocida trayectoria moral y profesional. que
garantizaran la aplicación de buenos valores éticos y morales en la toma de
decisiones de la empresa. Estos profesionales cada vez son y deberían ser
más demandados en el mercado laboral, pues incorporan un intangible en los
activos de la empresa, reduciendo el spread por riesgo. Esto es más
evidente, por supuesto, en las empresas de personas o sociedades civiles.
Las técnicas de valorización de empresas demuestran que el prestigio es un
valioso intangible, susceptible de ser valorado. En muchos países, los
intangibles se utilizan para obtener créditos y negociar deudas, ya sean
públicas o privadas. Si piensa que esto no se aplica en nuestro querido
Perú, déjeme decirle que está equivocado. En nuestro país, ya se están
valorando los intangibles para realizar transacciones comerciales. Dentro de
poco tiempo se hará público que algunas empresas han logrado valorizar sus
intangibles y los han ofrecido como garantía a la SUNAT por deudas
tributarias.
Espero que este breve artículo haya servido para entender que no hay empresa
en el mundo, por más años que tenga o por miles de millones de dólares que
posea o el país donde esté ubicada, que pueda salvarse cuando sus ejecutivos
financieros dejan de lado la ética. (Comentarios a:
guery_1@hotmail.com) |