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Dom, Abr

Los finos hilos de la Embajada de Pelotillehue

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. ¿Quién ganó y quién perdió luego que el pedido de vacancia contra el presidente Pedro Pablo Kuczynski no prosperara en el Congreso, el último jueves? De primera mano, pareciera que el ganador es el presidente; pero un análisis más detenido me da otra lectura: Alberto Borea Odría. Del mismo modo, no creo que Fuerza Popular haya perdido, sino el Frente Amplio.... o lo que quedará de él.

Quien no se haya pegado a la televisión o a la radio durante la disertación de Borea, o no sintonizó el debate, o tiene un serio problema de disociación de la realidad. Perdonen, pero habría que carecer de toda la sensibilidad posible para no escuchar, por lo menos, treinta segundos de sus razones aunque no estuviéramos de acuerdo con ellas.

Para quienes nunca estudiamos Derecho, fue un paseo por los seis años de carrera, porque se notó que el discurso no solo estaba hecho para convencer a la representación parlamentaria sino para lucirse ante la audiencia mediante los medios. Claro que hubo ciertos y ciertas congresistas que ni captaron, o se aferraron como sea a los libretos escritos en sus papelitos (y mal leídos, encima).

Yo diría que fue el regreso triunfal de Borea, el senador del Frente Democrático, el movimiento que alió al Movimiento Libertad de Mario Vargas Llosa, el Partido Popular Cristiano de Luis Bedoya Reyes y Acción Popular de Fernando Belaúnde Terry, y que perdiera las elecciones generales de 1990 frente a Cambio 90 de Alberto Fujimori Fujimori.

Cuando éste último dio el golpe de 1992, Borea fue expulsado del Congreso y perseguido debido a su férrea oposición, lo que llevó a buscar el exilio.

Insisto, al margen de que estuviéramos de acuerdo o no con Borea, la defensa que hizo de Kuczynski no fue una serie de alegatos y explicaciones teóricas para el olvido, sino una cátedra. Por un momento, aluciné estar en medio de una de esas películas de abogados gringas, donde el modelo se basa en convencer y conmover al jurado, no tanto en el peso de la prueba como sí sucede en el esquema peruano, o que los abogados me corrijan si acaso me equivoco porque, como sabes, no lo soy.

La parte más brillante fue aquella en la que recordó que varios congresistas que pedían la cabeza del presidente aprobaron en 2008 la ampliación de una partida para que Odebrecht continuara construyendo la Carretera Interoceánica Sur. Algo de... 600 millones de dólares. Aquel entonces, el congresista Renzo Reggiardo advirtió que no era lo recomendable porque había algo raro en las cuentas. Reggiardo era fujimorista, pero él mismo advirtió que la gente de su partido, comenzando por la propia Keiko Fujimori, no le prestó mayor importancia (Cf. Programa Todo se sabe, RPP TV, 20/12/2017).

Entonces, si los fujimoristas sostenían que Kuczynski, en el mejor de los casos, dejó que se le escaparan las tortugas, ¿con qué autoridad moral querían pedir su cabeza? Y recordemos que el cargo de base usado por los vacadores era la incapacidad moral permanente del presidente.

Y ahí comienza la discusión: ¿qué es moral, cómo evaluarlo, y con qué autoridad valorarlo?

La parte pintoresca, sin discusión, fue aludir a Condorito. Muchos y muchas congresistas se burlaron de este detalle y pisaron el palito. Subestimaron que Borea viene de esa vieja escuela de hábiles oradores formada por el Partido Aprista, donde la verdad y el sofisma suenan como verdad sin distinción, y movieron el ¡plop! al punto que se hizo viral en redes sociales, y funcionó como bumerán, teniendo a Jenny Vilcatoma como la lanzadora más hábil.

Su declaración de harto tinte xenófobo fue el proyectil que hirió gravemente a Fuerza Popular. Digo, diez abstenciones entre 72 votos no es cualquier cosa.
Borea debió haberse frotado las manos y reído sin parar cuando vio el resultado final, poco después de las once de la noche: por fin había vengado la afrenta de 1992. Claro que no lo dirá en público, pero cuando descartas la Historia en tu análisis, entonces no entenderás todo el contexto.

A propósito, Vilcatoma debe pedir disculpas a Chile o el efecto Condorito también terminará hundiéndola.

Y eso nos lleva al gran perdedor de la jornada. Si bien lo más probable es que Fuerza Popular se quede con 62 integrantes -Becerril dixit-, siguen siendo mayoría en el Parlamento, así que podrían aliarse con cualquier fuerza y conseguir votos suficientes para lo que quieran. Pero, ¿qué pasa cuando te alías con el Frente Amplio?

Aquí vale la pena recordar que el Frente Amplio es abiertamente antifujimorista, pero fue el que presentó el pedido de vacancia, aunque Fuerza Popular la haya respaldado. Claro que el Frente Amplio le agregó toda esa nota de que nos vacamos todos y de paso a la Constitución de 1993, pero los promotores fueron ellos y ellas.

¿En qué momento ocurrió esta alianza?

Aunque la gente del Frente Amplio se llene la boca diciendo que les interesa servir al pueblo (igual que todas las bancadas), la verdad es que se percibe mucho apetito de poder (igual que las demás bancadas), así que, aunque rajen de los medios de la derecha, usan los medios de la derecha para saturarlos con titulares. No hablemos de los medios afines, y peor de las redes sociales.

Yo sospecho que ese excesivo figuretismo fue su talón de Aquiles. Alguien lo notó, les sembró la idea de la vacancia, quizás pudo haberle ofrecido cuota de poder, y que se encienda el reactor nuclear.

Cuando el Frente Amplio creía que eran algo así como los 'iluminati' contra la corrupción, decidieron darse un baño de popularidad. Uno de sus máximos líderes -sí, ése que están pensando- se aproximó a la manifestación contra la dictadura fujimorista del 20 de diciembre y buscó integrarse. ¡Horror! La concurrencia lo obligó a autovacarse de la marcha.

¡Momento! ¿No era que estaban interpretando el sentir de la ciudadanía y la ciudadanía mas bien los rechazaba? ¿Qué hacer?

Hasta último momento, el Frente Amplio se mantuvo en sus trece y votó por la vacancia a pesar que en las redes sociales la gente les pedía que se abstengan. Lo que nadie contaba era con la autocancelación de la bancada de Nuevo Perú, las diez abstenciones de Fuerza Popular, las de las otras bancadas, y fue el acabose. Éso también explicaría por qué los discursos de la bancada del Frente Amplio durante el debate no eran ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario. Clarísimo, ¿no?

Como resultado, sus simpatizantes han comenzado a desertar. Y, citando a Condorito, ¡plop!

Ahora el Congreso es una mazamorra de los mil demonios, el presidente Kuczynski sigue en funciones hasta 2021, y la ciudadanía espera que este nuevo periodo de tranquilidad se transforme en más empleo, más crecimiento económico, más obras (especialmente las de reconstrucción), menos corrupción y menos resentimiento.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @NelsonSullana)

Si no maduramos políticamente, el Perú acabará muy mal.