Los directores de las escuelas públicas, los órganos intermedios y la sobre carga laboral

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ERP/Mg. Gloria Guerrero Pérez. Uno de los grandes cambios que se vienen dando en nuestro país, es el fortalecimiento al rol del directivo, a través de la propuesta de una gestión escolar basada en el liderazgo pedagógico, transformacional e innovador que pretenden desarrollar los directores de las escuelas públicas en todo el territorio nacional.

No obstante, esta visión contextualizada y enriquecida por un marco teórico que pretende capitalizar la experiencia pedagógica; y ponerla al servicio de los nuevos paradigmas educativos propiciando de esta manera la participación autónoma de estudiantes y padres de familia, quienes empoderados de sus necesidades, se conviertan en un elemento transformacional de la gestión escolar, que impulse con su participación la competencia profesional de sus maestros, la capacidad de gestión de sus directivos, y conviertan a la Escuela Peruana en una auténtica alma mater que busca la sabiduría sin renunciar al gozo y al placer de aprender a través del trabajo colaborativo.

Probablemente, sería el sueño inalcanzable de muchos estudiantes que diariamente esperan con vehemencia, el timbre de salida o el cambio de hora que les devuelva la tranquilidad que perdieron al no entender nada de lo que se les pretende enseñar y no poder expresarlo con libertad por temor a las represalias.

Hasta el año 2014, se habían identificado 112 funciones administrativas directamente atribuidas al director de la escuela, situación que el Ministerio de Educación, conoce con lujo de detalles. ¿Cómo podrá un director asumir un liderazgo pedagógico que beneficie los aprendizajes de los estudiantes, atrapado en tantas actividades administrativas? ¿Cómo fortalecerán su autonomía profesional si desde un programa nacional fortalecen su gestión de procesos mientras que desde el nivel intermedio, se privilegia el enfoque verticalista y funcional que se caracteriza por disponer, ordenar, sin consultar ni coordinar muy lejos de la meritocracia y el reconocimiento imparcial que exige la ética en la gestión pública?

Cambios tan importantes en el marco de políticas nacionales necesitan articular y corregir los cuellos de botella en que se han convertido desde hace mucho tiempo los órganos intermedios en el sector educación.

Definitivamente, no hay marcha atrás, son los directores quienes formados en la cantera del esfuerzo y el sacrificio están decididos a dar su mejor lucha para mejorar los aprendizajes de sus estudiantes, pero necesitan urgentemente que se considere una disminución de su excesiva carga laboral y que se intervenga desde el Ministerio de Educación a las autoridades que sin respeto alguno desconocen el valor de estas nuevas propuestas que se impulsan desde los programas de fortalecimiento directivoque ha contratado el Estado Peruano.

Mg. Gloria Guerrero Pérez/Directora Escuela de Bellas Artes de Piura.