Elecciones 2016: ¿”en contra de” más que “a favor de”?

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Casi desde FINALES de la primera vuelta y durante la segunda, el sentimiento de polarización política se ha esparcido en nuestras vidas llegando a penetrar dentro de nuestras FAMILIAS,, al extremo que el domingo pasado no fuimos a votar por alguien o algo sino contra alguien o algo. ¿Vueno o malo? Yo diría que depende de nuestra PROPIA motivación, AL MARGEN DE NUESTRA SIMPATÍA O MILITANCIA.

Aunque reconozco que no hay una lejanía histórica conveniente para analizarlo, sí me gustaría esbozar algunos aspectos de esa polarización en la que todos y todas hemos (¡hemos!) incurrido, y qué hicimos para defender o imponer nuestra posición. Y, ojo, no me estoy refiriendo a los 22 millones de votantes en regla a nivel nacional sino al 1,2 millones que debimos ir a lo largo de las ocho provincias de Piura.

CORRUPCIÓN Y NARCOTRÁFICO

A quienes nos opusimos a la candidatura de Keiko Fujimori nos costaba trabajo entender por qué no se comprendía el asunto de los seis mil millones de dólares que se depositaron en el extranjero durante el fujimorato; peor aún, que no se comprendiera la gravedad del asunto Ramírez, que había abierto una investigación por posibles nexos con el tráfico de drogas y el lavado de activos.

Por más que se llegó a graficar que a cada peruano y cada peruana (al margen de su preferencia electoral) se le habían quitado 200 dólares, no se oyó una contrarrespuesta contundente y en todo caso se abrió la tesis de qe, ante un futuro económico incierto y teniendo familia por mantener, cualquier método para conseguir plata era válido, sin importar si fuera legal o ilegal.

Finalmente, si para mediados de 2000 la economía estaba con tendencia al negro (lo que en términos escolares quiere decir ‘rumbo al azúl’), ¿qué hicieron las administraciones de Paniagua, Toledo, García (reloaded), y especialmente la de Humala para seguir creciendo?

Conclusión: La plata no llega sola (a menos que seas Alan), y tienes que buscarla donde haga menester. La diferencia está en dónde y cómo la buscas.

NIVEL SOCIOCULTURAL Y ECONÓMICO

Que los y las PPKausas eran más ‘nice’ y los y las Keikolovers eran el achoramiento personificado… es un estereotipo.

A decir verdad, yo percibí ‘nice’ y achorados en ambas tiendas; sin embargo, sí es cierto que hemos conocido a ciertos simpatizantes de Fuerza Popular (entre ellos un integrante de la hermandad del Cautivo, para más señas) que decidieron entrar al debate usando doce obscenidades injuriosas por cada diez palabras que expresaban. Del otro lado, los y las anti-Keiko no llegaban a esos niveles pero no superaron los hashtags #NoaKeiko #KeikoNoVa y similares sin mayor argumento sólido.

Claro que es más complicado encontrar fujimoristas ‘nice’, pero les apuesto lo que quieran a que sí los y las hubo, y que le hicieran la contraparte inteligente a la intelectualidad anti-Keiko y pro-PPK, que son dos cosas distintas aún.

La otra polarización que podría escandalizarnos si la sometemos a análisis sociológico es la norte-sur. La mitad más pegada a ecuador y Colombia, de realidad costeña y amazónica, de aparente mayor bonanza económica, contra los vecinos de Bolivia y Chile, de mayor componente andino-telúrico, donde aún cuesta trabajo salir adelante, a pesar que tienen los mayores yacimientos mineros, el sillar y Machupicchu. Era Verónica contra Keiko y una pregunta que aún flota: ¿hay dos Perúes, o tres con Lima?

TENDENCIA POLÍTICA

Este punto pareció estar más vivo durante la primera vuelta cuando hubo el cargamontón de todas las candidaturas (PPK incluído) contra Verónica y Goyo, quienes se enorgullecen de su corazón izquierdista.

Cuando quedaron casi fuera de combate el 10 de abril, la pregunta fue cómo polarizar por tendencia política si PPK y FP son de derecha. Como que por ahí no iba la cosa, hasta que el lado naranja comenzó a crecer y activó los botones de pánico del otro lado. Fue entonces cuando el más insólito respaldo llegó y ayudó a remontar la cosa hasta los 41 mil votos de diferencia a favor: la de Verónica y el Frente Amplio, que fue aprovechado para acusar a PPK de estarse ‘izquierdizando’. Claro que en Piura daba lo mismo porque es un bastión fujimorista tan seguro que tres por cada cinco votaron naranja… aunque con la sombra de los ‘Keikostickers’.

