Nuevos ministros y el reto de convencer a los fujimoristas para cuestión de confianza

Andrés Vera Córdova
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ERP. Se nota improvisación expresa una representante del fujimorismo y que posiblemente llegue a presidir el Congreso de la República; en tanto para Pedro Pablo Kuczynski, su futuro gabinete está compuesto por destacados profesionales y observando la nómina todo hace indicar que es así; terciando en la polémica se encuentran Marco Arana, Javier Velásquez y otros que discrepan de las opciones del presidente ganador.

Lo cierto que este gabinete tiene nombres que destacan y que son garantía para el manejo concordado de la economía peruana. Además, se evidencia el peso de la profesión del Presidente del Consejo de Ministros en las decisiones, lo que ha reconvertido de un gabinete de mayoría abogadil a otro de economistas, aunque en ambas se alternan con mayor o menor peso entre los futuros ministros.

El flamante presidente del Consejo de Ministros puede ser un excelente profesional y sin duda sus cargos previos así lo ameritan; sin embargo, en sus primeros actos mediáticos demuestra que quizá tiene mucho de técnico y poco de político. Este peso de una mayor raigambre en lo político era la opinión de los analistas para el futuro Premier, pero no es así y el presidente electo cree que tiene las credenciales para el cargo.

Se ha ratificado en el Ministerio de Educación a su actual ministro y sin duda, es un reconocimiento al buen trabajo realizado por Jaime Saavedra Chanduví. Tener políticas sostenibles en el tiempo en el sector educación es importante y el camino iniciado por el actual ministro muestra resultados que para juicio de Pedro Pablo Kuczynski debe mantenerse en el tiempo.

Otra designación y que merece destacarse es la referida a Marisol Pérez Tello. Realizó una proficua labor como parlamentaria y ha dado muestras de un alto profesionalismo. Desempeñará el ministerio de Justicia y sin duda, no tendrá la performance de sus antecesores y sabrá devolverle el prestigio a un ministerio con funciones y competencias vinculadas a la administración de justicia y sobre todo a los derechos humanos.

Luego de los mencionados, existen nombres que se imponen como tal y es de esperar que tengan un buen desempeño. El país, requiere mucho de sus políticos y sobre todo de sus funcionarios del Estado y este grupo tendrá la oportunidad de demostrar que el Perú no se equivocó al elegir a un presidente con casi 78 años de edad y que en toda su carrera profesional lo hizo como un técnico o burócrata.

El primer escollo es el de las críticas, pero estas pueden ser positivas o negativas y llevan a buscar argumentos para responder; una crítica del aprismo es poco sustantiva y otra de los fujimoristas igual. Sabemos por experiencia que los antagónicos siempre buscarán estar en contra al margen si una decisión es buena o es mala; simplemente son oposición y por lo visto, esa actitud se mantendrá.

El segundo escollo que enfrentará el próximo gabinete será el de su presentación ante el Congreso de la República que será después del 28 de julio. En ella Zavala y sus ministros deberán exponer la política general del Gobierno y las principales medidas a ejecutarse durante su gestión y debe concluir con un voto de confianza. Ese voto de confianza corresponde a la mayoría congresal que ostenta el fujimorismo.

Si la cercanía entre Fernando Zavala y los fujimoristas se evidencia, la cuestión de confianza congresal está dado; de lo contrario, llevaría a la primera crisis de gabinete del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, que por ahora es impensada; sin embargo, es una posibilidad que se mantiene latente y que no sería conveniente ni para los fujimoristas y menos para los congresistas, quienes quedarían a merced de una censura más para ser disueltos.

Por lo dicho, es muy probable que el Congreso otorgue a Fernando Zavala la cuestión de confianza, para demostrar que quieren mantener las diferencias en armonía. Al fin y al cabo, las concepciones de manejar el país solo son de pequeños matices, aunque de intereses disímiles.

Ejecutivo y Congreso, tendrán su propia estrategia de campaña para el próximo lustro; los fujimoristas y Keiko aún tienen opción de seguir insistiendo para ganar el Ejecutivo y los de Pedro Pablo Kuczynski podrían buscar construir institucionalidad nacional, salvo que tenga el mismo interés de sus predecesores, de gobernar y dar por terminada su opción política.

Mantener una línea sensata, conviene a los fujimoristas, no para mostrarse como una fuerza beligerante, sino para enrostrar a los que discrepan con ellos, que son responsables en los asuntos de gobierno. Repetimos una vez más; conciliar intereses entre estos dos bandos puede ser difícil y depende del camino a seguir; o más antagonismo y más colaboracionismo; así de simple.