Restituyamos la dignidad de los piuranos y reconstruyamos con valores en Piura

César Orrego Azula
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ERP/César Augusto Orrego Azula. El valor más importante de un país -de su sociedad y Estado- es la persona y su dignidad. El fenómeno “El Niño Costero”, ha producido un efecto multidimensional en la vida de los piuranos, pues generó la restricción de bienes debidos como: la vida, salud, educación, agua potable, integridad moral, psíquica y física, libre desarrollo y bienestar, alimentación, ambiente sano y adecuado al desarrollo de la vida, libre transitabilidad, propiedad, trabajo, acceso a la justicia, de miles de ciudadanos que hoy esperan gozar junto a sus hijos de estos bienes.

La Defensoría del Pueblo propuso al Parlamento Nacional la Ley que promueve la aplicación del enfoque de derechos para una adecuada Rehabilitación y Reconstrucción a favor de personas afectadas y damnificadas por desastres, poniendo a la persona como fundamento de toda decisión estatal.

A medio año de un momento muy doloroso para Piura, hoy los ciudadanos instamos al Estado y a la Sociedad, para que no cesen de aunar esfuerzos para su principal tarea, restituir la vida digna de miles de personas.

Esta unión es una exigencia ineludible del esfuerzo que requiere el fin supremo: La persona. Este valor supone entre otras, las siguientes acciones:

a) Convenzámonos que el reto es resolver el problema de la falta de acceso a los derechos de los piuranos, lo que dista diametralmente de entender que el problema seamos los piuranos y los distritos encargados gubernamentales, estatales o sociales, que ocupemos temporalmente.

b) Propiciemos obras de reconstrucción, destinadas a hacer realidad el goce de estos múltiples bienes que se vieron restringidos a niños, personas adultas mayores, personas con discapacidad, mujeres y ciudadanos en general, en consecuencia unamos inteligencias y voluntades en ese camino y no en otro.

c) Esforcémonos por ser escrupulosos en respetar la imagen y reputación de personas e instituciones, presumiendo la buena fe de sus actores en este proceso de reconstrucción y restitución de vidas humanas.

d) Trabajemos con Transparencia, permitiendo que sea accesible la información sobre este proceso restitutivo y reconstructivo, alentando la participación ciudadana y rendición de cuentas, desincentivando de ese modo cualquier sombre de duda y de riesgo de corrupción.

El reto de los próximos meses y años, es demostrarnos que asumimos esta responsabilidad como una inmejorable oportunidad para servir a los ciudadanos en democracia y que obtuvimos como resultado el mejor de los servicios que se le puede brindar a las personas: cuidar y proteger su dignidad.

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