Por: Cpc. René Guery Cárdenas García
guery1@gmail.com
Hace unos días viajé a visitar a mis
padres, quienes radican en el interior del país. Mientras el bus en el
que viajaba hacia su ingreso a la ciudad, podía apreciar las obras que
durante el tiempo que me desempeñé como funcionario municipal se habían
construido.
Recordaba todos los momentos previos a la
construcción de una obra, desde las ideas de los regidores expuestas en
las asambleas municipales, los trámites, los hechos y los diferentes
acontecimientos que se presentaban durante la construcción, hasta la
inauguración de la misma.
Creo que todos los que alguna vez tuvimos la oportunidad de brindar
nuestros servicios en un gobierno local hemos disfrutado al ver la
inauguración de una nueva obra para nuestras comunidades.
Lamentablemente, la falta de una adecuada
gestión financiera municipal muchas veces no permite que nuestras
comunidades puedan beneficiarse de estas obras y postergamos el
desarrollo de nuestros pueblos.
Desde 1993, cuando me desempeñé como
Director de Administración, muchas cosas han cambiado.
Hoy en día, por ejemplo, existe una mayor participación de la comunidad:
mediante la implementación de presupuestos participativos, en cada
gobierno local y regional las autoridades y la población han comenzado a
definir de manera conjunta su visión de desarrollo, sus prioridades y en
qué invertir los recursos asignados, así como los que comprometa la
población y demás órganos públicos y privados.
Dejé funcionando la Caja Municipal en uno
de los ambientes del recinto municipal. Ahora tiene un edificio más
grande que el municipio y que cualquier banco que opera en la provincia.
Puede realizar inversiones en instrumentos financieros con diferentes
calces y elaborar de portafolios. Incluso ya empezaron a realizar los
trámites con el fin de solicitar la autorización de la SBS para abrir
agencias en Lima, tal como ya lo están haciendo otras Cajas Municipales,
quienes cuentan con 13 agencias en la capital.
Este año, una de las cajas municipales ha
acordado entregarle a su municipio 5 millones de soles por concepto de
utilidades, el año pasado le entregó 2 millones de soles.
Las AFPs, que en esa época se habían
enfrascado en una campaña para captar la mayor cantidad de afiliados;
ahora, ya algunas de ellas fusionadas, poseen un fondo de más de 8,000
millones de dólares y están enfrentadas con funcionarios del BCR y Banco
de la Nación porque no les dejan invertir en el extranjero el 20% de
este fondo, actualmente el monto operativo aceptado por el BCR es de
10.5%.
Muchos municipios que hace unos años no
tenían mayores recursos, hoy son la envidia de muchos gobiernos locales.
Por ejemplo, este año Carhuaz (Ancash) recibirá mensualmente casi un
millón de soles por canon minero, Jorge Basadre (Tacna) y Chota
(Cajamarca), recibirán aproximadamente 19 millones de soles anuales, el
departamento de Puno recibirá 32 millones de soles y el departamento de
Cajamarca 214 millones de soles.
El panorama económico es alagüeño. Las
remesas que ingresan al país, producto del trabajo de nuestros
compatriotas en el exterior, ascienden a 1,500 millones de dólares
anuales y la tendencia es a continuar creciendo. Las exportaciones en el
2004, fueron de 14,058 millones de dólares. El riesgo país de Perú ha
venido cayendo hasta alcanzar 211 puntos básicos (2.11%), según el EMBI+
Perú calculado por el banco de inversión JP Morgan. Las reservas
internacionales netas, se sitúan en aproximadamente 14,000 millones de
dólares. La bolsa de valores de Lima, esta entre una de las bolsas más
rentables del mundo, en el 2004, su rentabilidad fue de casi 60%. En los
dos primeros meses del 2005, la rentabilidad ha sido de 9.91% en soles y
de 11.42% en dólares.
Por su parte, el gobierno ha firmado un
aval para que la Municipalidad de Lima solicite ante el Banco Mundial
(BM) un crédito por 120 millones de dólares a fin de concluir la
construcción del tren eléctrico.
Mientras tanto, el crecimiento en
provincias es tres veces mayor que el crecimiento en Lima.
Luego de analizar esta información, llego
a la conclusión que hoy, más que nunca, los municipios deberían
aprovechar las condiciones dadas, mediante una adecuada gestión
financiera municipal.
En el año 1996, me encontraba en el
Ecuador, realizando algunas investigaciones en temas municipales.
Guayaquil por esos años presentaba las riberas del río Guayas sucias,
llenas de basura, roedores y moscas. Proliferaba la delincuencia y el
desorden. El alcalde de ese entonces Ing. León Febres – Cordero, no
tenía los fondos suficientes para realizar una obra de envergadura y dar
una solución integral al problema.
Se empezaron a estudiar las diferentes
propuestas, recuerdo que se hizo un estudio de las remesas que se
enviaban los ecuatorianos del exterior, así como también se empezaron a
realizar coordinaciones entre el sector público y privado. El producto
de esto, fue que después de algunos años se pudo lograr la construcción
de sus 4 kilómetros de extensión en diferentes etapas. De los 70
millones de dólares invertidos en dicho proyecto, se ha generado una
inversión de 200 millones de dólares.
Este es un ejemplo, de que no existen
limitaciones cuando la comunidad se involucra en el desarrollo y se
siente participe, aunque físicamente se encuentre a muchos kilómetros de
distancia.
Pero lo ejemplos de desarrollo y de
iniciativas no solo se da en países vecinos, en nuestro país, también
hay casos que es necesario mencionar.
Hace algunos años, en uno de mis viajes a
provincias tuve la oportunidad de conocer al alcalde de Rodríguez de
Mendoza (Amazonas). Me contó sus proyectos y me parecieron muy
interesantes. Al llegar a la universidad, hice las coordinaciones para
realizar algún tipo de convenio, mediante el cual podríamos ayudarlo.
Donde los estudiantes podrían viajar a la zona a realizar sus prácticas
e investigaciones. Al cabo de poco tiempo, se concretaba un convenio
entre la Municipalidad de Rodríguez de Mendoza y la Universidad del
Pacífico.
Estos dos estudios realizados han ayudado
a complementar los proyectos que en un inicio se tenían, merito a la
municipalidad y al esfuerzo que pusieron estos jóvenes estudiantes,
ahora se ven los resultados. Por eso no es de extrañar si en el
transcurso del los días se entera de la puesta en marcha de un proyecto
en dicha provincia valorizado en casi 28 millones de dólares.
Lamentablemente como muchos lugares del país, las carreteras no están
asfaltadas, posee un aeropuerto; pero no llega ningún avión.
Creo firmemente que los municipios están
rodeados de una coyuntura particularmente propicia para poder conjugar
las herramientas financieras disponibles y las condiciones que se
presentan en el mercado y el marco regulatorio. Para conseguirlo, no se
necesita recursos cuantiosos, grandes edificios ni obras monumentales;
sino proyectos viables, administrados por profesionales idóneos,
comprometidos e informados de las oportunidades para el desarrollo
local. (Lima,03 de marzo del 2005) |