Estado actual: No son los rojos o zurdos, sino la ‘tercera fuerza electoral del Perú’, la ‘segunda potencia en el Congreso’, la ‘primera gran minoría parlamentaria’… y similares, que para eufemismos no hay quién nos gane.

EL ORIGEN ÉTNICO, LA EDAD Y EL SEXO

Este aspecto me pareció el peor de la confrontación: que si eres gringo o china, que si eres viejo o joven, que si eres varón o mujer. Honestamente, el uso de estas categorías como insultos demuestra que tenemos una mentalidad tan arcaica por discriminadora, que revela lo ignorantes que somos en general, tanto de allá como de acá.

Al diablo con eso de que las diferencias suman: bastaba una arruga de más, un año menos, un tono más claro u oscuro, tener pene o vagina para creer que Dios y el diablo éramos tú o yo.

Los puntos más bajos: decirle a Keiko que ya no era capaz de ver la realidad, y que ella tratara de enredar a todo el mundo –sin éxito- con los permisos por maternidad en vivo y en directo. Sendas torpezas.

DERECHOS CIVILES

Las esterilizaciones forzadas aún irresueltas, el derecho a abortar, la pena de muerte y el matrimonio igualitario (u unión civil) no solo fueron motivo de polarización en campaña, sino que permitieron el ingreso de un actor que siempre ha buscado tener influencia en la política peruana: el Cristianismo, tanto en sus vertientes evangélicas o protestantes como católicas.

Esta creencia se jugó una mazamorra aparte, pues por un lado quería que los y las delincuentes paguen con su vida, pero si uno de ellos violaba a una mujer, le impedía cortar el embarazo si se producía, convenciéndola de que la telenovela Leonela o el cura de Huasipungo eran un ejemplo a seguir. No tenemos información de cómo se habrá estresado el pobre Jesucristo al escuchar tanto argumento de todas partes, pero sospecho que habrá convocado al alma de Freud y debe estar en terapia familiar junto al espíritu Santo. Y no es chiste.

Lo digo porque todo el mundo silbó, miró al costado o se calló bíblicamente cuando se actualizó el caso de las esterilizaciones forzadas de la época del fujimorato, que en Suyo hicieron competir a obstetras contra técnicos de enfermería para que sean los médicos quienes cobren el bono, o que provocaron muertes en Huancabamba. En el colmo del ardor político, alguien salió a decir que las mujeres se murieron porque, tras las cirugías, no siguieron las indicaciones de la posta médica, se les inflamó y se murieron. Así de fácil. recordemos que la mayoría murió internada dentro de los centros de salud.

Todo este mundillo saltó más allá del techo cuando se lanzó la propuesta de acoger el matrimonio entre personas del mismo sexo, que produjo un milagro que podría traerse abajo un dogma que data de los tiempos de Lutero, ya que, por primera vez en medio milenio, católicos conservadores y evangélicos convenientemente conservados se pusieron de acuerdo para apuntar que el matrimonio era solo de varón y mujer y su finalidad era, básicamente, asegurar la continuidad de la especie.

Y la contradicción del dogma radica en a-quién-le-achacamos-el-milagro porque los cristianos protestantes no creen ni en la Virgen ni los santos ni santas, y al otro lado (para sorpresa de un amigo que no es católico) hay un santo por festejar incluso el 30 de febrero. Bueno, que sea su guerra aparte.

Mientras tanto, el pastor Santana retrocediendo hasta antes de 1974 cuando la Psiquiatría dijo que la homosexualidad no era una enfermedad mental puesto que no obstruye ni alienta el desarrollo humano, es solo una manera de vivir la propia sexualidad y no hay agua bendita que valga; por el otro, el obispo de Arequipa haciendo campaña contra Barnechea y Verónica (ejemplo que se quiso imitar en Piura), logrando endosar votos o a Keiko o a PPK. Bueno, tan mal cabildero no era tampoco, ¿no?

Y así es cómo la campaña presidencial 2016 terminó siendo la campaña del contra, no del por… salvo que alguien piense en mi contra o crea que hay algo mejor por lo que podamos apostar.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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