Banco Central de Reserva y designación de directores fujimoristas

Andrés Vera Córdova
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ERP. El Congreso de la República se constituye mediante un mecanismo que perjudica a las minorías. Fuerza Popular, tiene una amplia mayoría en el Congreso, justamente en aplicación estricta de la Ley, que sustrae para el cómputo final los votos viciados y en blanco, y luego de ello se procede a aplicar la cifra repartidora.

Sucedió en su momento con el fujimorismo, después con los partidos que le sucedieron y todos ellos han gobernado ejerciendo la discrecionalidad para ir copando las instancias del gobierno, como ha sucedido últimamente con los miembros del Banco Central de Reserva del Perú, donde se han elegido a tres personas que pertenecen a esta agrupación. Por supuesto, el acuerdo fue apoyado por el APRA. 

Se trata de los nombramientos de Rafael Rey, José Chlimper y Elmer Cuba quienes fueron propuestos por Fuerza Popular y por el Partido Aprista Peruano, el cual viene cumpliendo la función de furgón de cola en el Congreso de la República. Es obvio, que para adoptar acuerdos que exigen mayoría lega basta los votos de los fujimoristas; sin embargo, si requieren votación calificada solo tienen que realizar entendimientos con fuerzas que le son afines.

Como se sabe, Rafael Rey fue un conspicuo defensor de Alberto Fujimori y tras la caída de este gobierno terminó de ministro del gobierno Aprista; por su parte, Chlimper y Elmer Cuba, durante la última campaña electoral fueron militantes del partido que lidera Keiko Sofía. Frente a la decisión, los cuestionamientos llegaron del Frente Amplio, Acción Popular y Alianza por el Progreso, entre otras.

Se puede criticar la decisión y quizá encontrar razones para descalificar a los nuevos miembros del Banco Central de Reserva del Perú; más, el asunto de fondo son las distorsiones de la composición congresal de lo cual se habla o se dice poco. Se puede corregir y sistematizar las propuestas y sin duda es mucho más recomendable que objetar una designación.

Todo grupo siempre busca inclinar la balanza a su favor, es la lógica de toda organización política que obtiene el poder de decidir y en el caso de los fujimoristas han sido favorecidos con curules que no les corresponderían con un marco político diferente. Pero igual sucedió en periodos diferentes al actual.

Podría corregirse estas distorsiones y solo bastaría mirar la experiencia americana. Lo que toda elección democrática busca es recoger el poder del pueblo a la representatividad y este poder delegado debe acercarse exactamente a las expresiones del voto popular. En el caso peruano, esto no sucede y debe plantearse alternativas para tener un Congreso más representativo y por ende más legitimado.

Un congreso más democrático y más amplio obliga a mayores consensos. Ponerse de acuerdo para asuntos importantes de la Nación es fundamental, aunque nadie garantice que se adopten decisiones personales, considerando que el poder siempre se maneja de manera discrecional y desvinculada de las organizaciones partidarias las cuales no tienen formas o maneras de incidir en las decisiones de gobierno cuando ganan una elección.

Contra todo, es mucho más saludable tener normas claras y más democráticas para conformar el Congreso de la República, que cuestionar designaciones sin contemplar el fondo del asunto. Esa es la tarea de los grupos minoritarios del Congreso, quienes se encuentran disconformes con la designación de Rafael Rey, José Chlimper y Elmer Cuba.

Al margen de la pertinencia de estas denominaciones, las funciones y competencias de este órgano del Estado, se encuentran muy definidas y es fiel cumplidor de las políticas de los últimos gobiernos; de la regulación de la moneda y el crédito del sistema financiero de los compromisos con el Fondo Monetario Internacional, en la administración de las reservas internacionales y otras, que es casi imposible que regresemos a las épocas del APRA, cuando bastaba una palabra del presidente para hacer sus antojos.

En tanto, las críticas por estas designaciones estarían bien para el barullo, pero no para llevar a corregir las distorsiones democráticas en la representación parlamentaria, de las cuales nadie hable y tampoco dicen nada.

Fotografía: Andina.